Vuelvo de un fin de semana proustiano inconcluso, donde la búsqueda del tiempo perdido pasó sin leer una línea, pero reencontrando a una amiga del alma, comiendo arepas santafereñas, hablando del pasado y de la vida, dándome cuenta de que lo que algún día escribió el gran Michelet es cierto, eso de que “cada hombre es una humanidad, una historia universal”, que todos vivimos vidas paralelas aunque cada una de esas vidas sea única, haciendo de nosotros seres únicos, especiales e irrepetibles.
Esa vida que a veces se nos hace eterna. Esa vida, que otras veces nos parece tan corta, cuando quisiéramos que el tiempo no pasara, cuando daríamos lo que fuera porque un instante durase para siempre. Así es la vida, muchas veces de dulce y algunas otras de agraz. Existen días en que nos empeñamos tanto en recordar los momentos de mierda que hemos vivido, que no nos damos cuenta de que estamos desperdiciando el momento presente pensando en algo que nos pone de mala leche, cuando podríamos ocupar ese tiempo en hacer algo agradable, y dejar los recuerdos tristes diluirse en el baúl de nuestra memoria, cubriéndose del polvo del tiempo, para terminar inexorablemente haciendo parte del olvido. Esos momentos nos han servido para ser quienes somos, pero si el recordarlos duele, es mejor olvidarlos. Últimamente, cuando me he descubierto pecando, es decir pensando estupideces, me da una vergüenza que no puedo con ella. “Serás gilipollas”, me digo a mí misma, porque si algo me quedó de mi vida española fue la manía de decir palabrotas (sobra decir que tan chocante hábito me fascina, porque si algo tienen los españoles, es la extraordinaria capacidad de expresar con palabras soeces sus sentimientos más íntimos).
Estas reflexiones tan profundas me las estoy planteando sentada en el vagón de un tren que me lleva de Bruselas a París, y como voy sentada en el sentido inverso a la marcha, yo, en vez de marearme como haría cualquier hijo de vecino, me pongo filósofa.
Y como soy una vaga de armas tomar, me la pasé paseando… La búsqueda del tiempo perdido es inútil. Hay que encontrar el tiempo que está por venir, que es el único del que podremos hacer lo que queramos. Jouir sans entraves, qué palabras más sabias esas.

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1 commentaire:
Yo creo que es pura ficción!! venias de Jamaica y te habias fumado todos los pitos que te debias los ultimos 30 años.
Mira que nos ponemos "jilipollas" (es con "jota" o con "g"?) y encima nos sentimos bien despues de escribir asi.
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