dimanche 17 mai 2009

El tiempo pasa, nos vamos poniendo viejos*


Desde la bronquitis que no me reporto, y no es porque me haya contagiado de gripe aviar, porcina o ratona, sino porque no ha sucedido gran cosa, salvo que la edad de Cristo quedó atrás… qué deprimente.

Estoy en plena reflexión acerca del tiempo que pasa desde hace unas semanas, cuando fui a bailar con unos amigos a un lugar latino. Llegamos, había poca gente, nos sentamos, comimos, y bailamos ahí un par de salsitas. De repente, los altoparlantes empezaron a emitir una canción de reggaetón, así que no nos quedó más remedio que sentarnos dizque a conversar. Mientras ese ruido horrendo, que algunos desubicados llaman música, nos destrozaba los tímpanos, la pista de baile se llenó de veinteañeros pospúberes, que se meneaban y se zangoloteaban unos a otros. Una hora después el ruidajo nos hizo huir, y deprimidos caminando bajo la lluvia, nos dimos cuenta de que estamos viejos. Yo que nunca fui muy de discoteca cuando tenía edad para ello, ahora quedé totalmente out.

Pocos días después volví a enfrentarme a las bromas de Saturno. Estaba en el parque paseando con mi mamá, quien había atravesado el charco con Rami, cuando vimos a una pareja de preadolescentes peleando en silencio: sus miradas lo decían todo. Ella lo estaba dejando y él le suplicaba con sus ojazos verdes que no lo hiciera. La niña se fue, y el niño se quedó ahí, reteniendo las lágrimas. Yo me acerqué, le dije que no se preocupara, que todos habíamos pasado por lo mismo. Se echó a llorar, lo consolé como pude, y al final me dijo “gracias MADAME”… ¡dios mío de mi vida! Sentí cómo, en una décima de segundo, el cabello se me cubría de canas y el rostro de arrugas, y me fui de allí con la cabeza gacha buscando si había por ahí alguna ramita que pudiese hacer las veces de bastón.

Pa’ peor, mis problemas amorosos no me dan tregua. Stéphane, el hermoso demente, va a ser padre. Sí, así como lo oyen. La novia con la que supuestamente no pasaba nada (y pues, pasó). Yo que pensaba que eso de agarrarse a un mancito poniéndose “en estado” era una especialidad de por allá de nosotros, tuve que rendirme a la evidencia de que la vaina es universal. Así que el hombre me llama de cuando en cuando para contarme sus penas, insinuándome a su paso que si quiero, puede regalarme a mí también una semillita para que poblemos el mundo de niños divinos. Aunque la oferta es tentadora, especialmente porque la entrega se haría por los medios habituales, la he rechazado por poco romántica.

Esto de la soltería no deja de complicarse. Un día en que me dirigía al domicilio de unos amigos, un poli me andaba echando miraditas coquetas. Yo que soy miope, no me di ni por enterada y la que reportó el acontecimiento fue mi amiga Maripol, que viajaba conmigo en el tren y que fue testigo directo del suceso. Lo bueno de la miopía es que la nebulosa a través de la cual veo el mundo requiere de un gran trabajo de imaginación, y no hay nada más agradable que imaginar que cada mancito que pasa por mi campo de visión es un Adonis. Pa’ completarla, un técnico de la compañía de electricidad que vino al apartamento de mis papás a cambiar el contador, confundió la Coca-Cola que le serví como refrigerio, con una invitación para refrigerar sus pasiones. Apenas se fue del apartamento me mandó un mensajito a ver si quería salir con él (sms plagado de errores horrográficos, así que descifrándolo sufrí como si me estuvieran tirando los pelitos de la sien). Fue el mismo día de la deprimente salida a bailar, así que imagínense el estado en el cual llegué al cabinet massage.

Para rematarla, hace unas semanas adivinen quién apareció… El profesor chiflado que hace dos años me metió la lengua hasta el cogote, ¿lo recuerdan? Me mandó un mail que decía algo así como “aquí reportándome después de tanto tiempo. ¿Nos vemos?”. Lo deletié después de leerlo… sí, ya sé, pero es que me dio mucha curiosidad saber qué me había escrito el deschavetado ese.

El que se muere de la risa con todo esto es mi amigo Nico, que no deja de insistirme en que a mí lo que me van son los funcionarios…

Como si todo lo anterior no fuese suficiente, el martes de la semana pasada regresaba yo a medianoche después de haber estado con mis papás cuando, justo frente a la lavandería de los clochardos, tropecé con un escalón (que no vi por aquello de la miopía agravada). El resultado: un moretón estratosférico en el brazo y el codo como berenjena. El doctor y el radiólogo que me vieron estaban convencidos de que me lo había roto, pero no. Me salvé de pasar el verano (¿cuál?) enyesada hasta el cogote y sin perro que me ladre.

Como Rami y mi mamá ya cruzaron nuevamente el charco para regresar a casa, me pasé la semana bajando cosas desde su apartamento a la bodega. Ayer estaba abocada a la faena cuando me encontré con un vecino. Mientras charlábamos animadamente pasó otro que me preguntó “¿es usted la nueva conserje?”. Yo no sé qué cara puse, y le respondí “no, mesié. Soy simplemente una vecina llevando cosas a la bodega. Las apariencias engañan”. El tipo se puso colorado y balbuceó “uy perdón. Ehhh, pues sepa que no hay trabajo indigno”. Le dije “lo sé, no se preocupe. Pero harto fea debe haberme encontrado, oiga”. Un par de horas después me lo volví a cruzar y se volvió a poner como un tomate. Pobre man. Lo que más me dio risa del cuento, es que hace un par de años me regalaron un libro, en el cual el personaje principal es una conserje que se llama como yo, jajajajjajajajjajaa.

Bueno, no los aburro más.

* Pablo Milanés, "Años"


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4 commentaires:

GRAZNIDO a dit…

¿Como está Princesa?

Imagine UD que es la primera vez que tengo la oportunidad de relacionarme con una princesa con oveja.

Yo soy un Mesié, tengo gatos y claro no es lo mismo, los gatos hacen miau y ronronean, de las ovejas poco sé salvo por supuesto que dan lana y hacen Beeee!.

Princesa vea la cuestión de la edad desde el punto de vista positivo, a los 19 años solía considerarme viejo, Ud. ha sobrepasado la edad de Cristo sin que la hayan juzgado, azotado (espero que no salvo en una circunstancia) y crucificado, eso es todo un mérito.

Le queda lo mejor y más rico por vivir, se lo aseguro.

Yo estoy seguro que en un castillo del Loira, Chenonceaux, hay una caballero con espada y armadura que irá por Ud, subirá las escaleras conducentes a su reino en blanco corcel.

Un abrazo

Graznido

Princesa Primavera a dit…

¡Gracias Mésié!

Un abrazo desde mi reino

Noctámbulo Desesperado a dit…

Me interesa la historia del profesor chiflado, dónde la encuentro?

Princesa Primavera a dit…

Hola noctámbulo,

Gracias por el mensaje.

La historia del profesor chiflado se encuentra en los archivos, año 2007, y se titula "Primer semestre de 2007". Para entenderla a cabalidad, recomiendo leer la historia anterior "fines de noviembre" (archivos de 2006).

Que las disfrutes ;-)

Saludos desde la Ciudad Luz