mercredi 9 février 2005

Feliz año del Gallo

Es la una y media de la mañana de este miércoles 9 de febrero de 2005... me levanto de la cama pues esto de llevar una vida madrileña conlleva el que me sea imposible acostarme a horas más apropiadas para una joven latinoamericana respetable, pero en fin, así son las cosas cuando se llega a una nueva tierra. Como dice el dicho: “donde fueres, haz lo que vieres” y yo he decidido aplicarlo al pie de la letra, como si fuese el mismo Dios de los cristianos quien lo hubiera dictado.

Las razones por las que escribo son múltiples, el insomnio es sin duda la más “terrenal”, pero tal vez la más “festiva” es desearles un maravilloso año del Gallo, que celebran hoy los chinos, así como otros pueblos del lejano oriente. Para mí, al igual que para muchos, el año que se aleja, el del Mono, fue nefasto desde muchos puntos de vista, pero en fin, todo lo malo tiene su lado bueno.

Y la razón principal, por muy loca que parezca, por la cual escribo, tiene que ver con las fotos que les envié ayer a varios y que tenía como protagonista al Parque del Buen Retiro. Me explico: el sábado pasé por la oficina de Correos... ¿para qué? Pues la razón, obviamente, es que fui a enviar una carta. Cuando salía, vi en una mesa un folleto de la Empresa de Correos y Western Union que decía “Primer Concurso Fotográfico (...) esta es mi gente en España”, un concurso de fotografías destinado a los inmigrantes, para que dieran a conocer a su gente aquí en la Madre Patria. Esta mañana recibí varios correos electrónicos de algunos de ustedes, donde me decían que había fotos muy bellas... Bien. Pues regresando a casa después de clases –y de las tapas de rigor al finalizar-, caí sobre el mencionado folleto y me pregunté quién es mi gente aquí en España. Y me di cuenta de que para abarcarlos a todos necesitaría más de una foto...

El Parque del Retiro, el lugar donde ricos, pobres, negros, blancos, latinos, españoles, europeos, africanos, asiáticos, jóvenes, viejos, solteros, casados, melancólicos, risueños, turistas, locales, madrileños por adopción, Hombres araña, Mickey Mouses y hasta un clon de Silvio Rodríguez que canta, vendedores de semillas de girasol, y de otras sustancias... en fin, donde todos se mezclan, se juntan, ríen, cantan, aman, se divierten, pasean, charlan, lloran, se pelean, comen, celebran, festejan, juegan, leen el futuro en las líneas de la mano... “anda guapa, toma una ramita de romero, para la suerte”...

El Palacio de Cristal... me cuesta un poco poner lo que siento en palabras... esa fotografía de un monumento bajo la nieve, con los patos y cisnes nadando en el estanque, es el reflejo de un momento mágico. Y me hizo pensar que al fin de cuentas todas las experiencias son hermosas, por muy dolorosas que sean. ¿Quién es mi gente aquí en España? Son tantas personas, que el Palacio de Cristal es la imagen de todos ellos. ¿Cabría toda “mi gente” dentro del Palacio? Quién sabe.


Veo en el Palacio la imagen de mis padres que siempre están conmigo y sin los cuales estaría probablemente perdida. Veo a aquel trovador que tocaba la gaita una tarde de fines de verano junto a su perro, justamente frente al estanque de los cisnes, y de cuyo nombre no logro acordarme. Está también la imagen de aquel fiel amigo del hombre que, intuyendo mi tristeza, se me acercó moviendo el rabito y me lamió las manos, como saludándome, como haciéndome ver que el amor está por todos lados, que es sólo cuestión de abrir los ojos, siempre en el Parque. Como el “toc toc” de los pájaros carpinteros, el aleteo de los murciélagos al caer la noche, el canto de los innumerables pájaros y su danza alrededor de un pedazo de pan... el reflejo de la luna llena en el estanque de la estatua de Alfonso XIII, el “tam tam” de los tambores africanos... Willy, aquel maravilloso ser que hacía Reiki y sanaba con sus manos al caer la tarde. La doctora Grauvogel, un ángel de curación en mi camino...



Mi gente en España...

Don Paco, don Antonio y don Miguel con sus sonrisas cada día al abrirme la puerta para entrar a casa y sus consejos acerca de cómo, cuándo y dónde rezarle a San Antonio para que me traiga un novio. Las canciones de Lavinia, la boliviana que cuidaba a esa bebé regordeta y alegre llamada Gabriela, allá en el otro apartamento. La vendedora de pan que siempre nos daba la baguette que acababa de salir del horno, Miguel el de las frutas, que nos elegía las mejores y le preguntaba a mi mamá “seño, ¿cómo está su nieto?”. La señora de las aceitunas del mercado de Ayala, que me hace probar de todas porque así debe ser. Los meseros de tantos bares con su generosidad desbordante, “anda, que te pongo un poco más de vino que te he puesto muy poco”.

Mis amigos de infancia, Clara y Camilo, que la vida ha vuelto a poner en mi camino. Hoy estamos más altos, más viejos, pero los recuerdos ahí siguen, intactos. Los amigos de Clara, Connie con su alegría mexicana y su Jesús bien seriote, Gladys y Hernán que le suben el ánimo hasta al más deprimido, Ceci y sus metidas de pata maravillosas, su Nacho Molacho y sus chinos de la China. Y los amigos de mis amigos, Julia y Sofía, la astrología y los sabios consejos, Erika y Fer, que me hacen reír a carcajadas y comer delicias absolutamente exquisitas, Juanchomiel y su paciencia infinita, sus consejos y su seriedad divertida, Olga y sus aires de zarina, su sonrisa enigmática y su elegancia rusa. Edgar y Mary, con su rumba colombiana y libanesa, su alegría, su ton y son, y el tecito humeante con olor a miel y rosa, siempre en la taza. Ruth y sus ojos hermosos, su temple de Carmen de Bizet y sus consejos bien españoletes, tía…

Mi gente en España...

Gaël y sus carcajadas en mitad de clase, Puri y su dulzura, Marina y su sonrisa de oreja a oreja, Irene y sus ojazos azules, las mellizas, la una zurda y la otra diestra, y yo que todavía no sé quién es Cristina y quién María. Alicia y sus “ricitos de oro”, Sergio con su “living la vida loca”, Mariano y sus asociaciones de palabras (nunca he visto cosa igual), Céline y sus “coups de foudre contre lesquels ont n’est pas assuré” (que Dios la oiga y que el Diablo se haga el sordo, por favor)... y las salidas de tapas cuando termina la clase: “entremos rápido que hace un frío, chavales... Tres cañas, una clara, una cerveza sin alcohol y un zumo de piña, por favor. Y no se olvide de las aceitunas, que la verdad, están buenísimas”. ¡La leche tíos!


La vaca impresa en el felpudo de mi vecino, que me saluda toda colorida cada vez que salgo de casa. El sol que entra a diario por la ventana e ilumina los rincones y los corazones... La Sierra Nevada que me recuerda a Santiago, el acento de mis tierras por Gran Vía y la Plaza Mayor, que me llena de ganas de tomarme un buen jugo de lulo, y comerme una granadilla, una arepa con queso, una humita bien tierna, unas cerezas del jardín, unas dobladitas de flor de calabaza y huitlacoche, bien picositas güera... Pienso en los lengüetazos de la Mati, mi perrucha fiel que me hace tanta falta...“¡paseo Mati!”... Y las nubes grises que han mostrado su rostro cargado de lluvia estos últimos días y que me recuerdan París...

Como decía, todas las experiencias son maravillosas... y soy una afortunada al tener la oportunidad de decir que también aquí en España tengo a “mi gente”.

Queridos todos, feliz año del Gallo, que les traiga amor, felicidad, bienestar, alegría, salud y prosperidad.

Besos.

La Princesa desvelada... ¡jodé masho!

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La última fotografía fue tomada por Felipe Ávila Reyes en el bar de tapas "Los gatos madrileños".


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2 commentaires:

Anonyme a dit…

Hola guapa! Una amiga comun me ha enviado el enlace de tu blog. En principio era para que leyera una historia que ella acababa de leer y que le gusto mucho y yo lei aquella historia y me puse a recorrer curiosona tu blog pero sin la intencion de leerme otras historias por falta de tiempo (bendito tiempo!) y tengo que decirte que no solo me acabé leyendo otras historias sino que ademas me cautivaron. Todavia no entiendo por qué razon pones ¿escritora? entre signos de interrogacion. Mi humilde consejo es lanzate sin hacerte mas preguntas. En todo caso yo te prometo comprar tu primer libro (y seguro que los siguientes también). Animo y besos

Princesa Primavera a dit…

¡Hola!

Muchísimas, pero muchísimas gracias por el comentario y el consejo! Trataré de convencerme de que esto es lo mío, el problema es que como soy una insegura, pues no me lo creo.

A veces me gustaría poder tener la desfachatez de un Menem cuando afirmaba: "Dicen que me parezco a Julio Iglesias. Pero sho no me veo", jajajaja Al menos esto de creerme escritora me funcionaría.

Un abrazote