Buenos Aires no era nuestro destino original, pero fue nuestro destino final una noche de diciembre de 1980. Llegamos con Rami al aeropuerto después de un largo viaje, caímos exhaustos en la cama, y al día siguiente fuimos a pasear por la ciudad. Yo estaba impresionada por la altura de los edificios. Recuerdo que la primera cosa que me llamó la atención fue una bandera argentina que flameaba sobre una cornisa: tenía un solecito en la mitad y hasta vi que me sonreía. Comimos un "sangúche", mi papá tomó un jugo de "pomelo" y yo uno de "ananás", todas palabras que me eran desconocidas. Después de caminar un rato, descubrimos una plaza con juegos para niños. Me subí al columpio y mi papá empezó a empujarme, y yo volaba y volaba sobre los cielos de Buenos Aires. No sé si fue ese mismo día, o el siguiente, -pues durante toda la semana fuimos a esa plaza y nos comíamos un helado, y yo me subía al columpio y le pedía a mi papá que me empujara-, llegó un niño que sabía columpiarse solo. Empezamos a columpiarnos lado a lado y él me enseñó que tenía que estirar las piernas hacia adelante y encogerlas hacia atrás, y balancear mi torso en armonía. Al principio me costó, pero mi papá y este amiguito bonaerense no dejaban de alentarme... Y el milagro ocurrió: empecé a columpiarme sola, y volví a surcar los cielos de Buenos Aires, esta vez con mis propias alas.
Foto tomada por mi padre en diciembre de 1980, en Buenos Aires.
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2 commentaires:
http://www.youtube.com/watch?v=aBb28VOk0uk
Un poco dramática y hasta exagerada pero divertida
¡Jajajajjajajajajajjaja! Recuerdos de la Plaza Garibaldi...
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