<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-9214594309460146506</id><updated>2012-02-17T01:51:41.984+01:00</updated><title type='text'>Aventuras y desventuras de la Princesa Primavera</title><subtitle type='html'>Historias de París</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://laprincesaprimavera.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9214594309460146506/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laprincesaprimavera.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Princesa Primavera</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17760674291649504926</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/S_U8Mqp80JI/AAAAAAAAKW0/K72w8bDXIKk/S220/DSC_0008.JPG'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>25</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9214594309460146506.post-6693065701283590389</id><published>2011-07-15T13:03:00.021+02:00</published><updated>2011-07-16T21:10:14.511+02:00</updated><title type='text'>Este no es un adiós, sino un hasta pronto</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/-jkC7AphwmPg/TiAgJbyldGI/AAAAAAAAMXs/K6Cx0sBH4gY/s1600/Gustavo.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 200px; height: 147px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-jkC7AphwmPg/TiAgJbyldGI/AAAAAAAAMXs/K6Cx0sBH4gY/s200/Gustavo.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5629534880663958626" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Quisiera escribir los versos más tristes esta noche… pero no puedo. No puedo, primero porque un gran Pablo lo hizo antes que yo, infinitamente mejor. Además, la poesía nunca ha sido mi fuerte. Pero sobre todo, no puedo hacerlo porque no sería justo, a pesar de la tristeza profunda que desde hace dos días me embarga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El miércoles 13 fue uno de los días más tristes de mi vida. Al levantarme en la mañana, en París llovía, y mi corazón lloró cuando leí la triste noticia. Y no pude dejar de pensar en los versos de otro gran Pablo*, “Il pleure dans mon coeur comme il pleut sur la ville”.&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;Ese día, mi tío de la vida partió a pintar bajo otros cielos. Dejó tras de sí su cuerpo físico, cansado y maltrecho. Su ser inmaterial y verdadero se elevó hacia la eternidad, luminosa y etérea.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal"&gt;No dudo que allí Marta lo estaba esperando, y el reencuentro debe hacer sido extraordinario. Ahí seguramente volvió a verse con Luciano, con Blas, con Rafael... con tantos que partieron antes, que partieron tan pronto. ¡Qué envidia siento en estos momentos, pues el último abrazo que le dí fue hace casi diez años! &lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal"&gt;Pero ese, como los muchos abrazos que nos dimos, está cuidadosamente guardado en mi caja de la memoria. El lugar donde guardo tantos recuerdos, tantos, porque Gus fue, es y será por siempre el hombre a quien quise como a un padre… Su voz cálida y pausada, su mirada atenta, su sencillez, su bigote tupido, sus escalopas, su pedazo de baguette y la botella de Coca-Cola bajo el brazo, los paseos con los perros por el Bosque Izquierdo, el olor a pintura y los pinceles, las ballenas, la Plaza de Bolívar, las peras, las mujeres de Morales…&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal"&gt;Pienso en él con una sonrisa, porque él sonreía a menudo. Y cuando no estaba sonriendo, era porque estaba observando el mundo con sus ojos dulces. Ese mundo que lo inspiró y que amó; ese mundo que también lo amaba. Y Gus amaba tanto la vida, que vivió para plasmarla en sus lienzos, por siempre.&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal"&gt;Mi historia con Gus no tiene comienzo, porque empezó desde antes de mis comienzos, y para mí él siempre estuvo. Él fue quien me regaló a la Pepa, el día en que nació Lucho. Y la Pepa está aquí conmigo, a pesar de los años, como siempre ha estado desde ese día de diciembre. Y fue él quien me llevó a la “cazuela”, emperifollada y hambrienta. &lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal"&gt;Nunca olvidaré el día en que jugábamos en la Plazoleta a alguna cosa y se armó una de las eternas peleas. Y uno de los chicos me acusó ante él de haberle pegado, -una de mis especialidades, sobre todo el puñetazo en plena nariz-. Y Gus, en vez de regañarme como hubiera hecho cualquier otro papá, nos reunió en comité de emergencia y me autorizó delante de todos a dar “patadas, combos y puñetes”, porque yo era la única niña y con eso bastaba. Por supuesto, esa autorización incluía la prohibición tácita de devolverme el “cariño” y más de uno me miró con el profundo resentimiento del machito desautorizado. Hoy puedo decir, no sin sentir algo de vergüenza, que durante años hice uso y abuso del derecho acordado.&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal"&gt;En abril del 86 pasó cerca de la Tierra el cometa Halley, y lo vivimos juntos, todos juntos, en Villa de Leyva. Era un viernes cuando Rami llegó con el carro nuevo, un Renault 18 camioneta donde sentíamos que volábamos. Partimos al caer la noche, en patota, para observar el cometa. Llegamos donde Mechas, cenamos y miramos hacia arriba con preocupación: densas nubes cubrían el cielo, y ni rastro de estrellas, ni astros, ni cometas. Fue entonces cuando Juan pidió una vela y dos cuchillos, los puso en medio del jardín, y nos aseguró que el ritual indígena que había aprendido no sé dónde ni de quién era absolutamente infalible. Nos dijo que fuéramos a acostarnos y nos aseguró que cuando llegara el momento de despertar, el cielo estaría límpido. Varios lo miraron con incredulidad, otros con ojos esperanzados, y todos nos dirigimos a nuestros aposentos Tuta. Y a las tres de la mañana, cuando los grandes vinieron a despertarnos, el cielo estaba cubierto de estrellas. Jubilosos y confiados nos subimos a nuestro nuevo auto, que más parecía una nave espacial (después del minúsculo Fiat 147 rojo, el Renault era el Enterprise), y partimos en búsqueda del Halley. Lo encontramos en medio del firmamento, gracias a Rami y sus cursos en el Planetario. En la inmensidad del cielo nocturno, en medio de millones de estrellas, se encontraba esa estrella de colita larga hecha de polvo cósmico. &lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal"&gt;Gus estampó la marca cometaria en varias de sus pinturas y esculturas, y nos pidió que dibujásemos nosotros también lo que habíamos visto. En lo que a mí respecta, además de los dibujos, del viaje me traje como recuerdo un orzuelo espectacular, de tonos verde azulados, morados y amarillentos, que me dolía horriblemente. Gus me dijo entonces que era afortunada, porque según él, se trataba de un pedazo de cometa que me había caído en el ojo. &lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal"&gt;Así era Gus: lindo, tierno, amoroso, dulce. Reía de una risa ahogada, y cuando lo hacía, sus ojos brillaban y su bigote se movía. Le gustaban las pastas que mi mamá preparaba y los panqueques con mermelada en las tardes de lluvia. Así lo recuerdo, así lo guardo. Gustavo vivirá por siempre en sus cuadros... y en mi corazón que hoy llora su ausencia. &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;   &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal"&gt;Hasta siempre, querido Gus. Hasta siempre.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;* Paul Verlaine&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/TNf5MIFWjiI/AAAAAAAALbw/ZvHRdZz7EZE/s1600/88x31.png"&gt;&lt;img style="float: left; margin: 0pt 10px 10px 0pt; cursor: pointer; width: 88px; height: 31px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/TNf5MIFWjiI/AAAAAAAALbw/ZvHRdZz7EZE/s200/88x31.png" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5537168253598993954" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Cette création est mise à disposition sous un &lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/fr/"&gt;contrat Creative Commons&lt;/a&gt;.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt; &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9214594309460146506-6693065701283590389?l=laprincesaprimavera.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laprincesaprimavera.blogspot.com/feeds/6693065701283590389/comments/default' title='Publier les commentaires'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9214594309460146506&amp;postID=6693065701283590389&amp;isPopup=true' title='6 commentaires'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9214594309460146506/posts/default/6693065701283590389'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9214594309460146506/posts/default/6693065701283590389'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laprincesaprimavera.blogspot.com/2011/07/este-no-es-un-adios-sino-un-hasta.html' title='Este no es un adiós, sino un hasta pronto'/><author><name>Princesa Primavera</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17760674291649504926</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/S_U8Mqp80JI/AAAAAAAAKW0/K72w8bDXIKk/S220/DSC_0008.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-jkC7AphwmPg/TiAgJbyldGI/AAAAAAAAMXs/K6Cx0sBH4gY/s72-c/Gustavo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9214594309460146506.post-3282269690445834841</id><published>2010-11-08T13:58:00.041+01:00</published><updated>2011-07-16T21:09:27.119+02:00</updated><title type='text'>De óperas y cazuelas</title><content type='html'>&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:punctuationkerning/&gt;   &lt;w:validateagainstschemas/&gt;   &lt;w:saveifxmlinvalid&gt;false&lt;/w:SaveIfXMLInvalid&gt;   &lt;w:ignoremixedcontent&gt;false&lt;/w:IgnoreMixedContent&gt;   &lt;w:alwaysshowplaceholdertext&gt;false&lt;/w:AlwaysShowPlaceholderText&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;    &lt;w:dontgrowautofit/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:latentstyles deflockedstate="false" latentstylecount="156"&gt;  &lt;/w:LatentStyles&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if !mso]&gt;&lt;object classid="clsid:38481807-CA0E-42D2-BF39-B33AF135CC4D" id="ieooui"&gt;&lt;/object&gt; 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&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Gus, el amigo de Rami que me regaló a la Pepa, me había dicho que me pusiera bien linda porque esa noche me iba a invitar a la cazuela. Llegué a la casa y le dije a mi mamá que no me esperaran para comer porque Gus me había invitado, y que tenía que ir muy elegante. &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;Mi mamá se plegó a mis exigencias y me vistió con el vestido de franela a cuadros, las medias de lana, los zapatitos de charol y el Montgomery también a cuadros, me peinó, me puso la boina y me dijo que me portara bien y que me comiera todo como una niña buena. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Gus pasó en su Renault 4 beige a recogerme y me llevó al Colón*, muy rococó y muy dorado. Teníamos un balcón desde el cual veía a las personas emperifolladas, comensales elegantísimos que también disfrutarían de “Luisa Fernanda”, que era el nombre de la cazuela. Yo nunca había estado en un restaurante tan grande ni tan lujoso, y que además no tenía mesas pero sí un enorme lustro en el centro. Todo muy raro y fascinante. Se apagaron las luces y comenzó un desfile de personas disfrazadas de gentes antiguas que se pusieron a cantar en el escenario. Yo sentía que el estómago empezaba a reclamarme comida, pero no había caso, no había ni rastro de la cazuela. En un momento hubo una pausa, salimos del balcón hacia un salón, y lo único que pude comer fueron un par de terrones de azúcar que servían a los comensales junto al café. Yo encontré rarísimo eso de que sirvieran "el tinto" (que es como le dicen al café en Locombia) antes de la cena, pero me dije que esa debía ser la usanza en los restaurantes lujosos. Volvimos a nuestro palco, que era el nombre del balcón, y la cantadera siguió por un tiempo que me pareció interminable. Para rematarla, al hambre se le había sumado un cuate, el sueño. Yo luchaba contra ambos y había momentos en que la contienda era realmente desigual. Al cabo de un buen rato bajaron el enorme telón color granate, los aplausos de los comensales emperifollados inundaron el teatro y yo me pregunté las razones del aplauso porque yo, la “Cazuela Luisa Fernanda”, la había encontrado más que frugal.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/TNf6p1nTYLI/AAAAAAAALcA/gueV9Q2c6CE/s1600/luisa+fernanda.jpg"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 146px; height: 200px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/TNf6p1nTYLI/AAAAAAAALcA/gueV9Q2c6CE/s200/luisa+fernanda.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5537169863548821682" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="text-decoration: underline;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;PD: Recordé un comercial de galletas Noël que va en el sentido de mi cazuela: &lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=_tA0m8OPJB8&amp;amp;feature=related"&gt;http://www.youtube.com/watch?v=_tA0m8OPJB8&amp;amp;feature=related&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;* Teatro Colón de Bogotá&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Imágenes:&lt;br /&gt;- Le nozze di Figaro&lt;br /&gt;&lt;a href="http://a7.idata.over-blog.com/599x410/1/51/12/57/Illustrations/le_nozze_di_figaro1.jpg"&gt;http://a7.idata.over-blog.com/599x410/1/51/12/57/Illustrations/le_nozze_di_figaro1.jpg&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;- Zarzuela Luisa Fernanda&lt;br /&gt;&lt;a href="http://a7.idata.over-blog.com/599x410/1/51/12/57/Illustrations/le_nozze_di_figaro1.jpg"&gt;http://www.ebrisa.com/portalc/media/media-S/images/00038126.jpg&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/TNf5MIFWjiI/AAAAAAAALbw/ZvHRdZz7EZE/s1600/88x31.png"&gt;&lt;img style="float: left; margin: 0pt 10px 10px 0pt; cursor: pointer; width: 88px; height: 31px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/TNf5MIFWjiI/AAAAAAAALbw/ZvHRdZz7EZE/s200/88x31.png" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5537168253598993954" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Cette création est mise à disposition sous un &lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/fr/"&gt;contrat Creative Commons&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt; &lt;/p&gt;  &lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;a style="font-family: times new roman;" href="http://www.youtube.com/watch?v=_tA0m8OPJB8&amp;amp;feature=related"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9214594309460146506-3282269690445834841?l=laprincesaprimavera.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laprincesaprimavera.blogspot.com/feeds/3282269690445834841/comments/default' title='Publier les commentaires'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9214594309460146506&amp;postID=3282269690445834841&amp;isPopup=true' title='1 commentaires'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9214594309460146506/posts/default/3282269690445834841'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9214594309460146506/posts/default/3282269690445834841'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laprincesaprimavera.blogspot.com/2010/11/de-operas-y-cazuelas.html' title='De óperas y cazuelas'/><author><name>Princesa Primavera</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17760674291649504926</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/S_U8Mqp80JI/AAAAAAAAKW0/K72w8bDXIKk/S220/DSC_0008.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/TNgCrFRPLfI/AAAAAAAALcI/ARta_YZBvCY/s72-c/le_nozze_di_figaro1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9214594309460146506.post-8147439738235359081</id><published>2010-10-26T20:59:00.016+02:00</published><updated>2010-11-08T13:02:33.720+01:00</updated><title type='text'>La edad de los porqué</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/TMczAalTHgI/AAAAAAAALbc/QhDlyrVPke0/s1600/perj%C3%BAmen+esclusivo.jpg"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/a&gt;Esta tarde recibí un comentario de un lector del blog que contenía un par de preguntas interesantes, y que me hizo recordar una canción de Piero que empezaba así: "En la edad de los porqué, a una abuela pregunté, ¿por qué los hombres ríen? ¿por qué existe la alegría? Y la abuela respondió"...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera pregunta era por qué le digo a mi papá Rami. Le respondí lo siguiente: "cuenta la leyenda que cuando tenía un año, mi madre me llevó varios  meses a Chile. Era la época en que empezaba a hablar, y cada vez que  veía a un señor con barba le decía "papá". Un día, un señor barbudo al que tomé por mi progenitor llamándolo "papá" me respondió: "No, papá no. Tío". Y me traumatizó. Cuando  volví a Locombia empecé a llamar "Rami" a mi papá (era su apodo), ya que el hábito de decir "papá" había sido erradicado de mi  lenguaje".  Una sola vez le dije "papá" y me sonó tan ridículo que enrojecí y me quedé callada, como pocas veces en la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La segunda pregunta del fiel lector era un poco más compleja: ¿Cómo alguien sale con un tipo que se llama Florian, a quien le pega tan bien eso español de "capullo"? Le contesté que esa pregunta me la he hecho muchas veces y que todavía no le encuentro respuesta. Sin embargo, le confesé que desde que ese tipejo me dijo su nombre, a mí me pareció que era perfecto para ponérselo a un ambientador. El comercial radiofónico para promocionar el producto diría con voz acaramelada: "Gracias a Florian tendrá la impresión de hacer sus necesidades en medio de un  campo florido. Florian, desodorante ambiental, elimina los malos olores y perfuma  agradablemente hasta el rincón más recóndito de su baño. Compruébelo y  haga de Florian el aliado perfecto del rollo de papel higiénico". Hasta tengo pensado el producto terminado... he aquí un esbozo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/TMczAalTHgI/AAAAAAAALbc/QhDlyrVPke0/s1600/perj%C3%BAmen+esclusivo.jpg"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 200px; height: 200px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/TMczAalTHgI/AAAAAAAALbc/QhDlyrVPke0/s200/perj%C3%BAmen+esclusivo.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5532446749476724226" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Y para terminar con los perjúmenes, les dejo esta joyita:&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=w7Tw0w9_cAI&amp;amp;feature=related"&gt;&lt;span style="text-decoration: underline;"&gt;http://www.youtube.com/watch?v=w7Tw0w9_cAI&amp;amp;feature=related&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Hasta la vista, babies" como diría cierto robot que ahora gobierna un estado gringo. Yo me voy a la durma. Bye bye&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PD: Me olvidaba. Anoche murió, falleció y pasó a mejor vida el Pulpo Paul. Qué tristeza más grande. Mi corazón compungido y acongojado lamenta tan terrible pérdida para la humanidad, tan necesitada de pronósticos vitales venidos desde otros tentáculos. RIP, QEPD. Que  pulpitos alados lo conduzcan al cielo de los cefalópodos y que Neptuno  lo acoja en su Santo Reino. Amén. Yo le dedico el himno a los Pulpos  "Octopus's Garden"... Snif.&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=cgPqmRNjoTE"&gt;http://www.youtube.com/watch?v=cgPqmRNjoTE&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/TMfSNUp5HlI/AAAAAAAALbk/Q8ufrPuE2F0/s1600/88x31.png"&gt;&lt;img style="float: left; margin: 0pt 10px 10px 0pt; cursor: pointer; width: 88px; height: 31px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/TMfSNUp5HlI/AAAAAAAALbk/Q8ufrPuE2F0/s200/88x31.png" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5532621793572494930" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Cette création est mise à disposition sous un &lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/fr/"&gt;contrat Creative Commons&lt;/a&gt;.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9214594309460146506-8147439738235359081?l=laprincesaprimavera.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laprincesaprimavera.blogspot.com/feeds/8147439738235359081/comments/default' title='Publier les commentaires'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9214594309460146506&amp;postID=8147439738235359081&amp;isPopup=true' title='3 commentaires'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9214594309460146506/posts/default/8147439738235359081'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9214594309460146506/posts/default/8147439738235359081'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laprincesaprimavera.blogspot.com/2010/10/la-edad-de-los-porque.html' title='La edad de los porqué'/><author><name>Princesa Primavera</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17760674291649504926</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/S_U8Mqp80JI/AAAAAAAAKW0/K72w8bDXIKk/S220/DSC_0008.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/TMczAalTHgI/AAAAAAAALbc/QhDlyrVPke0/s72-c/perj%C3%BAmen+esclusivo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9214594309460146506.post-5581443307742975551</id><published>2010-10-25T14:30:00.066+02:00</published><updated>2010-10-30T10:55:02.398+02:00</updated><title type='text'>El ale-mancito</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:punctuationkerning/&gt;   &lt;w:validateagainstschemas/&gt;   &lt;w:saveifxmlinvalid&gt;false&lt;/w:SaveIfXMLInvalid&gt;   &lt;w:ignoremixedcontent&gt;false&lt;/w:IgnoreMixedContent&gt;   &lt;w:alwaysshowplaceholdertext&gt;false&lt;/w:AlwaysShowPlaceholderText&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;    &lt;w:dontgrowautofit/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:latentstyles deflockedstate="false" latentstylecount="156"&gt;  &lt;/w:LatentStyles&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if !mso]&gt;&lt;object classid="clsid:38481807-CA0E-42D2-BF39-B33AF135CC4D" id="ieooui"&gt;&lt;/object&gt; &lt;style&gt; st1\:*{behavior:url(#ieooui) } &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable  {mso-style-name:"Tableau Normal";  mso-tstyle-rowband-size:0;  mso-tstyle-colband-size:0;  mso-style-noshow:yes;  mso-style-parent:"";  mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt;  mso-para-margin:0cm;  mso-para-margin-bottom:.0001pt;  mso-pagination:widow-orphan;  font-size:10.0pt;  font-family:"Times New Roman";  mso-ansi-language:#0400;  mso-fareast-language:#0400;  mso-bidi-language:#0400;} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;    &lt;div style="text-align: left;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: left;" class="MsoNormal"&gt;Hace poco más de un año que no escribo y si no lo he hecho, ha sido por mi dejadez habitual. Así de simple. Ganas no me han faltado, pero sí concretar, como siempre. En fin. Había quedado en mis intenciones de reinscribirme en el sitio Web aquel del carnicerito amable, del Profesor Chiflado, del guatón grandulón y del hermoso demente. Andaba yo en esos tiempos buscando financiamiento para poder pagar la inscripción y poner punto final a mi soltería especulativa, cuando me acordé que debajo del colchón tenía un sobrecito con euros recibidos durante diversos cumpleaños, navidades y otros eventos festivos. Afortunadamente esos euritos esperaban ser gastados, pues evitaron que tuviera que pedirle un préstamo a Lehman Brothers. Como ya había pasado la etapa previa del test psicolocológico, pagué la inscripción, completé mi perfil, elegí una foto decente y esperé a que me contactaran los mancitos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los susodichos no tardaron en hacerlo, como es habitual en esos casos, sobre todo porque estaban tan urgidos como yo. Con el primero tenía como 60% de compatibilidad y resultó ser más loco que una cabra (un loco reloco de verdad, o sea, de manicomio y chaleco de fuerza, pastillas de Chiquitolina mental y demases). Yo, que acababa de tener una experiencia cuasi-religiosa con la ida a Versalles acompañada del grupo de enfermos mentales y mi lectura de “A sangre fría”, estuve a punto de dejar a mi lado empático apiadarse de la demencia del compadre y terminar juntos en un loquero, jurándonos amor eterno de camilla a camilla, y brindando con tranquilizantes y psicotrópicos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba yo pues en medio de esta maraña mental cuando me contactó un mancito con el que tenía 85% de compatibilidad (en mis experiencias anteriores en el sitio, nunca había alcanzado tan alto porcentaje con nadie). Me llamó la atención su foto en la que parecía un asaltante de caminos del lejano oeste y su respuesta a la frase del perfil “las tres cosas que son importantes para mí: la sinceridad, el optimismo y el desarrollo sostenible, incluso en una relación”. Quedamos en ir a tomar desayuno en un café el día domingo y resultó ser un ale-mancito de lo más simpático y además zurdo. Aquí abro un paréntesis: desde que tengo como cinco años, los zurdos me causan fascinación, no sé por qué. La cosa es que a medida que fui creciendo, la cualidad de amante de los zurdos se amplió y me empezaron a gustar también los zurdos en política, es decir, las personas que se declaran de izquierdas. Cierro paréntesis. Lo bueno es que el ale-mancito era un zurdo de los dos. Pasamos todo aquel domingo de agosto charlando de lo más animados y quedamos de vernos nuevamente en la semana para ir a cenar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dos días después (es decir, el martes) me mandó un mail diciéndome que tenía muchas ganas de verme pero que estaba muy ocupado, y que sólo podía verme el viernes, porque el miércoles iba a jugar tenis, el jueves tenía un picnic y el fin de semana un matricidio en Normandía. Lo peor es que me dijo que me quería invitar a comer a un restaurante barato, pero supuestamente muy rico. Yo, que seré muy simpática pero también bien chúcara, terminé de leer el dichoso mensaje, me puse roja de ira y lo llamé para decirle que el viernes estaba o-cu-pa-dí-si-ma (obviamente, el plan era pasar la velada mirando el techo mordiéndome las uñas, hasta que me venciera el sueño) y que qué podía esperar yo de una eventual relación con un mancito que estaba tan ocupado en la vida y que pa' peor era amarrado. El pobre me habló con voz de cordero degollado, me pidió disculpas, me dijo que cuando una chica le gustaba se volvía torpe (yo le dije "sí, torpe del verbo torpe"), que lo del restaurante lo había puesto porque no quería que yo pensara que me iba a llevar a un restaurante lujoso, pero que era su restaurante favorito en París, que había pensado en llevarme ahí porque soy vegetariana, que se trataba de un restaurante hindú 100% vegetariano que le recordaba sus viajes a la India, y añadió que ese domingo había sentido un verdadero flechazo por mí, y que bueno, se había equivocado, pero que no me preocupara porque no volvería a molestarme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo, que por primera vez en la vida tenía la certeza de gustarle a un mancito, en vez de ponerme feliz me puse odiosa. Conforme el ale-mancito hablaba yo iba sintiendo un placer horripilante al escucharlo sufrir al otro lado del auricular. Con decirles que hasta me di el gusto de decirle: "mira, yo no te voy a llamar nunca más, pero si tú quieres, puedes hacerlo". Argh, qué espanto. Lo peor del cuento era que no había pasado absolutamente nada entre nosotros y que yo ni siquiera estaba segura de que me gustara el hombre. Es decir, hice y dije todo eso por el puro placer de comportarme como nunca lo había hecho, pues nunca me había pasado de estar segura de gustarle a alguien y de poder darme el lujo de tratarlo mal. Ingrata pérfida, como canta Chava Flores. Colgué con una sensación de triunfo ("le di su merecido al maleducado ese") y me comí la galleta de la victoria. Al cabo de un rato me empecé a hacer preguntas ("¿me habré sobrepasado con él? ¿será que fui muy pesada?”), pero les di un puntapié mental y me acosté a dormir. Pasé el resto de la semana contándoles a mis consejeros espirituales (léase, amigos y amigas del alma) lo que había hecho y todos me dijeron que yo era una bruja horrible, que cómo se me ocurría tratarlo así, y otros regaños de diverso calibre. Me dijeron que ciertamente el hombre era un poco torpe (“bastante”, les dije yo), pero que se veía que tenía buen corazón. Yo empecé a sentirme culpable y el lunes siguiente es decir, una semana después del incidente telefónico, lo llamé. Cuando le dije que era yo, me contestó con un frío “AH”. Fue como si me hubiera dado una patada en la guata. Le dije que me disculpaba y me respondió: “No hay problema, Princesa. No te preocupes, que no pasa nada. Adiós". Y me colgó. ¡Me colgó! Yo me quedé de una pieza y pasé el resto de esa semana pasándome películas de terror (“lo que pudo haber sido, y no jué”), repasándome una y otra vez la jornada del domingo estival (me dí cuenta de que había sido genial, de otro modo no habría pasado el día entero a su lado), escribiéndole correos electrónicos que nunca le envié y otras ridiculeces que negaré haber hecho hasta que muera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre tanto me dio una gastroenteritis horripilante que me hizo perder 3 kilos en una semana, y yo que de por sí soy un espárrago quedé como un fideo. Pensé en quemar mi último cartucho amoroso y le compré un libro del que le había hablado el domingo de nuestro encuentro (“Bella del Señor” de Albert Cohen), le puse un mensaje de texto en el móvil diciéndole que no me gustaba quedar enojada con nadie, que quería fumar la pipa virtual de la paz con él, que le tenía un libro y que me diera una dirección dónde mandárselo. Me llamó cinco minutos después para darme su dirección y de la hora que estuvimos al teléfono, hablamos diez minutos y nos callamos cincuenta. Los silencios incómodos los llenábamos con suspiros y con numerosos “pues sí, mmmh, ajá, mmmh, ah”, patetiquísimos. En un momento tocamos el tema del “incidente” y categórico me dijo que para él era absolutamente imposible pensar en tener una relación con alguien con quien las cosas habían empezado tan mal. Yo, que llevaba cuatro días anclada a la cama con dolor de estómago, no sé de dónde saqué fuerzas de flaqueza (¿del descaro que me caracteriza?) y le dije: “Ah, pues a mí me parece perfecto”. El ale-mancito se quedó mudo y yo seguí: "Pues claro, mira, viste lo peor de mí y ya sabes lo espantosa, mugrienta, pérfida y malévola que puedo llegar a ser cuando me enojo y yo sé cuán torpe puedes ser tú”. Por lo visto marqué el punto decisivo (“no contaba con mi astucia”) porque el hombre me dijo: "si quieres, podemos vernos mañana para que me entregues el libro”. Tuve que hacer un esfuerzo sobrenatural para disimular los efectos de la gastroenteritis en mi maltrecho cuerpo, llegué al café con el libro y casi me desmayo al verlo. El hombre acariciaba el borde de su copa de vino nerviosamente, me miraba con sus ojos aguamarina y se sonrojaba cada tanto. Yo intentaba en vano mantener la compostura, decir cosas interesantes y comportarme como una dama. Cuando salimos del café, la luna llena brillaba en el cielo, la Tour Eiffel centelleaba a lo lejos y los puentes iluminados indicaban el camino a casa. Imaginé llegar al cabinet massage acompañada, pero mis deseos no fueron órdenes. El ale-mancito se despidió de mí con un inocente beso en la mejilla, se subió a su Peugeot (una de esas típicas bicicletas parisinas que son una verdadera belleza) y desapareció de mi vista surcando las calles y evitando los autos. Yo me quedé plantada en medio del Pont Neuf con el corazón destrozado y maldiciendo mi mal genio que me había jugado tan chueco dos semanas antes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No volví a tener noticias de él hasta dos semanas después. En un correo electrónico me decía que acababa de volver de vacaciones y que si quería, podíamos vernos el fin de semana siguiente para las "Jornadas del Patrimonio". Yo le respondí que claro, que cómo no, que yo encantada, y demases. Planifiqué durante toda la semana mi atuendo para el “día D” e incluso le propuse adelantar la cita para el viernes (el 18 de septiembre), cosa de celebrar juntos "el 18 chilensis". Lamentablemente esa noche estaba ocupado y yo, en vez de andar zapateando por las calles al son de “tiquitiquití”, me pasé la velada imaginando que el hombre había conocido a alguien durante las vacaciones, que tenía una cita con alguna rubia despampanante y tetona del sitio Web, y otras historias igual de deprimentes. El sábado ambos teníamos planes: a él le quedaba “imposible” verme y agradecí el tener que ir al cumpleaños dieciochero de la hija de unos amigos. Yo le había dicho que podía regresarme antes de la fiesta pero insistió en el "imposible". Tal como la noche anterior, pasé el día lamentándome e imaginándome horrores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habíamos quedado de vernos el domingo 20 a las 9.30 de la mañana frente al Archivo Nacional y durante los 20 minutos que duró el trayecto del bus imaginé que no se presentaría. Pensé que se le habría olvidado la cita tras haber pasado una noche de pasión entre los brazos (y otras zonas corporales) de la rubia despampanante. Pero ahí estaba, esperándome en la parada del autobús, muy puntual y perfumado. Pasamos el día visitando las maravillas de la Ciudad Luz y a eso de las 4 de la tarde, mientras tomábamos un jugo, me fijó con la mirada y me dijo muy serio: "Quiero explicarte por qué no pude verte ni el viernes ni ayer". Yo me quedé como el hielo del juguito, imagino que me puse lívida y le solté un "ah" casi inaudible. En efecto, temí lo peor. "Llegó la hora, Princesa, te va a confesar que conoció a la rubia de las tetas descomunales y las piernas abisales o a la morena de ojazos verdes y trasero perfecto, y te va a mandar a freír monos al África". Carraspeó varias veces, me miró con cara de circunstancia y me dijo: “La razón por la que no pude verte fue porque murió mi tía el viernes por la mañana y estoy muy afectado”. Me dieron ganas de patearlo. “Esto sí que es el colmo”, pensé para mis adentros. “El ale-mancito es tan cobarde que prefiere matar a la tía antes que confesarme que conoció a otra". Sentía ya que la ira empezaba a enceguecerme cuando vi que incipientes lágrimas empezaban a cubrir sus ojos marinos y me dije que tal vez por primera vez había caído sobre un hombre realmente sincero, sensible y un poco torpe, todo lo cual tenía un “charme” indiscutible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A eso de las diez de la noche, hechizada por el encanto de aquel hombre tan particular y nuevo para mí, me pregunté cómo haría para despedirme, sobre todo porque ya llevábamos más de doce horas juntos y todavía no había pasado nada. Le dije que me acompañara a la parada del autobús, dejé pasar tres porque no quería subirme, empecé a temblar de frío, me abrazó, y cuando todo parecía llegar por fin a donde tenía que llegar le solté: "me estoy meando, tengo que ir al baño". La culpa era de los varios juguitos que nos habíamos tomado, del frío y de los nervios. Llevaba como tres horas aguantando las ganas, pero con el efusivo abrazo que me dio, éstas se transformaron en necesidad inminente. Lo tomé de la mano y me dirigí rauda y veloz al primer café que encontré abierto (les recuerdo que era domingo y que eran las diez de la noche), le pregunté al mesero dónde quedaba el baño, no esperé su respuesta, bajé corriendo las escaleras y pude por fin vaciarme. Cuando subí, el ale-mancito me había pedido un té y degustaba un vinito blanco. Después de decirme que era la chica más loca con la que había salido nunca, me pidió cortésmente si podía darme un beso. Vi que el café se llamaba "Le Musset", supuse que en honor a uno de mis poetas favoritos, le recité:&lt;span style="" lang="FR"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: center;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="FR"&gt;« &lt;i&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;Se voir le plus possible et s'aimer seulement,&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;Sans ruse et sans détours, sans honte ni mensonge,&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;Sans qu'un désir nous trompe, ou qu'un remords nous ronge,&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;Vivre à deux et donner son cœur à tout moment ;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;Respecter sa pensée aussi loin qu'on y plonge,&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;Faire de son amour un jour au lieu d'un songe,&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;Et dans cette clarté respirer librement&lt;/span&gt;&lt;/i&gt; »*&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: right;" class="MsoNormal"&gt;y le dije que sí podía, pero que se lo daría yo…&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: left;" class="MsoNormal"&gt; &lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: left;" class="MsoNormal"&gt;Como dirían los franchutes « depuis ce soir là, nous ne nous sommes plus quittés » y nuestras vidas han dado un vuelco total. Bajo su mirada atenta terminé la tesina y recibí las felicitaciones de los diferentes profes (los marisquitos fueron degustados, apreciados, engullidos y digeridos), oficializamos nuestra relación el 12 de agosto pasado firmando nuestro PACS (es como un matricidio pero en versión "Light"), y si todo sale bien, incluso es posible que el día menos pensado me aparezca por aquí contándoles que esperamos un par de retoños que hablarán el alemán con acento chilombiano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Ah! Me olvidaba: el restaurante hindú es absolutamente exquisito…&lt;/p&gt;  &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a style="font-family: verdana;" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/TMWE3fhW-NI/AAAAAAAALao/3JpsAo0SJU4/s1600/IMG00086-20100814-2305.jpg"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 200px; height: 150px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/TMWE3fhW-NI/AAAAAAAALao/3JpsAo0SJU4/s200/IMG00086-20100814-2305.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5531973806183610578" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;* Alfred de Musset (1810-1857), sonnet &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;« &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Se voir le plus possible&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;»&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/TMWMzkNdWKI/AAAAAAAALa4/L8t66sOWjGM/s1600/88x31.png"&gt;&lt;img style="float: left; margin: 0pt 10px 10px 0pt; cursor: pointer; width: 88px; height: 31px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/TMWMzkNdWKI/AAAAAAAALa4/L8t66sOWjGM/s200/88x31.png" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5531982534815864994" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cette création est mise à disposition sous un &lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/fr/"&gt;contrat Creative Commons&lt;/a&gt;.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9214594309460146506-5581443307742975551?l=laprincesaprimavera.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laprincesaprimavera.blogspot.com/feeds/5581443307742975551/comments/default' title='Publier les commentaires'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9214594309460146506&amp;postID=5581443307742975551&amp;isPopup=true' title='12 commentaires'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9214594309460146506/posts/default/5581443307742975551'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9214594309460146506/posts/default/5581443307742975551'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laprincesaprimavera.blogspot.com/2010/10/el-ale-mancito.html' title='El ale-mancito'/><author><name>Princesa Primavera</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17760674291649504926</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/S_U8Mqp80JI/AAAAAAAAKW0/K72w8bDXIKk/S220/DSC_0008.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/TMWE3fhW-NI/AAAAAAAALao/3JpsAo0SJU4/s72-c/IMG00086-20100814-2305.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>12</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9214594309460146506.post-6431518344241174816</id><published>2009-08-11T13:37:00.008+02:00</published><updated>2010-10-25T22:30:29.699+02:00</updated><title type='text'>Columpios bonaerenses</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/TMXmmhYlYnI/AAAAAAAALbM/qxpZIN4uQfc/s1600/img127.jpg"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;meta equiv="Content-Type" content="text/html; 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Llegamos con Rami al aeropuerto después de un largo viaje, caímos exhaustos en la cama, y al día siguiente fuimos a pasear por la ciudad. Yo estaba impresionada por la altura de los edificios. Recuerdo que la primera cosa que me llamó la atención fue una bandera argentina que flameaba sobre una cornisa: tenía un solecito en la mitad y hasta vi que me sonreía. Comimos un "sangúche", mi papá tomó un jugo de "pomelo" y yo uno de "ananás", todas palabras que me eran desconocidas. Después de caminar un rato, descubrimos una plaza con juegos para niños. Me subí al columpio y mi papá empezó a empujarme, y yo volaba y volaba sobre los cielos de Buenos Aires. No sé si fue ese mismo día, o el siguiente, -pues durante toda la semana fuimos a esa plaza y nos comíamos un helado, y yo me subía al columpio y le pedía a mi papá que me empujara-, llegó un niño que sabía columpiarse solo. Empezamos a columpiarnos lado a lado y él me enseñó que tenía que estirar las piernas hacia adelante y encogerlas hacia atrás, y balancear mi torso en armonía. Al principio me costó, pero mi papá y este amiguito bonaerense no dejaban de alentarme... Y el milagro ocurrió: empecé a columpiarme sola, y volví a surcar los cielos de Buenos Aires, esta vez con mis propias alas.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/TMXmmhYlYnI/AAAAAAAALbM/qxpZIN4uQfc/s1600/img127.jpg"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 132px; height: 200px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/TMXmmhYlYnI/AAAAAAAALbM/qxpZIN4uQfc/s200/img127.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5532081266765423218" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Foto tomada por mi padre en diciembre de 1980, en Buenos Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/TMWMzkNdWKI/AAAAAAAALa4/L8t66sOWjGM/s1600/88x31.png"&gt;&lt;img style="float: left; margin: 0pt 10px 10px 0pt; cursor: pointer; width: 88px; height: 31px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/TMWMzkNdWKI/AAAAAAAALa4/L8t66sOWjGM/s200/88x31.png" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5531982534815864994" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Cette création est mise à disposition sous un &lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/fr/"&gt;contrat Creative Commons&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9214594309460146506-6431518344241174816?l=laprincesaprimavera.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laprincesaprimavera.blogspot.com/feeds/6431518344241174816/comments/default' title='Publier les commentaires'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9214594309460146506&amp;postID=6431518344241174816&amp;isPopup=true' title='2 commentaires'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9214594309460146506/posts/default/6431518344241174816'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9214594309460146506/posts/default/6431518344241174816'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laprincesaprimavera.blogspot.com/2009/09/columpios-bonaerenses.html' title='Columpios bonaerenses'/><author><name>Princesa Primavera</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17760674291649504926</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/S_U8Mqp80JI/AAAAAAAAKW0/K72w8bDXIKk/S220/DSC_0008.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/TMXmmhYlYnI/AAAAAAAALbM/qxpZIN4uQfc/s72-c/img127.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9214594309460146506.post-5130501770315835567</id><published>2009-08-09T10:49:00.074+02:00</published><updated>2010-10-25T12:53:15.849+02:00</updated><title type='text'>Clochardos hermosos, menesteres azarosos, cuervos curiosos, locos furiosos y deseos amorosos</title><content type='html'>&lt;meta equiv="Content-Type" content="text/html; 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Algunas semanas antes lo había visto remontando el Boulevard Saint-Michel, y la emoción que me produjo el saber que todavía hacía parte de mi vida parisina, hizo que mi corazón pegase un brinco. El domingo del té inglés salté del bus para aterrizar justo frente a sus hermosos ojos grises. Me miró sin verme, me soltó un: “no vale la pena ir para allá”, y se fue a escarbar el basurero más cercano, como es su costumbre. Lo observé un momento sin atreverme a cruzar el boulevard, ya que por primera vez, y casi diez años después de nuestro primer encuentro, andaba con algo de comer en el bolso (unos pastelitos para acompañar el té). Me acerqué a él y le tendí un caracol de almendras. Como lo había hecho aquella vez en que el joven quiso darle su sándwich, rechazó mi ofrecimiento, y tal como aquel chico ocurrente hiciera con su emparedado, le dejé el pastelito en la basura. Me alejé y se acercó al basurero, sacó el caracolito, lo olió, y sigiloso desapareció de mi vista, perdiéndose entre los recovecos del Barrio Latino…&lt;/p&gt;  &lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Como sucede desde que llegué a este lugar, con excepción de la canícula asesina famosa de 2003, de este lado del charco sabemos que es verano porque así lo indica el calendario. Aparte de unos cuantos días de sol por aquí y por allá, el clima ha estado espantoso. Pero bueno, cuando llueve todo el mundo anda echando pestes, pero cuando hace calor es peor: París deja de ser el paraíso y se convierte en un infierno, donde sientes cómo las gotas de sudor empapan tu tercera muda de ropa del día, y donde tomar el metro se convierte en una verdadera odisea olfativa, dado que el más apuesto Ulises y la más bella Helena, hieden.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;La tesina está atrapada entre las redes de la desidia, que es un bicho muy muy malo y muy contagioso. Los marisquitos enlatados que me trajeron mis papás para que sean engullidos durante la sustentación, me hacen señas cada vez que los miro de soslayo, pero yo no los pesco.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/Sn6iHneruhI/AAAAAAAAJG0/CBEzO9Cs6jc/s1600-h/DSC04404.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 191px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/Sn6iHneruhI/AAAAAAAAJG0/CBEzO9Cs6jc/s320/DSC04404.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5367906057612671506" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/Sn6hANINWcI/AAAAAAAAJGE/nyix4F-w2IY/s1600-h/DSC04404.JPG"&gt;&lt;/a&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Por ahí ando haciendo unas traducciones, pero se trata de trabajo voluntario, de ese que nutre el alma y nada más. Esto de no poder encontrar un trabajo bien remunerado, que me permita ser independiente y todo lo demás (como diría mi sabia madre), debiera ponerme los pelos de punta, pero como ahora los tengo cortos, me basta con levantarme en la mañana para parecerme al Pájaro Loco.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/Sn6hi8IWaiI/AAAAAAAAJGc/W_76C6YLj4w/s1600-h/pajaro+loco.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 176px; height: 200px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/Sn6hi8IWaiI/AAAAAAAAJGc/W_76C6YLj4w/s200/pajaro+loco.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5367905427500984866" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Hablando de pájaros, mi vecino del otro lado de la calle tiene una especie de lorito que canta todo el día, y con el cual mantengo conversaciones de lo más animadas. Ahí lo escucho que anda cantando a horas tan matinales (son las siete y media de la madrugada). Él canta, yo le silbo, y así nos la llevamos durante varios minutos al día. Sólo tengo que acercarme a la ventana para tomar clases de canto a domicilio. Lo mejor es que la mayor parte de las veces se nos unen algunos de sus cuates plumíferos, y damos feroz concierto callejero.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Hace un par de días leí un artículo acerca de la inteligencia de los cuervos (&lt;a href="http://www.elpais.com/articulo/sociedad/inteligencia/cuervos/elpepusoc/20090806elpepusoc_13/Tes"&gt;http://www.elpais.com/articulo/sociedad/inteligencia/cuervos/elpepusoc/20090806elpepusoc_13/Tes&lt;/a&gt;). Estos animales, y sus parientas, las cornejas, llamaron mi atención desde la primera vez que los vi en el cementerio de Múnich. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Era un día helado de enero y su graznido me hizo levantar la vista hacia los árboles pelados. Al escucharlos, y luego verlos, recordé con un dejo de espanto uno de mis traumas de infancia en Locombia llamado “Los cuervos”. No sé exactamente qué pasaba en esa telebobela, porque mis papás me tenían prohibido mirar la tele, &lt;/span&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/Sn6h7Ab8hhI/AAAAAAAAJGs/PKSN0zFF1Rk/s1600-h/tvcol1.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 200px; height: 123px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/Sn6h7Ab8hhI/AAAAAAAAJGs/PKSN0zFF1Rk/s200/tvcol1.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5367905840973776402" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;pero una noche en que no estaban en casa, mis hermanos y yo nos metimos en su cama y nos vimos un capítulo, del cual sólo recuerdo la espeluznante escena final: Teresa Gutiérrez, que supongo hacía de mala, quedaba fijada en un plano que mostraba tres cuartos de su rostro y tenía la boca medio abierta. No tengo idea de cuál era la música, pero empezaba con unos graznidos, y ese rostro se quedó ahí fijado durante el tiempo que duraron los créditos. Mis hermanos y yo quedamos traumatizados.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Desde aquel recuerdo muniqués han pasado quince años, y cuervos y cornejas se han vuelto parte de mi paisaje cotidiano. Cuando leí el artículo en cuestión, recordé a un cuervo-corneja (nunca sé cuál es cuál) que me detuve a admirar una vez que paseaba por el Jardín del Luxemburgo. Alguien había abandonado en el pasto una caja de McDonald’s (en vez de tirarla a la basura), y el cuervo se le acercó con curiosidad, la husmeó y trató de ver si estaba abierta. Pero no lo estaba. Entonces se puso a dar brinquitos sobre la tapa, sin éxito. Se bajó, y se fue a buscar un palito con el cual empezó a trajinar la cajita, hasta que ¡Eureka!, descubrió que la tapa tenía una ranura. Metió el palito y ¡tatán! El cofre se abrió desvelando su tesoro: un inmenso pedazo de pan y una rodaja de tomate transgénico. Los cinco espectadores que lo habíamos estado observando, lo aplaudimos fervorosamente.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Después de recordar ese momento mágico, me puse a buscar un poco más de información, y encontré esta maravillosa noticia. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=BGPGknpq3e0&amp;amp;feature=fvw"&gt;http://www.youtube.com/watch?v=BGPGknpq3e0&amp;amp;feature=fvw &lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Así que eso de "cría cuervos y te sacarán los ojos" me parece un soberano insulto hacia estas inteligentes bestias aladas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=BGPGknpq3e0&amp;amp;feature=fvw"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=BGPGknpq3e0&amp;amp;feature=fvw"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Y aunque Michael Jackson nunca fue de mi agrado, para terminar con mis amigas las aves (y como homenaje al niño de los Jackson Five que veía en dibujos animados), aquí les mando este moonwalk inmortalizado por un amigo plumífero llamado Manakin (se apellida Skywalker) &lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=SXCQdrYixR4"&gt;http://www.youtube.com/watch?v=SXCQdrYixR4&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Hace dos semanas desembarcó de Locombia el compadre Edgar, a quien no veía desde enero. A pesar del largo viaje y del cambio de horario, sacó energías para ir a bailar &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;al borde del Sena, donde diariamente los parisinos que se han quedado en la ciudad y los visitantes estivales, se menean al ritmo del tango, de la salsa, y de otros aires extranjeros.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;El sábado de la semana pasada habíamos quedado de ir en la noche a bailotear otro poco, y como el día estaba oscuro y amenazaba con lluvia, me quedé enclaustrada en el cabinet massage. Unas semanas antes había empezado a leer &lt;/span&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/Sn6huNveMfI/AAAAAAAAJGk/qdVABtBLHj8/s1600-h/coldblood.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 134px; height: 200px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/Sn6huNveMfI/AAAAAAAAJGk/qdVABtBLHj8/s200/coldblood.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5367905621207036402" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;“A sangre fría” de Capote, pero no había logrado pasar de las primeras páginas, por lo que ese sábado me propuse hacerlo como tarea. Volví a la primera página, y no me detuve hasta que me tocó ponerme los zapatos de danza. El domingo no tuve tiempo de leer nada porque no estuve en casa, pero el lunes, gracias a la lluvia, terminé de devorar las 500 páginas. Quedé absolutamente fascinada, horrorizada, impresionada: el estilo simple, neutro. El autor que desaparece para dejarle la palabra a los protagonistas y sus actos. El lector que queda solo frente al horror y la incomprensión; solo frente a sus prejuicios, sus miedos y su miseria humana.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Pasé la semana deprimida, reflexionando acerca de la frágil frontera entre locura y normalidad, acerca de la delicada capa que separa violencia de tolerancia, de la profundidad de los lazos que creamos, de lo corta que es la vida, y del largo camino que se requiere para aceptar, perdonar y amar profundamente a quienes nos han herido, traicionado, e incluso asesinado, aunque sea simbólicamente, una parte de nosotros. Estuve sumida en un estado de letargo, de inacción y de vacío, donde reinaban silencio, inmovilismo e incluso tristeza.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Pero ayer la tía Lea tuvo la maravillosa idea de invitarme a Versalles. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Es una amiga-tía psicóloga que trabaja en un centro de acogida para psicóticos y solicitantes de asilo, y me propuso ir a visitar el castillo y ver los fuegos artificiales, acompañadas por un par de enfermos del centro, un colega psicólogo y dos refugiados políticos.&lt;/span&gt;&lt;span style="text-decoration: underline;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Mientras esperaba el metro para encontrarme con ellos, observé a una chica en el andén que parecía triste. Subimos al vagón y se sentó casi al frente mío: se tapaba la cara con su largo cabello, y las lágrimas que  sus dedos no lograban detener, iban a morir sobre su pantalón. Todo el mundo la miraba de reojo, y a mí el corazón se me encogió. Supongo que cuando una ha estado triste en su vida, sabe lo difícil que es retener la pena en público. Hace como un año había asistido a la misma escena, con otra mujer (un poco más mayor que la de ayer) un día en que regresaba a casa desde la escuela. Y ayer, como aquella vez, sólo atiné a entregarle mi paquete de pañuelos y decirle que no se preocupara, que sólo era un mal trago y que todo terminaba pasando. Recordé a Martín, el niño de hace un tiempo, y me conmovió que esas personas, sin saberlo, hubieran compartido sus penas conmigo. Porque cuando en mi vida sentí que mi mundo se derrumbaba, me crucé en el camino con personas y seres que encendieron una estrella de esperanza, alumbrando el túnel de mi pena. Y aunque la tristeza quedó atrás, las estrellas que sembraron un día siguen brillando.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/SoEPH-mTGuI/AAAAAAAAJIc/dcyQGcLdLrk/s1600-h/DSC04397.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 130px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/SoEPH-mTGuI/AAAAAAAAJIc/dcyQGcLdLrk/s320/DSC04397.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5368588860539476706" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/SoEO01s0OII/AAAAAAAAJIU/34tcynpEdug/s1600-h/DSC04397.JPG"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Un cuarto de siglo atrás había sido la primera y última vez que había visitado los aposentos de Luis XIV, y volver allí trajo a mi mente sensaciones, objetos e impresiones de mi infancia. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;El estar acompañada durante ese regreso al pasado de hombres-niños enfermos mentales&lt;/span&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/Sn6kJWwlcgI/AAAAAAAAJHE/9FKYWpOrPNU/s1600-h/louis_xiv_of_france.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 140px; height: 200px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/Sn6kJWwlcgI/AAAAAAAAJHE/9FKYWpOrPNU/s200/louis_xiv_of_france.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5367908286507348482" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt; fue una experiencia sanadora, una reconciliación con mi propia neura, con mis miedos profundos y el miedo a los otros, con la timidez, la inseguridad, el temor al rechazo, la reivindicación de la individualidad, de la originalidad y de la rareza, el amor y sus distintas formas y expresiones, la ternura, el dolor, la locura, la tristeza y la alegría. El compartir por un instante una verdad distinta, ver el mundo a través de los ojos de quien percibe la realidad de un modo único y dispar, fue un momento de plenitud indescriptible.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Y para terminar con la nota pateticómica del día, he aquí lo último de mis desventuras amorosas.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Hace poco menos de un mes anduvieron por aquí unos cuates uruguayo-mexicanos. Fuimos un par de veces a comer al mismo restaurante, donde el mesero era un guapo para chuparse los dedos. Yo tenía la ligera sospecha de que el hombre era del otro equipo, pero según mis cuates, yo pensaba eso para no tener que enfrentar mi timidez legendaria. Para hacerme y hacerlo reaccionar, estos locos decidieron dejarle mi número de teléfono. El hombre era gay (o me encontró horrible, pero prefiero seguir pensando que, al igual que a mí, le gustan los mancitos).&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Stéphane el hermoso demente próximamente padre ha quedado atrapado en las redes de la futura madre, y a pesar de que me ha pedido auxilio jurándome amor eterno, lo he dejado dar patadas de ahogado porque ese hombre “murió para mí”. Snif, caput, RIP.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Debido a lo anterior, estoy a punto de volver a caer en las redes de la red, es decir, a punto de reinscribirme en el sitio Web del carnicerito amable, del profesor chiflado, del guatón llorón y del hermoso demente. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Me doy cuenta de que a pesar de que allí nunca he encontrado al hombre de mi vida, se trata de una fuente inagotable de experiencias inconclusas, divertidas y dignas de ser contadas. El problema es que no tengo ni un peso, y la inscripción cuesta 150 euros por tres meses, y además de las &lt;/span&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/SoEQZZtiaTI/AAAAAAAAJIk/8uZU_CvlSuA/s1600-h/coeur-fleur-rose.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 240px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/SoEQZZtiaTI/AAAAAAAAJIk/8uZU_CvlSuA/s320/coeur-fleur-rose.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5368590259387001138" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;aventuras prometidas me envían un reporte psicológico, del cual ya tengo dos ejemplares distintos (porque cada año que paso el test mi personalidad ha cambiado… no sé si pa’ mejor o pa’ pior). &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;El viernes pasé nuevamente el test, que atestigua de mi nueva evolución involutiva (porque los resultados difieren bastante de los dos anteriores), y me han contactado unos cuantos muchachos que en este mes de agosto deben estar igual de botados, abandonados y deprimidos que esta Princesa, El problema es que no puedo leer sus mensajes porque pa’ leerlos hay que pagar los 150 benditos euros. Así que si conocen a algún mecenas que pueda apiadarse de mi alma solterona, o si tienen un chanchito-marranito-cochinito alcancía que estén dispuestos a sacrificar por esta noble causa, les estaré eternamente agradecida (voy a informarme acerca de las modalidades para emitir -ustedes- y recibir -yo- giros en línea e iniciar una campaña mundial de recolección de fondos).&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Buen domingo a todos. Y a aquellos que no vamos a misa, pues “Que Dios nos pille confesados”. Amén.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" face="times new roman"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: times new roman;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;-------------&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" face="times new roman"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Las fotos e imágenes que aparecen en este blog son en su mayoría de mi autoría. Cuando no lo son, estimo conveniente citar de dónde provienen...&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: times new roman;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: times new roman;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Imagen Pájaro Loco &lt;a href="http://images.google.fr/imgres?imgurl=http://4.bp.blogspot.com/_XnLLFStnX2A/SZwtZex01WI/AAAAAAAAABM/nuMt0YqAJMo/s320/pajaro%2Bloco.jpg&amp;amp;imgrefurl=http://royendorobles.blogspot.com/2009/07/error-garrafal-del-pajaro-loco.html&amp;amp;usg=__CLIUFniHISOREab6uY6FcODjmiw=&amp;amp;h=260&amp;amp;w=229&amp;amp;sz=10&amp;amp;hl=fr&amp;amp;start=4&amp;amp;um=1&amp;amp;tbnid=K9t0CzAAYFgOiM:&amp;amp;tbnh=112&amp;amp;tbnw=99&amp;amp;prev=/images%3Fq%3Dpajaro%2Bloco%26hl%3Dfr%26client%3Dfirefox-a%26rls%3Dorg.mozilla:fr:official%26sa%3DN%26um%3D1"&gt;http://4.bp.blogspot.com/_XnLLFStnX2A/SZwtZex01WI/AAAAAAAAABM/nuMt0YqAJMo/s320/pajaro%2Bloco.jpg&amp;amp;imgrefurl=http://royendorobles.blogspot.com/2009/07/error-garrafal-del-pajaro-loco.html&amp;amp;usg=__CLIUFniHISOREab6uY6FcODjmiw=&amp;amp;h=260&amp;amp;w=229&amp;amp;sz=10&amp;amp;hl=fr&amp;amp;start=4&amp;amp;um=1&amp;amp;tbnid=K9t0CzAAYFgOiM:&amp;amp;tbnh=112&amp;amp;tbnw=99&amp;amp;prev=/images%3Fq%3Dpajaro%2Bloco%26hl%3Dfr%26client%3Dfirefox-a%26rls%3Dorg.mozilla:fr:official%26sa%3DN%26um%3D1&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: times new roman;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: times new roman;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Imagen "Los cuervos" &lt;a href="http://images.google.fr/imgres?imgurl=http://allserieslinamarcela.files.wordpress.com/2009/06/tvcol1.jpg&amp;amp;imgrefurl=http://allserieslinamarcela.wordpress.com/2009/06/02/series-de-culto-producciones-latinoamericanas-inolvidables-edicion-especial-cuando-la-tv-latina-cambia-el-formato-del-melodrama-y-del-culebron/&amp;amp;usg=__txjDtQXv9SQFwSYy2SMvhfYyPA0=&amp;amp;h=135&amp;amp;w=220&amp;amp;sz=10&amp;amp;hl=fr&amp;amp;start=11&amp;amp;um=1&amp;amp;tbnid=r3Wy01HS0WGcFM:&amp;amp;tbnh=66&amp;amp;tbnw=107&amp;amp;prev=/images%3Fq%3Dlos%2Bcuervos%2Bcolombia%2Btelenovela%26hl%3Dfr%26client%3Dfirefox-a%26rls%3Dorg.mozilla:fr:official%26um%3D1"&gt;http://allserieslinamarcela.files.wordpress.com/2009/06/tvcol1.jpg&amp;amp;imgrefurl=http://allserieslinamarcela.wordpress.com/2009/06/02/series-de-culto-producciones-latinoamericanas-inolvidables-edicion-especial-cuando-la-tv-latina-cambia-el-formato-del-melodrama-y-del-culebron/&amp;amp;usg=__txjDtQXv9SQFwSYy2SMvhfYyPA0=&amp;amp;h=135&amp;amp;w=220&amp;amp;sz=10&amp;amp;hl=fr&amp;amp;start=11&amp;amp;um=1&amp;amp;tbnid=r3Wy01HS0WGcFM:&amp;amp;tbnh=66&amp;amp;tbnw=107&amp;amp;prev=/images%3Fq%3Dlos%2Bcuervos%2Bcolombia%2Btelenovela%26hl%3Dfr%26client%3Dfirefox-a%26rls%3Dorg.mozilla:fr:official%26um%3D1&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-family: times new roman;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" face="times new roman"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Imagen "In cold blood"&lt;a href="http://images.google.fr/imgres?imgurl=http://nandhu.files.wordpress.com/2008/02/coldblood.jpg&amp;amp;imgrefurl=http://nandhu.wordpress.com/2008/02/05/in-cold-blood/&amp;amp;usg=__1DeXesrXSEXYb7q266ugftEyNTg=&amp;amp;h=473&amp;amp;w=316&amp;amp;sz=29&amp;amp;hl=fr&amp;amp;start=1&amp;amp;um=1&amp;amp;tbnid=TkmluSJbp7NvGM:&amp;amp;tbnh=129&amp;amp;tbnw=86&amp;amp;prev=/images%3Fq%3Din%2Bcold%2Bblood%26hl%3Dfr%26client%3Dfirefox-a%26rls%3Dorg.mozilla:fr:official%26sa%3DN%26um%3D1"&gt; http://nandhu.wordpress.com/2008/02/05/in-cold-blood/&amp;amp;usg=__1DeXesrXSEXYb7q266ugftEyNTg=&amp;amp;h=473&amp;amp;w=316&amp;amp;sz=29&amp;amp;hl=fr&amp;amp;start=1&amp;amp;um=1&amp;amp;tbnid=TkmluSJbp7NvGM:&amp;amp;tbnh=129&amp;amp;tbnw=86&amp;amp;prev=/images%3Fq%3Din%2Bcold%2Bblood%26hl%3Dfr%26client%3Dfirefox-a%26rls%3Dorg.mozilla:fr:official%26sa%3DN%26um%3D1&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" face="times new roman"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" face="times new roman"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Imagen "Louis XIV" &lt;a href="http://www.luxuo.fr/wp-content/uploads/louis_xiv_of_france.jpg&amp;amp;imgrefurl=http://www.luxuo.fr/evenement/fastes-de-cour-et-ceremonies-royales-a-versailles.html&amp;amp;usg=__lkHZVxNp3FQdnIUK0HUtBfydTSY=&amp;amp;h=853&amp;amp;w=600&amp;amp;sz=189&amp;amp;hl=fr&amp;amp;start=37&amp;amp;um=1&amp;amp;tbnid=zEpTIhPnSq_HIM:&amp;amp;tbnh=145&amp;amp;tbnw=102&amp;amp;prev=/images%3Fq%3Dlouis%2BXIV%26ndsp%3D18%26hl%3Dfr%26client%3Dfirefox-a%26rls%3Dorg.mozilla:fr:official%26sa%3DN%26start%3D36%26um%3D1"&gt;http://www.luxuo.fr/wp-content/uploads/louis_xiv_of_france.jpg&amp;amp;imgrefurl=http://www.luxuo.fr/evenement/fastes-de-cour-et-ceremonies-royales-a-versailles.html&amp;amp;usg=__lkHZVxNp3FQdnIUK0HUtBfydTSY=&amp;amp;h=853&amp;amp;w=600&amp;amp;sz=189&amp;amp;hl=fr&amp;amp;start=37&amp;amp;um=1&amp;amp;tbnid=zEpTIhPnSq_HIM:&amp;amp;tbnh=145&amp;amp;tbnw=102&amp;amp;prev=/images%3Fq%3Dlouis%2BXIV%26ndsp%3D18%26hl%3Dfr%26client%3Dfirefox-a%26rls%3Dorg.mozilla:fr:official%26sa%3DN%26start%3D36%26um%3D1&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" face="times new roman"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" face="times new roman"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Imagen "corazón de rosas" &lt;a href="http://www.pepinieresjarrige.fr/upload/coeur-fleur-rose.jpg&amp;amp;imgrefurl=http://www.pepinieresjarrige.fr/actualites.php&amp;amp;usg=__dKC6BqtmI3_OEIuuDGN_1haKuSs=&amp;amp;h=400&amp;amp;w=300&amp;amp;sz=30&amp;amp;hl=fr&amp;amp;start=8&amp;amp;um=1&amp;amp;tbnid=CZZFSjbtESNqEM:&amp;amp;tbnh=124&amp;amp;tbnw=93&amp;amp;prev=/images%3Fq%3Dcoeur%2Broses%26ndsp%3D18%26hl%3Dfr%26client%3Dfirefox-a%26rls%3Dorg.mozilla:fr:official%26sa%3DN%26um%3D1"&gt;www.pepinieresjarrige.fr/upload/coeur-fleur-rose.jpg&amp;amp;imgrefurl=http://www.pepinieresjarrige.fr/actualites.php&amp;amp;usg=__dKC6BqtmI3_OEIuuDGN_1haKuSs=&amp;amp;h=400&amp;amp;w=300&amp;amp;sz=30&amp;amp;hl=fr&amp;amp;start=8&amp;amp;um=1&amp;amp;tbnid=CZZFSjbtESNqEM:&amp;amp;tbnh=124&amp;amp;tbnw=93&amp;amp;prev=/images%3Fq%3Dcoeur%2Broses%26ndsp%3D18%26hl%3Dfr%26client%3Dfirefox-a%26rls%3Dorg.mozilla:fr:official%26sa%3DN%26um%3D1&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;p class="MsoNormal" face="times new roman"&gt;&lt;span style="text-decoration: underline;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" face="times new roman"&gt;&lt;a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/fr/"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/fr/"&gt;&lt;img alt="Creative Commons License" style="border-width: 0pt;" src="http://i.creativecommons.org/l/by-nc-nd/2.0/fr/88x31.png" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Cette création est mise à disposition sous un &lt;a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/fr/"&gt;contrat Creative Commons&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/fr/"&gt;&lt;/a&gt;&lt;p class="MsoNormal" face="times new roman"&gt;&lt;/p&gt;&lt;a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/fr/"&gt;&lt;/a&gt; &lt;p class="MsoNormal" face="times new roman"&gt;&lt;img src="file:///C:/DOCUME%7E1/Manuela/CONFIG%7E1/Temp/moz-screenshot-2.png" alt="" /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" face="times new roman"&gt;&lt;img src="file:///C:/DOCUME%7E1/Manuela/CONFIG%7E1/Temp/moz-screenshot-1.png" alt="" /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9214594309460146506-5130501770315835567?l=laprincesaprimavera.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laprincesaprimavera.blogspot.com/feeds/5130501770315835567/comments/default' title='Publier les commentaires'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9214594309460146506&amp;postID=5130501770315835567&amp;isPopup=true' title='11 commentaires'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9214594309460146506/posts/default/5130501770315835567'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9214594309460146506/posts/default/5130501770315835567'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laprincesaprimavera.blogspot.com/2009/08/clochardos-hermosos-menesteres-azarosos.html' title='Clochardos hermosos, menesteres azarosos, cuervos curiosos, locos furiosos y deseos amorosos'/><author><name>Princesa Primavera</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17760674291649504926</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/S_U8Mqp80JI/AAAAAAAAKW0/K72w8bDXIKk/S220/DSC_0008.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/Sn6iHneruhI/AAAAAAAAJG0/CBEzO9Cs6jc/s72-c/DSC04404.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9214594309460146506.post-9071487733344522134</id><published>2009-06-07T14:40:00.021+02:00</published><updated>2010-10-25T22:37:53.790+02:00</updated><title type='text'>Diario de viaje</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/TMXp-47bYbI/AAAAAAAALbU/cFba3IBDidk/s1600/velib_decaux.jpg"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/a&gt;&lt;meta equiv="Content-Type" content="text/html; 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Al inspeccionar la bici, -cosa que hay que hacer sistemáticamente porque no faltan las que tienen las ruedas pinchadas, el sillín roto, y otras calamidades-, me percaté que alguien había olvidado una libreta en la canastilla, cuya cobertura rezaba “Universidad Nacional de Locombia”. Me dije que debía pertenecer a algún compatriota olvidadizo. La ojeé rápidamente y de ella emanaban dos tipos de escritura: una femenina, un tanto infantil, en español,&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;y otra que claramente había sido hecha por un varón, en francés. La primera era un conjunto de letras y frases elementales del idioma de Voltaire, como si se tratara de un curso de lengua para principiantes, en tanto la segunda parecía un bloc de notas. Sin querer ahondar en la intimidad de su(s) propietario(s), me fijé en si había algún número de teléfono o dirección de correo electrónico para encontrarlo(s), y sí, los había. Dejé pues la cosa para más adelante, pues apremiaba llegar a mi cita semanal.&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Como soy bastante tímida, aunque cueste creerlo, una vez terminada mi faena revolucionaria dejé para otro momento el asunto de las llamadas a los distintos teléfonos, porque me producía un poco de terror la idea de tener que explicar que había encontrado una libreta en una bicicleta, y que al otro extremo del auricular me tomaran por loca. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;Al lado de la lavandería de los clochardos hay una peluquería y decidí que era hora de cortarme la trenza de Rapunzel (o Rapónchigo), porque eso de que mi futuro príncipe tuviera que escalar los cuatro pisos desde la calle hasta el cabinet massage agarrado a mi pelo, me daba migraña y dolor de cuello de tan sólo pensarlo. La trenza quedó reducida a la nada misma y desde entonces mi preocupación consiste en encontrarles un uso útil a las toneladas de “bálsamo suavizante para un cabello largo, sedoso y sin nudos” que tengo almacenadas en el mueblecito del baño.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;El viernes por la tarde, después de convencerme de que tenía que dejar de lado la timidez, dado que la libretita reclamaba ser devuelta a su dueño, llamé a los dos primeros teléfonos que vi anotados y en uno de ellos me contestó una chica de voz amable. Me indicó que la libreta pertenecía a su cuñado, me dio un teléfono en el cual podría ubicarlo, y de paso me confirmó que se trataba de un compatriota. Lo llamé, me contestó emocionado y quedamos de vernos ayer sábado para que pudiese devolverle su tesoro. Se trataba de un profesor de &lt;st1:personname productid="la Nacho" st="on"&gt;la Nacho&lt;/st1:personname&gt;, que anda por este lado del charco dando charlas. Lo más insólito de la historia es que me dijo que había olvidado la libretita, que en realidad es su “diario de viaje”, el miércoles a medianoche en una estación Velib’ bastante alejada de donde la encontré el jueves a mediodía. Ello significa que durante doce horas el diario recorrió  las calles de París, dando saltitos en la canastilla, hasta que un ciclista lo estacionó junto con la bici en el Boulevard Arago. Se trataba, por tanto, de un diario de viaje viajero y viajado…&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/TMXp-47bYbI/AAAAAAAALbU/cFba3IBDidk/s1600/velib_decaux.jpg"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 200px; height: 197px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/TMXp-47bYbI/AAAAAAAALbU/cFba3IBDidk/s200/velib_decaux.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5532084983937327538" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: center;" class="MsoNormal"&gt;Foto de una estación Velib' encontrada en&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: center;" class="MsoNormal"&gt;&lt;a href="http://www.my-trip.fr/wp-content/uploads/2010/07/velib_decaux.jpg"&gt;http://www.my-trip.fr/wp-content/uploads/2010/07/velib_decaux.jpg&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/fr/"&gt;&lt;img alt="Creative Commons License" style="border-width: 0pt;" src="http://i.creativecommons.org/l/by-nc-nd/2.0/fr/88x31.png" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Cette création est mise à disposition sous un &lt;a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/fr/"&gt;contrat Creative Commons&lt;/a&gt;. &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9214594309460146506-9071487733344522134?l=laprincesaprimavera.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laprincesaprimavera.blogspot.com/feeds/9071487733344522134/comments/default' title='Publier les commentaires'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9214594309460146506&amp;postID=9071487733344522134&amp;isPopup=true' title='5 commentaires'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9214594309460146506/posts/default/9071487733344522134'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9214594309460146506/posts/default/9071487733344522134'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laprincesaprimavera.blogspot.com/2009/06/el-diario-de-viaje.html' title='Diario de viaje'/><author><name>Princesa Primavera</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17760674291649504926</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/S_U8Mqp80JI/AAAAAAAAKW0/K72w8bDXIKk/S220/DSC_0008.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/TMXp-47bYbI/AAAAAAAALbU/cFba3IBDidk/s72-c/velib_decaux.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9214594309460146506.post-3404150543241361240</id><published>2009-05-20T02:02:00.061+02:00</published><updated>2011-07-15T13:14:36.943+02:00</updated><title type='text'>De ovejas y Princesas</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/ShO8O6jGLLI/AAAAAAAAIvg/HMpahWzdArs/s1600-h/pepa.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 220px; height: 220px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/ShO8O6jGLLI/AAAAAAAAIvg/HMpahWzdArs/s320/pepa.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5337816947784821938" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gus, el mejor amigo de infancia de Rami, tuvo la delicadeza de pensar en mí el día en que nació mi hermano Lucho. Traía en sus brazos una ovejita blanca como la nieve y me la tendió con dulzura, diciéndome que sería una hermosa compañía. Inmediatamente la bauticé “Pepa”, y desde entonces somos inseparables.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Pepa es una oveja particular: mide escasos 20 centímetros y pesa unos trescientos gramos. No bala, no come y por tanto, no caga bolitas. Cabe en todas partes, se acomoda a todos los espacios, sirve de almohada o cojín (según cuales sean las preferencias del usuario), y hasta hace las veces de pañuelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera vez que crucé el charco tenía 9 años y mi mamá quedó de cuidar a la Pepa durante mi ausencia. Cuando regresé de mi larga travesía (3 semanas que me parecieron un siglo) encontré a la Pepa hedionda a lana y a humo, sin cola y con un agujero de contornos chamuscados en el costado derecho*. A pesar de mi corta edad, y aunque en aquella época Guantánamo todavía no existía, supuse que la Pepa había sido sometida a torturas espantosas. Y no me equivoqué. Mi progenitora, considerando que la oveja tenía ya 6 años, y que además había sido depositaria de la mayor parte de mis lágrimas y otros efluvios (especialmente nasales), había decidido darle a la Pepa su primer baño. Desafortunadamente, mi madre no se percató de que durante la faena la Pepa había extraviado su cola, y al ver que la oveja no secaba (de ahí el olorcito), no encontró nada mejor que ponerla al lado de la chimenea (dada la amplitud de la catástrofe, yo creo que la puso sobre las brasas). Al borde del colapso, consolé a la Pepa como pude, y le juré que nunca nadie la volvería a bañar. Han pasado 25 años y la Pepa ha dejado de ser blanca inmaculada para convertirse en una paleta de tonos grisáceos. La promesa, sin embargo, sigue intacta (hoy en día la pobre Pepa debe ser un nido de ácaros, pero eso no importa).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pocos meses después del baño, la Pepa hizo su debut en una pieza teatral: sin cola y chamuscada, apareció en escena haciendo de cabra en la obra “La cabra de Nubia”. Pese a su pequeña altura, la actuación fue aplaudida ferozmente por un público infantil más que entusiasta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunos años más tarde, Rami se estaba lustrando los zapatos cuando entré en su habitación para preguntarle alguna cosa. El grito de espanto que pegué debe haberle destrozado los tímpanos. Mi progenitor estaba sacándole brillo a su calzado con la cola extraviada. Inmediatamente se la arrebaté de las manos y salí pegando alaridos por la casa. Luego de reponerse de su asombro, y tras haber recuperado la audición, Rami me preguntó que qué había hecho con el práctico trapito. Tras pasar por innumerables baños de cloro y detergente (el betún era de muy buena calidad), mi mamá devolvió la cola al lugar del cual nunca debió haber salido, cosiéndola con hilo resistente. Durante mucho tiempo la Pepa fue de dos colores, gris y blanca, pero con el paso de los años la cola se integró perfectamente al paisaje. Mi madre aprovechó además para zurcir el agujero chamuscado y repararle una oreja a la Pepa, cosa de evitar cualquier posibilidad de que terminase entre las garras, perdón, los betunes de Rami. Desde entonces la Pepa quedó con “la oreja parada”, lo que debe resultarle bastante práctico cuando tiene que escuchar mis endechas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque la Pepa no me acompaña cada vez que viajo, sí lo hace cuando cambio de país de residencia. El último trayecto fue en septiembre de 2005, entre Madrid y París. Al pasar por el detector de rayos X, el controlador me pidió que abriera mi equipaje de mano, pues había detectado un objeto extraño. Cuál no sería su sorpresa cuando vio emerger del interior de mi mochila una bolita de lana con dos ojos de plástico.&lt;br /&gt;“¿Qué es eso?”, me preguntó poniendo cara de espanto.&lt;br /&gt;“La Pepa”, le respondí sonriendo. Le expliqué que en vez de un osito, a mí me habían regalado una oveja cuando había nacido mi primer hermano, y que se trataba de una reliquia de 27 años. Varios de los controladores se acercaron a admirarla, y no faltó el que contó que su oso de peluche había terminado en la basura, y que acordarse de ello le causaba una gran tristeza. Me desearon buen viaje y una larga vida a la Pepa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poco tiempo después leí “La Princesa Primavera” de César Aira. Desde la primera página me sentí completamente identificada con el personaje principal: una princesa traductora, soltera y bebedora de té (a pesar de que la princesa del libro tiene el cabello rubio, y yo castaño). Sin embargo, cuando apareció la oveja en la historia, me convencí de que Aira había escrito el libro para mí, aunque no me conociese.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi mundo extraño es&lt;br /&gt;Aunque no esté al revés.&lt;br /&gt;Y pese a ser de otro sueño,&lt;br /&gt;En mi reino el lobito bueno&lt;br /&gt;Por la Pepa será bienvenido&lt;br /&gt;Pues ella cordero no ha sido...**&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;*Acabo de recordar un cuento que leía cuando era pequeña llamado “El becerrete pajoso de costado resinoso”. Hacía parte de una colección de cuentos rusos de la Editorial Progreso de Moscú, y que mis papás me compraban por montones durante la Feria del Libro de Bogotá. Eran unos cuentos maravillosos, deliciosamente ilustrados, y muchas veces escritos en verso.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;** Ver el poema de José Agustín Goytisolo (que canta Paco Ibáñez).&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/fr/"&gt;&lt;img alt="Creative Commons License" style="border-width: 0pt;" src="http://i.creativecommons.org/l/by-nc-nd/2.0/fr/88x31.png" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Cette création est mise à disposition sous un &lt;a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/fr/"&gt;contrat Creative Commons&lt;/a&gt;.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9214594309460146506-3404150543241361240?l=laprincesaprimavera.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laprincesaprimavera.blogspot.com/feeds/3404150543241361240/comments/default' title='Publier les commentaires'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9214594309460146506&amp;postID=3404150543241361240&amp;isPopup=true' title='5 commentaires'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9214594309460146506/posts/default/3404150543241361240'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9214594309460146506/posts/default/3404150543241361240'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laprincesaprimavera.blogspot.com/2009/05/normal-0-21-false-false-false.html' title='De ovejas y Princesas'/><author><name>Princesa Primavera</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17760674291649504926</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/S_U8Mqp80JI/AAAAAAAAKW0/K72w8bDXIKk/S220/DSC_0008.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/ShO8O6jGLLI/AAAAAAAAIvg/HMpahWzdArs/s72-c/pepa.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9214594309460146506.post-2567641701635243749</id><published>2009-05-17T00:51:00.009+02:00</published><updated>2010-10-25T22:39:06.202+02:00</updated><title type='text'>El tiempo pasa, nos vamos poniendo viejos*</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;Desde la bronquitis que no me reporto, y no es porque me haya contagiado de gripe aviar, porcina o ratona, sino porque no ha sucedido gran cosa, salvo que la edad de Cristo quedó atrás… qué deprimente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estoy en plena reflexión acerca del tiempo que pasa desde hace unas semanas, cuando fui a bailar con unos amigos a un lugar latino. Llegamos, había poca gente, nos sentamos, comimos, y bailamos ahí un par de salsitas. De repente, los altoparlantes empezaron a emitir una canción de reggaetón, así que no nos quedó más remedio que sentarnos dizque a conversar. Mientras ese ruido horrendo, que algunos desubicados llaman música, nos destrozaba los tímpanos, la pista de baile se llenó de veinteañeros pospúberes, que se meneaban y se zangoloteaban unos a otros. Una hora después el ruidajo nos hizo huir, y deprimidos caminando bajo la lluvia, nos dimos cuenta de que estamos viejos. Yo que nunca fui muy de discoteca cuando tenía edad para ello, ahora quedé totalmente out.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pocos días después volví a enfrentarme a las bromas de Saturno. Estaba en el parque paseando con mi mamá, quien había atravesado el charco con Rami, cuando vimos a una pareja de preadolescentes peleando en silencio: sus miradas lo decían todo. Ella lo estaba dejando y él le suplicaba con sus ojazos verdes que no lo hiciera. La niña se fue, y el niño se quedó ahí, reteniendo las lágrimas. Yo me acerqué, le dije que no se preocupara, que todos habíamos pasado por lo mismo. Se echó a llorar, lo consolé como pude, y al final me dijo “gracias MADAME”… ¡dios mío de mi vida! Sentí cómo, en una décima de segundo, el cabello se me cubría de canas y el rostro de arrugas, y me fui de allí con la cabeza gacha buscando si había por ahí alguna ramita que pudiese hacer las veces de bastón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pa’ peor, mis problemas amorosos no me dan tregua. Stéphane, el hermoso demente, va a ser padre. Sí, así como lo oyen. La novia con la que supuestamente no pasaba nada (y pues, pasó). Yo que pensaba que eso de agarrarse a un mancito poniéndose “en estado” era una especialidad de por allá de nosotros, tuve que rendirme a la evidencia de que la vaina es universal. Así que el hombre me llama de cuando en cuando para contarme sus penas, insinuándome a su paso que si quiero, puede regalarme a mí también una semillita para que poblemos el mundo de niños divinos. Aunque la oferta es tentadora, especialmente porque la entrega se haría por los medios habituales, la he rechazado por poco romántica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto de la soltería no deja de complicarse. Un día en que me dirigía al domicilio de unos amigos, un poli me andaba echando miraditas coquetas. Yo que soy miope, no me di ni por enterada y la que reportó el acontecimiento fue mi amiga Maripol, que viajaba conmigo en el tren y que fue testigo directo del suceso. Lo bueno de la miopía es que la nebulosa a través de la cual veo el mundo requiere de un gran trabajo de imaginación, y no hay nada más agradable que imaginar que cada mancito que pasa por mi campo de visión es un Adonis. Pa’ completarla, un técnico de la compañía de electricidad que vino al apartamento de mis papás a cambiar el contador, confundió la Coca-Cola que le serví como refrigerio, con una invitación para refrigerar sus pasiones. Apenas se fue del apartamento me mandó un mensajito a ver si quería salir con él (sms plagado de errores horrográficos,  así que descifrándolo sufrí como si me estuvieran tirando los pelitos de la sien). Fue el mismo día de la deprimente salida a bailar, así que imagínense el estado en el cual llegué al cabinet massage.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para rematarla, hace unas semanas adivinen quién apareció… El profesor chiflado que hace dos años me metió la lengua hasta el cogote, ¿lo recuerdan? Me mandó un mail que decía algo así como “aquí reportándome después de tanto tiempo. ¿Nos vemos?”. Lo deletié después de leerlo… sí, ya sé, pero es que me dio mucha curiosidad saber qué me había escrito el deschavetado ese.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El que se muere de la risa con todo esto es mi amigo Nico, que no deja de insistirme en que a mí lo que me van son los funcionarios…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como si todo lo anterior no fuese suficiente, el martes de la semana pasada regresaba yo a medianoche después de haber estado con mis papás cuando, justo frente a la lavandería de los clochardos, tropecé con un escalón (que no vi por aquello de la miopía agravada). El resultado: un moretón estratosférico en el brazo y el codo como berenjena. El doctor y el radiólogo que me vieron estaban convencidos de que me lo había roto, pero no. Me salvé de pasar el verano (¿cuál?) enyesada hasta el cogote y sin perro que me ladre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como Rami y mi mamá ya cruzaron nuevamente el charco para regresar a casa, me pasé la semana bajando cosas desde su apartamento a la bodega. Ayer estaba abocada a la faena cuando me encontré con un vecino. Mientras charlábamos animadamente pasó otro que me preguntó “¿es usted la nueva conserje?”. Yo no sé qué cara puse, y le respondí “no, mesié. Soy simplemente una vecina llevando cosas a la bodega. Las apariencias engañan”. El tipo se puso colorado y balbuceó “uy perdón. Ehhh, pues sepa que no hay trabajo indigno”. Le dije “lo sé, no se preocupe. Pero harto fea debe haberme encontrado, oiga”. Un par de horas después me lo volví a cruzar y se volvió a poner como un tomate. Pobre man. Lo que más me dio risa del cuento, es que hace un par de años me regalaron un libro, en el cual el personaje principal es una conserje que se llama como yo, jajajajjajajajjajaa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bueno, no los aburro más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;* Pablo Milanés, "Años"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/fr/"&gt;&lt;img alt="Creative Commons License" style="border-width: 0pt;" src="http://i.creativecommons.org/l/by-nc-nd/2.0/fr/88x31.png" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Cette création est mise à disposition sous un &lt;a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/fr/"&gt;contrat Creative Commons&lt;/a&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9214594309460146506-2567641701635243749?l=laprincesaprimavera.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laprincesaprimavera.blogspot.com/feeds/2567641701635243749/comments/default' title='Publier les commentaires'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9214594309460146506&amp;postID=2567641701635243749&amp;isPopup=true' title='4 commentaires'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9214594309460146506/posts/default/2567641701635243749'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9214594309460146506/posts/default/2567641701635243749'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laprincesaprimavera.blogspot.com/2009/05/el-tiempo-que-pasa.html' title='El tiempo pasa, nos vamos poniendo viejos*'/><author><name>Princesa Primavera</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17760674291649504926</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/S_U8Mqp80JI/AAAAAAAAKW0/K72w8bDXIKk/S220/DSC_0008.JPG'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9214594309460146506.post-8157159367026353543</id><published>2009-04-18T00:49:00.006+02:00</published><updated>2010-10-25T22:40:15.157+02:00</updated><title type='text'>Pauvre Martin</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;Hier, j'ai eu affaire à un de ces instants où l’on se rend compte de ce qu'est le temps, ce temps qui passe, et la sagesse qui va avec, et la douleur, et l'espoir... Je me promenais au Parc Brassens avec ma mère et soudain nous avons vu un couple de presqu’enfants, où tout était dans leur regard, car ils ne se parlaient pas : elle était en train de le larguer, elle lui faisait la gueule, et lui, il souffrait en silence. Elle est partie en boudant, le visage rouge de rage, et lui il est resté là, à la voir partir. Puis il s'est assis sous les arbres, en retenant ses larmes. Celle qui réussissait à s'échapper de ses yeux, il l'essuyait avec sa manche... Il soupirait, languissait, souffrait. &lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/ShE40EhYS0I/AAAAAAAAIm8/biOCXMIMB9U/s1600-h/DSC01538.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 240px; height: 320px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/ShE40EhYS0I/AAAAAAAAIm8/biOCXMIMB9U/s320/DSC01538.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5337109500628847426" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Il a remarqué que nous l'avions vu, il a cherché à se cacher. Nous nous sommes dit qu'il fallait aller lui parler, lui dire quelque chose. Je me suis approchée de lui, et je lui ai dit : « on est tous passés par là, et ça finit par passer, crois-moi ». Il a éclaté en sanglots, je l'ai pris dans mes bras... Pauvre Martin (comme dirait ce cher Georges) car Martin était son prénom... treize ans depuis un mois et une tête d'ange : des yeux vert pomme magnifiques, de taches de rousseur parsemées sur son visage, des petites fossettes aux joues. Pour Martin, le temps du chagrin amoureux entrait dans sa vie. Je lui ai répété : « on est tous passés par là, mais on survit... crois-moi Martin. Tu pleureras toutes les larmes de ton cœur à travers tes beaux yeux. Et tu pleureras tous les jours, jusqu'au jour où tu ne pleureras plus. Et tu te diras : « où sont passées mes larmes ? », et tu verras qu'en fait oui, tu pleureras, mais ce seront des larmes de bonheur, car tu riras à nouveau de bon cœur. Et puis tu aimeras quelqu'un d'autre, et peut-être qu'elle partira aussi, et que tu souffriras une fois de plus... Mais tu souffriras moins qu'aujourd'hui, crois-moi, car on apprend. Parce qu'on n'a pas envie de revivre ce qu'on a déjà vécu, et la douleur passe. Et il y en aura d'autres Martin, tu as la vie devant toi. Puis un jour tu rencontreras celle avec qui tu voudras passer le reste de ta vie, et tu te souviendras de ce que je t'ai dit aujourd'hui... Et dis-toi que tu as de la chance, parce que ta douleur te dit que tu as aimé... même si aujourd'hui tu souffres d'amour. Il y a des gens qui n'ont jamais connu l'amour : eux, ils doivent être vraiment malheureux. Je te promets que ce que je te dis est vrai, parce que moi aussi j'ai aimé un garçon une fois, et j'ai cru qu'il était le Prince Charmant, mais il ne l'était pas. Alors j'ai beaucoup souffert lorsqu'il est parti, et j'ai cru que j'étais la personne la plus malheureuse au monde. Puis, petit à petit, ma souffrance est passée, et un jour il y a eu un autre garçon et puis la vie est repartie, comme un roue ». Il a sourit, puis nous avons parlé d'autres choses... et nous avons fini à la boulangerie, à manger un bon pain au chocolat, le sourire et le chagrin main dans la main dans son cœur d'enfant. Et le temps passe, parce qu'il m'a appelée "Madame", hahahaha bref, end of the episode.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/fr/"&gt;&lt;img alt="Creative Commons License" style="border-width: 0pt;" src="http://i.creativecommons.org/l/by-nc-nd/2.0/fr/88x31.png" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Cette création est mise à disposition sous un &lt;a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/fr/"&gt;contrat Creative Commons&lt;/a&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9214594309460146506-8157159367026353543?l=laprincesaprimavera.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laprincesaprimavera.blogspot.com/feeds/8157159367026353543/comments/default' title='Publier les commentaires'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9214594309460146506&amp;postID=8157159367026353543&amp;isPopup=true' title='1 commentaires'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9214594309460146506/posts/default/8157159367026353543'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9214594309460146506/posts/default/8157159367026353543'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laprincesaprimavera.blogspot.com/2009/04/pauvre-martin.html' title='Pauvre Martin'/><author><name>Princesa Primavera</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17760674291649504926</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/S_U8Mqp80JI/AAAAAAAAKW0/K72w8bDXIKk/S220/DSC_0008.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/ShE40EhYS0I/AAAAAAAAIm8/biOCXMIMB9U/s72-c/DSC01538.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9214594309460146506.post-2393907572697763110</id><published>2009-03-08T00:52:00.001+01:00</published><updated>2009-08-24T23:12:41.983+02:00</updated><title type='text'>Réflexions de fin d'hiver</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/ShCj05E3eNI/AAAAAAAAIlk/_i7YOq8zZKE/s1600-h/DSC03598.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 240px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/ShCj05E3eNI/AAAAAAAAIlk/_i7YOq8zZKE/s320/DSC03598.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5336945687503796434" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;La vie est douleur, mais aussi joie et bonheur... ce ne sont que des instants. Parfois on voudrait que ce soient des instants d'infini... et d'autres, l'infini de l'instant nous paraît éternel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/fr/"&gt;&lt;img alt="Creative Commons License" style="border-width: 0pt;" src="http://i.creativecommons.org/l/by-nc-nd/2.0/fr/88x31.png" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Cette création est mise à disposition sous un &lt;a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/fr/"&gt;contrat Creative Commons&lt;/a&gt;.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9214594309460146506-2393907572697763110?l=laprincesaprimavera.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laprincesaprimavera.blogspot.com/feeds/2393907572697763110/comments/default' title='Publier les commentaires'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9214594309460146506&amp;postID=2393907572697763110&amp;isPopup=true' title='0 commentaires'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9214594309460146506/posts/default/2393907572697763110'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9214594309460146506/posts/default/2393907572697763110'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laprincesaprimavera.blogspot.com/2009/03/reflexions-de-fin-dhiver.html' title='Réflexions de fin d&apos;hiver'/><author><name>Princesa Primavera</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17760674291649504926</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/S_U8Mqp80JI/AAAAAAAAKW0/K72w8bDXIKk/S220/DSC_0008.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/ShCj05E3eNI/AAAAAAAAIlk/_i7YOq8zZKE/s72-c/DSC03598.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9214594309460146506.post-8471846043053924155</id><published>2009-02-17T00:47:00.015+01:00</published><updated>2010-10-25T22:41:06.614+02:00</updated><title type='text'>Bronquitis</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;Llevo una semana en cama con una bronquitis-sinusitis y otras itis complicadas, yo que pensaba que me había salvado de esas horrorosidades espantosas que me dan cada invierno, al haber pasado varios meses por latitudes chilensis, asándome a 35º C todos los días.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Regresé a mi cabinet massage el 11 de enero, vía Madrid. Allí había nevado dos días antes y me puse contenta, a pesar de las chorrocientas horas de espera que tenía que estar en el aeropuerto, pensando en que la vista de los Pirineos iba a ser hermosa, por la blanca nieve… Imaginé una Heidi españoleta, llamada Begoña o Belén, con su amiguito Paco y su perrito Boquerón bajando en trineo por el Pirineo. Me senté en una ventana y sí, todo precioso. Francia también estaba cubierta por un manto blanco, y en un momento llegué a pensar que el piloto nos había metido en un avión supersónico disfrazado de Airbus A 320, nos había llevado a Siberia, y nos iba a dejar por ahí tirados en algún gulag convertido ahora en Spa para turistas pobres (Vodka all inclusive).&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/ShE6QCajbdI/AAAAAAAAInE/E9-OXUBJOzM/s1600-h/DSC03825.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 240px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/ShE6QCajbdI/AAAAAAAAInE/E9-OXUBJOzM/s320/DSC03825.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5337111080611311058" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;Desde que llegué, y hasta que me enfermé, anduve de lo más juiciosa: todos los días iba a la biblioteca del Museo de Historia Natural a trabajar sobre mi tesina, esperando secretamente que algún científico loco se fijara en mí. Desafortunadamente la biblioteca está llena de manes, pero de jubilados, que yo no sé qué diablos hacen ahí. Cuando estudiaba Historia me pasaba lo mismo, pero es que entonces podía entenderlo: los viejitos andaban buscando información acerca de sus ancestros, la típica investigación genealógica que tanto apasiona a algunos, sobre todo cuando les queda poco tiempo. Pero en la biblioteca de Historia Natural, a menos que crean que descienden directamente de alguno de los fósiles de trilobitas que ahí se exhiben, pues no me lo explico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre tanto apareció Stéphane, el hermoso demente. Que por ahí tiene una novia, pero que no pasa nada, y entonces me tiene de oreja (le escucho todos sus dramas y problemas), vamos al cine, nos reímos, y ya. Parece que ya no come maní, al menos no en mi presencia. Yo lo miro, suspiro, y ya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La semana pasada, y justo cuando las vitrinas empezaban a poblarse de los corazoncitos esos del 14 de febrero, me enfermé. Tiene que haber sido que con el aumento de las temperaturas (no se emocionen, pasaron de menos 5 a más 2), los bichos esos que quedan congelados a la espera de mejores tiempos, se despertaron con energía y decidieron atacar mi sistema inmunitario, que de inmune tiene poco. Me dio fiebre, asma, tos de perro, y gracias a Dios estoy en cama desde entonces, con lo que el día de los enamorados no tuve que aguantarme el espectáculo anual de ver a todo el mundo feliz mientras yo me las apaño con el guatero. El problema es que los bicharracos eran no sólo verracos sino también bellacos, y me dieron tal golpetazo que terminé necesitando oxígeno porque de respiración, pues poco.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/ShE9_thwr2I/AAAAAAAAInk/_rXF9QeKvkk/s1600-h/DSC04234.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0px 0px 10px 10px; clear: both; float: right;" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/ShE9_thwr2I/AAAAAAAAInk/_rXF9QeKvkk/s320/DSC04234.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/ShPnyhkk4aI/AAAAAAAAIxI/U0CKOy34Uxw/s1600-h/DSC04234.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 96px; height: 320px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/ShPnyhkk4aI/AAAAAAAAIxI/U0CKOy34Uxw/s320/DSC04234.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5337864838555427234" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;El oxígeno me lo trajeron a domicilio. &lt;img src="file:///C:/DOCUME%7E1/Manuela/CONFIG%7E1/Temp/moz-screenshot.jpg" alt="" /&gt;Es como cuando pides una pizza, pero en vez de una Margarita con extra de queso y masa delgada te traen un obús que apenas cabe en la habitación con un par de mascarillas: una que se mete directamente en la nariz y otra que te cubre la mitad de la cara, para que puedas elegir. El señor que me lo trajo, y que era igualito a Mister Magoo (tan poco ve el pobre que tiene dos pares de gafas, y los usa al mismo tiempo) me dejó además dos botellitas más, con un carrito como esos de la compra, pa’ poder salir a pasear con ellas por las calles. Hasta el momento no me he atrevido a hacerlo, pero el día en que lo haga, les pondré un cartelito de esos como los que llevan los perritos guías de ciegos: “no me toque, por favor, estoy trabajando”.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;Muy patético todo, como siempre. Bueno, no los aburro más. Me voy a tomar los antibióticos, cof cof cof.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/fr/"&gt;&lt;img alt="Creative Commons License" style="border-width: 0pt;" src="http://i.creativecommons.org/l/by-nc-nd/2.0/fr/88x31.png" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Cette création est mise à disposition sous un &lt;a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/fr/"&gt;contrat Creative Commons&lt;/a&gt;.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9214594309460146506-8471846043053924155?l=laprincesaprimavera.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laprincesaprimavera.blogspot.com/feeds/8471846043053924155/comments/default' title='Publier les commentaires'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9214594309460146506&amp;postID=8471846043053924155&amp;isPopup=true' title='1 commentaires'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9214594309460146506/posts/default/8471846043053924155'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9214594309460146506/posts/default/8471846043053924155'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laprincesaprimavera.blogspot.com/2009/02/bronquitis.html' title='Bronquitis'/><author><name>Princesa Primavera</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17760674291649504926</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/S_U8Mqp80JI/AAAAAAAAKW0/K72w8bDXIKk/S220/DSC_0008.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/ShE6QCajbdI/AAAAAAAAInE/E9-OXUBJOzM/s72-c/DSC03825.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9214594309460146506.post-2469193519056167638</id><published>2008-09-30T00:54:00.002+02:00</published><updated>2010-10-25T22:42:31.859+02:00</updated><title type='text'>Fin de semana proustiano en Bruselas</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;Vuelvo de un fin de semana proustiano inconcluso, donde la búsqueda del tiempo perdido pasó sin leer una línea, pero reencontrando a una amiga del alma, comiendo arepas santafereñas, hablando del pasado y de la vida, dándome cuenta de que lo que algún día escribió el gran Michelet es cierto, eso de que “cada hombre es una humanidad, una historia universal”, que todos vivimos vidas paralelas aunque cada una de esas vidas sea única, haciendo de nosotros seres únicos, especiales e irrepetibles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/ShE1586EZHI/AAAAAAAAImk/nbK1wm8bs9A/s1600-h/DSC03412.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 240px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/ShE1586EZHI/AAAAAAAAImk/nbK1wm8bs9A/s320/DSC03412.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5337106303129248882" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Esa vida que a veces se nos hace eterna. Esa vida, que otras veces nos parece tan corta, cuando quisiéramos que el tiempo no pasara, cuando daríamos lo que fuera porque un instante durase para siempre. Así es la vida, muchas veces de dulce y algunas otras de agraz. Existen días en que nos empeñamos tanto en recordar los momentos de mierda que hemos vivido, que no nos damos cuenta de que estamos desperdiciando el momento presente pensando en algo que nos pone de mala leche, cuando podríamos ocupar ese tiempo en hacer algo agradable, y dejar los recuerdos tristes diluirse en el baúl de nuestra memoria, cubriéndose del polvo del tiempo, para terminar inexorablemente haciendo parte del olvido. Esos momentos nos han servido para ser quienes somos, pero si el recordarlos duele, es mejor olvidarlos. Últimamente, cuando me he descubierto pecando, es decir pensando estupideces, me da una vergüenza que no puedo con ella. “Serás gilipollas”, me digo a mí misma, porque si algo me quedó de mi vida española fue la manía de decir palabrotas (sobra decir que tan chocante hábito me fascina, porque si algo tienen los españoles, es la extraordinaria capacidad de expresar con palabras soeces sus sentimientos más íntimos).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estas reflexiones tan profundas me las estoy planteando sentada en el vagón de un tren que me lleva de Bruselas a París, y como voy sentada en el sentido inverso a la marcha, yo, en vez de marearme como haría cualquier hijo de vecino, me pongo filósofa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y como soy una vaga de armas tomar, me la pasé paseando… La búsqueda del tiempo perdido es inútil. Hay que encontrar el tiempo que está por venir, que es el único del que podremos hacer lo que queramos. Jouir sans entraves, qué palabras más sabias esas.&lt;span style="text-decoration: underline;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/ShPKaf8HdjI/AAAAAAAAIvo/fkSEFN78U6A/s1600-h/DSC03414.JPG"&gt;&lt;img src="http://2.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/ShPKaf8HdjI/AAAAAAAAIvo/fkSEFN78U6A/s320/DSC03414.JPG" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="text-decoration: underline;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/fr/"&gt;&lt;img alt="Creative Commons License" style="border-width: 0pt;" src="http://i.creativecommons.org/l/by-nc-nd/2.0/fr/88x31.png" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Cette création est mise à disposition sous un &lt;a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/fr/"&gt;contrat Creative Commons&lt;/a&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9214594309460146506-2469193519056167638?l=laprincesaprimavera.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laprincesaprimavera.blogspot.com/feeds/2469193519056167638/comments/default' title='Publier les commentaires'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9214594309460146506&amp;postID=2469193519056167638&amp;isPopup=true' title='1 commentaires'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9214594309460146506/posts/default/2469193519056167638'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9214594309460146506/posts/default/2469193519056167638'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laprincesaprimavera.blogspot.com/2008/09/fin-de-semana-proustiano-en-bruselas.html' title='Fin de semana proustiano en Bruselas'/><author><name>Princesa Primavera</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17760674291649504926</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/S_U8Mqp80JI/AAAAAAAAKW0/K72w8bDXIKk/S220/DSC_0008.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/ShE1586EZHI/AAAAAAAAImk/nbK1wm8bs9A/s72-c/DSC03412.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9214594309460146506.post-8984810779143708855</id><published>2008-08-31T00:43:00.014+02:00</published><updated>2010-10-26T09:37:38.370+02:00</updated><title type='text'>Verano de 2008</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que conté alguna de mis aventuras. No es que mi vida haya discurrido tranquilamente desde las preocupaciones causadas por el poroto pechugón, no, pero me faltaba algo de inspiración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La historia del hospital la contaré en otra ocasión. De momento, me limitaré a dar cuenta de lo acaecido en estos últimos meses, que no deja de ser.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A fines de diciembre, pechuga en mano -porque no podía caminar sin agarrármela, del dolor tan hijuemadre-,  me fui a pasar Navidad a Madrid. Fue un poco deprimente pero en fin, qué se le va a hacer, a mí la Navidad me deprime, enferma o no, desde el día en que descubrí que Papá Noel era un invento. Porque aunque era niña en aquel entonces, saber que los regalos eran fruto de la billetera, y no de duendes bigotudos y barrigones, me produjo una gran tristeza. No sé si fue antes o después de mi desilusión cumpleañera profunda, pero fue una más. La desilusión del 1 de mayo (día de mi natalicio, pal desinformado que esté leyendo esto) fue la siguiente: mis progenitores tenían la linda costumbre de llevarme a las manifestaciones de trabajadores de ese día, y me decían: “toda esta gente vino para tu cumpleaños”. Yo, erguida sobre los hombros de Rami, debía sentirme toda una princesa observando a su corte. Cuando la multitud aplaudía, yo me volteaba a uno y otro lado, saludando y sonriendo, feliz de la papaya. Hasta el día en que agudicé vista y oídos y descubrí que nadie gritaba “¡Viva la Princesa Primavera!” sino una serie de consignas revolucionarias, y que en ninguna pancarta decía “Feliz cumpleaños, preciosa”. Fue entonces cuando me di cuenta de que no sólo tenía padres mentirosos sino que, además, era una completa desconocida. Deprimente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El último día del año lo pasé junto a la Asociación de Latinos sin Familia y bailé en la medida en que me lo permitió la pechuga. Unos días después me dieron la buena noticia de que el poroto era inofensivo, con lo cual pude volver a respirar tranquila.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi vida discurría entre los días oscuros del helado invierno, las idas y regresos entre mi “cabinet massage” (que es el nombre con el que he bautizado a mis 15 metros cuadrados) y la universidad, y visitas esporádicas a amigos comprensivos. Sin embargo, un acontecimiento de lo más azaroso vino a perturbar mi existencia. Un mediodía en que almorzaba en mi restorán del barrio con María y Pablo, mis amigos chilensis de visita por estas lejanas tierras, llegó la hora de pagar. Me di vuelta en la silla para sacar mi billetera, que nunca se ha caracterizado por estar rebosante de salud, es decir gordita por las toneladas de billetes, y la condenada no estaba. Como tampoco estaban mi teléfono móvil ni mis llaves… en resumidas cuentas, mi cartera había desaparecido. “Que no panda el cúnico”, pensé para mis adentros emulando al Chapulín, “estamos en París, capital de Francia y del mundo civilizado”. Busqué debajo de los abrigos, de la mesa, de las sillas de los comensales vecinos… Nada. Desaparición forzada de cartera en manos de ladrones avispados. No hubo curiosos, no hubo preguntas, nadie lloró. Con un sentimiento de impotencia me dirigí a la casa, a bloquear la línea telefónica. Como los delincuentes tenían mis llaves y mi dirección, agarré la única cosa de valor que había en el cabinet, esto es el computador, y me fui a la estación de policía. El poli de turno me miró con cara de “usted está deschavetada mija” y me dijo: “¿Qué hace aquí, madmuazel? Váyase a cambiar la cerradura y después viene a hacer la denuncia. ¿No ve que los ladrones pueden estar en estos momentos en su casa?”. Yo lo miré con cara de “el deschavetado es usté, mesié” y le respondí que prefería estar en la comisaría en vez de en mi casa delante de unos malandrines con dudosas intenciones. El pobre no supo qué decirme, me tomó la denuncia y me despachó sin más. Llegué al cabinet que no había sido profanado, llamé al seguro y pedí que me cambiaran la cerradura. Vino un señor que después resultó ser un acosador, que me llamaba cada tanto para invitarme a tomar algo. Yo le había servido un café cuando el hombre había terminado su ardua labor, porque así es como me enseñaron a tratar a la gente, pero es que a mí se me olvidó que una atención como esa causa estragos en el sistema de señalización hormonal de los manes del primer mundo, sobre todo cuando son feos. En fin, deprimida me fui a llorar mis penas sobre el hombro de mi cuate Kristian, que me regañó diciéndome que debería haberle aceptado la copa al man, que si acaso yo no estaba desesperada. Le dije que desesperada sí estaba, pero que nunca tanto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo del robo podría haber sido una desaventura sin importancia, de no ser por dos detalles que sí la tienen. El primero, estos desgraciados me robaron los papeles y entre ellos estaba la visa, con lo cual tuve que pasar interminables horas en la prefectura para que me dieran un duplicado. Y el segundo, que por decir lo menos es espeluznante, es que los ladrones tuvieron tiempo para utilizar mi teléfono, e hicieron llamadas de larga distancia. Yo que no soy racista, no tenía una idea preconcebida acerca del destino de dichas llamadas, pero más de alguno me sugirió que seguramente iban a ser hacia el Magreb (siguiendo la lógica cartesiana franchuta por excelencia: ladrones = árabes). Cuál no sería mi sorpresa un mes después cuando recibí la factura: ¡los hijos de la gran *bip* habían llamado a Chile!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La escuela seguía su curso y yo lo único que quería era que llegara la hora en que no tuviera que volver a pisar aquel lugar. Para mi mayor desgracia, ese momento aún no ha llegado, porque todavía me queda el trámite de la tesina de miéchica, pero por lo menos ya no tendré que ir a sentarme en el incómodo banco a pasar frío y a espantarme con la visión terrorífica del futuro que me espera (soltería, culo enorme y pelo teñido).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez terminadas las clases, me dije que sería bueno conseguirme un trabajito para abultar un poco mi nueva billetera. La oportunidad se me presentó, puesto que una compañera me propuso hacer una práctica en una agencia de traducción, donde el ambiente era supuestamente de pucha madre. La cosa pintaba como bien; el Maestro que la pintó era realmente bueno. Fíjense ustedes: agencia de traducción conocida. Punto a su favor. Busca hispanohablante egresado/a de escuela prestigiosa. Punto a mi favor. Posibilidad de contrato después de la práctica. Punto a favor de ambos. Resultado: empate. Y con un ambiente excelente, qué más podía yo pedir. La desilusión fue prácticamente inmediata. La agencia quedaba en las afueras de París, en un barrio hórrido. Me tenía que mamar casi una hora de transporte a la ida y otra al regreso, en el RER, el peor tren de cercanías que haya inventado el ser humano. Pa’ completar, supuestamente la agencia respetaba la ley de las 35 horas semanales (esa que Sarko quiere erradicar). Pues bien: 35 dividido en 5 da 7. Más una hora para almorzar son 8. Ocho horas al día sería el horario justo. Pero en esta agencia, los horarios son de 9 horas al día, porque estos “ingeniosos” dan 2 horas pa’ comer. Ustedes me dirán que qué tan simpáticos. Pues sí, simpatiquísimos. En realidad lo que buscan estos abusadores es que los trabajadores coman y trabajen gratis, porque uno se la piensa dos veces antes de quedarse haciendo horas extraordinarias, primero porque te miran con mala cara si te quedas con trabajo después del horario convenido (no se regocijan ante la idea de tener que pagarte más), y segundo porque la agencia queda en la quinta porra y si quieres salir de ahí con vida después de las 7 de la noche es mejor que seas novia de Batman. Yo no tenía el problema de la paga porque a mí me pagaban una mierda (claro, yo soy eterna estudiante y como tal, me pagaban el salario de acuerdo a mi estatus), pero en caso de contratarme, eso iba a ser un problema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El trabajo era interesante, pero ver cómo funciona el mundo laboral despertó mis genes anarquistas. Ni Dios, ni ley, ni jefe, ni nada. En algún momento pensé en cerrar la tarasca y esperar a ver qué pasaba con la posibilidad de contrato, puesto que me abriría la puerta para tener papeles definitivos en este país. Pero me di cuenta de que en la agencia lo único que querían era perpetuar mi condición de estudiante pa’ aprovecharse mejor, y que nunca en la vida iban a contratarme definitivamente porque eso significaba plata (y ellos quieren plata, pero pa’ ganarla, no pa’ gastarla). Yo que no soy pendeja, escuché a mis genes anarquistas y me fui. Además, el ambiente era espantoso. Hice como una santa. El mes de agosto me la he pasado comiendo y paseando por Francia, así que creo que de estudiante eterna pasaré a la condición de eternamente de vacaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De amores, la cosa está complicada. Stéphane, el bello comedor de maní desaforado, cada día está más demente. Aparece cada trimestre para contarme sus desgracias, me mira con sus ojos desorbitados, y vuelve a desaparecer entre la selva parisina. Yo estoy por creer que los lindos, o son locos o son maricas, y ello me tiene al borde del colapso, porque yo he estado con dos manes en mi vida, el uno más feo que el otro, y andaba con ellos porque me decía que el físico no era importante. Uno terminó siendo un desgraciado y el otro un llorón. A veces me digo que seguramente estoy como una cabra y hasta he llegado a preguntarme si no será que soy del otro equipo, o sea lesbi. Imagino que será el tipo de preguntas que una se hace en la adolescencia, pero es que a mí la pubertad me llegó tarde. Imagínense que tuve que ir al ginecólogo y el mancito me dijo que tenía problemas hormonales, por lo que me mandó a tomar progesterona. Yo lo miré horrorizada pensando en que iba a terminar con pelos hasta en las orejas. La biología nunca ha sido mi fuerte, como pueden darse cuenta. Confundir testosterona con progesterona es un asunto de neuronas. Pero con lo que no contaba era con que me iban a crecer las pechugas, las caderas y que me iban a salir espinillas. Además, fue justo en ese momento cuando florecieron mis genes anarquistas, con lo cual la crisis de adolescencia fue total. La pubertad a la edad de Cristo, ¿dónde se habrá visto algo semejante?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como decía pues, me han llegado a surgir dudas, pero éstas se disipan cuando veo el carro de mi vecino. No, no es que el carro me revuelva las hormonas, pero el saberlo ahí en su casa (al vecino, no al carro) sí que me trastorna. Resulta que hace unas semanas venía yo de mi terapia semanal sobre el hombro de mi cuate Kristian, caminando por el Boulevard Arago, ese donde está la lavandería de los clochardos. Venía yo caminando cuando de repente ¡zaz! Un mancito divino (bueno, en realidad no sé si será un adefesio, dado que me he dado cuenta últimamente de que estoy más ciega que un topo) cruza con su carro rojo por el frente mío y me queda mirando maravillado (no sé si me miraba a mí, pero prefiero creer que sí). Pasó el hombre y sentí que el corazón se me salía del pecho dopado por la progesterona. Yo tenía que doblar por la calle siguiente, cosa que hice, agarrando con fuerza una cadenita que llevaba en el cuello. No sé por qué tomé una calle por la que paso algunas veces, impulsada por la fuerza del absurdo (¿el ángel guardián que me empujó?). Y ahí estaba el mancito estacionándose. Yo me puse como un tomate (no es que me haya visto, pero sentía cómo me ardía la cara) y me metí en un parque que hay ahí al lado. Sin saber qué hacer, me acordé que andaba con mi cámara de fotos, así que me puse a fotografiar las flores como una ridícula, porque estaban casi todas marchitas. El hombre se paró enfrente de su edificio, y me estuvo observando como un minuto, hasta que desapareció detrás de la puerta. Yo me pasé la hora siguiente haciendo fotos y poniendo cara de circunstancia, pero el hombre se quedó enclaustrado, el muy cobarde. Desde entonces paso todos los días por su calle y el corazón me da brincos cada vez que veo su coche. Patetiquísima.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Esperando a que suceda lo improbable, el jueves se me iluminó la ampolleta y pensé en la brillante idea de dedicarme a la vida contemplativa. &lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/ShCk63Z6TsI/AAAAAAAAIl8/RwwSJOs2-VQ/s1600-h/DSC03077.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 320px; height: 240px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/ShCk63Z6TsI/AAAAAAAAIl8/RwwSJOs2-VQ/s320/DSC03077.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5336946889646034626" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Ese día, leyendo el periódico me enteré de que había un mercado al aire libre organizado por el Partido Comunista, donde vendían frutas y verduras al costo, en la Plaza de la Bastilla (todo muy revolucionario). Me fui para allá en la bicicleta y cuando llegué no quedaba prácticamente nada. Como las peras no me gustan, decidí comprar ciruelas y tomates. Lo que no sabía es que iba a tener que comprar cantidades astronómicas porque no vendían sino de a cinco kilos, así que la vuelta a casa en bici fue una verdadera Odisea. Cuando llegué y me dediqué a poner algo de orden, los tomates desbordaban del refrigerador, que es minúsculo, y las ciruelas simplemente no cabían. “¿Qué hacer?” me dije parafraseando a Lenin, y decidí transformar las ciruelas en mermelada. Me fui al súper a comprar azúcar, corté las toneladas de ciruelas, las puse a macerar, y por la tarde me dediqué a la ardua tarea de transformarlas en confitura. El resultado fue una mezcla dudosa y de incomible dulzor. Desalentada por tan horrendo resultado, opté por ir a comprar más fruta, así como frascos de vidrio para guardar el menjunje. Desafortunadamente el supermercado no es comunista y el kilo de ciruelas costaba una fortuna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/ShFN1bjx0cI/AAAAAAAAIoo/N-U9lrfB-GA/s1600-h/DSC03095.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 240px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/ShFN1bjx0cI/AAAAAAAAIoo/N-U9lrfB-GA/s320/DSC03095.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5337132613736976834" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Pa’ más remate, no había frascos por ninguna parte. Terminé comprando ciruelas congeladas, después de un periplo de más de una hora porque no había por ningún lado, y unos frascos que me costaron un ojo a la cara. Volví pues a mis quehaceres, y cuando por fin logré encontrar el punto deseado, vertí con cuidado la mezcla hirviendo en el receptáculo final. Antes había tenido que llamar a mi madre porque no entendía cómo se les ponía el bendito caucho anaranjado a los frascos esos. Una vez terminada la faena, di vuelta la mermelada que dizque para que se creara un efecto de “vacío”. Claro que hubo vacío: el del frasco, porque el contenido empezó a escurrirse por los costados. Horrorizada, abrí la tapa y lo que quedaba aún dentro salió disparado en una explosión, embadurnándonos a mí y al  cabinet massage (léase paredes, cama, tapetes…) de humeante (¿y humectante?) mermelada de ciruelas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/ShFO8i2vv5I/AAAAAAAAIow/1PYB-iKfaxY/s1600-h/DSC03081.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 240px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/ShFO8i2vv5I/AAAAAAAAIow/1PYB-iKfaxY/s320/DSC03081.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5337133835466293138" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Yo pensaba en lo de la vida contemplativa por aquello de que las monjas hacen mermelada, pero creo que voy a tener que desechar la idea.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Bueno, no los aburro más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PS: ¡Ah! Se me iba olvidando… el 10 de mayo se casaron Pao y Jean-Phi. Fue una ceremonia lo más de linda y emocionante. El día estaba soleado, al igual que los corazones. El festejo duró todo el día y cuando ya quedábamos unos pocos invitados, la novia decidió que había llegado el momento de tirar el ramo. Y sucedió algo inusitado… mágico. ¡Lo agarré! Mi felicidad fue máxima… Sólo que debo confesarles algo: las solteronas éramos cinco, de las cuales yo era la más vieja, la más alta… y la única sobria. La contienda fue pues desigual. Pero como dice el dicho “en la guerra y en el amor, todo se vale”. La novia quería guardar el ramo como recuerdo, así que se lo devolví. Snif.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/fr/"&gt;&lt;img alt="Creative Commons License" style="border-width: 0pt;" src="http://i.creativecommons.org/l/by-nc-nd/2.0/fr/88x31.png" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Cette création est mise à disposition sous un &lt;a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/fr/"&gt;contrat Creative Commons&lt;/a&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9214594309460146506-8984810779143708855?l=laprincesaprimavera.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laprincesaprimavera.blogspot.com/feeds/8984810779143708855/comments/default' title='Publier les commentaires'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9214594309460146506&amp;postID=8984810779143708855&amp;isPopup=true' title='1 commentaires'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9214594309460146506/posts/default/8984810779143708855'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9214594309460146506/posts/default/8984810779143708855'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laprincesaprimavera.blogspot.com/2008/08/verano-de-2008.html' title='Verano de 2008'/><author><name>Princesa Primavera</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17760674291649504926</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/S_U8Mqp80JI/AAAAAAAAKW0/K72w8bDXIKk/S220/DSC_0008.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/ShCk63Z6TsI/AAAAAAAAIl8/RwwSJOs2-VQ/s72-c/DSC03077.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9214594309460146506.post-5264750223029013192</id><published>2007-12-25T00:38:00.008+01:00</published><updated>2010-10-26T20:58:47.476+02:00</updated><title type='text'>Feliz Navidad</title><content type='html'>Muy estimados míos,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mis últimas aventuras datan de algunos meses atrás, y si la memoria no me falla, hablé en aquella ocasión de mis clochardos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde entonces han pasado como seis meses, de los cuales cinco y medio han sido chupar frío. En efecto, el verano parisino nunca apareció y cuando por fin parecía que el calor llegaba, yo me fui para Santiago de Chile. Allá me tocó la nevada más blanca y helada de los últimos chorrocientos años. Obvio, me tenía que tocar a mí, que amo tanto andar con quinientas capas de ropa y cuyo mejor amigo es el guatero (la bolsita de agua caliente, remember?). El problema es que en semejante frío no necesité de un buen amigo sino de dos, además de un par de plumones, calcetines de lana y gorrito de ídem.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/ShKBU_CIbLI/AAAAAAAAIsc/7f38RdPgZlw/s1600-h/DSC00499.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 240px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/ShKBU_CIbLI/AAAAAAAAIsc/7f38RdPgZlw/s320/DSC00499.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5337470705905200306" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;La buena noticia, en aquel momento, es que el frío me daba hambre, el hambre me aportaba unos kilitos de más, y éstos se notaban sobre todo a la altura de mi(s) pecho(s), ya que yo ya ni entraba en las camisetas ni nada de nada. ¡Fantástica adolescencia tardía! Me dije, feliz de la papaya. Mis pechugas crecían como espumita y yo dichosa. Hasta soñé con poder rellenar la “copa A” de mis sostenes, y poder usarlos (porque antes si me los ponía, me tocaba rellenarlos con algodón, y cuando levantaba el brazo, los susodichos me quedaban de bufanda).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En fin, llegué a París, a sufrir en la escuela, y me dije que tal vez ya era hora de ir a ver a la ginecóloga para un control de rutina, porque es de esas cosas que dan jartera, pero que hay que hacer. La doctora empezó a hacerme el chequeo, que siempre es una delicia, y como todo iba bien por los Países Bajos, prosiguió el examen a través de mis pechos pechochos. De repente, la señora pegó un brinco, me miró con cara de espanto y me dijo “¿Usted ya se había sentido ESTO?”. Yo le dije “Ah, ¿Usted se refiere a mis nuevos pechos copita A?”. Pues algo así por el estilo. En realidad se trataba de un poroto (frijolito o alubia). Cita “urgente” para una mamografía, una ecografía… Y yo, desilusionada de saber que mi adolescencia tardía era en realidad “ESTO”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegó el día de la mamografía... Yo no sé ustedes, viejas, pero qué cosa más espantosa esa vaina, por Dios. La que me atendió me tiene que haber tomado por una vaca lechera (en período de vacas flacas, eso sí), porque me agarró la ubre, me la estiró como si la pobre fuese de plastilina, luego me la aplastó con una especie de sandwichera y me tomó la fotito. ¡Madre mía de mi vida! Salí de ahí con el poroto hecho puré y como si me hubiera espichado un tren. Luego llegó el turno de la ecografía. El doctor, UY, un GUAAAPOOO. Primera vez que un guapetón me trajinaba las pochecas. Porque pa’ qué, pero los anteriores mancitos que habían tenido derecho sobre mis chichis eran bastante poco potables. En fin. Le dije que yo estaba de lo más feliz con el nuevo tamaño, pero él no estuvo de acuerdo conmigo. Que tenía tres nódulos en cada pechuga ("¿tres qué me dijo?") y que uno, en la derecha, era “como rarito”… Así que me tocó pasar a la etapa siguiente, la biopsia. A una le meten una aguja-pistola en la teta, le pegan tres disparos que duelen más que el mismo putas y sacan unos pedacitos de poroto pa’ analizarlos en un microscopio. ¡Ay qué doló!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El resultado cayó diez días después: se confirmó la rareza del poroto y se determinó que había que sacarlo. Ustedes se imaginarán que la noticia no fue de las más gratas, pero bueno, “a lo hecho, pecho” (nunca estuvo mejor dicho el dicho).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las semanas siguientes fueron bastante angustiantes, aunque he de confesar que mis problemas “seniles” en nada me hicieron olvidar mis problemas “solteriles”. Tal y como se usa en la jerga especializada por ahí de los juzgados, yo soy lo que se llamaría una “reincidente”. ¿Recuerdan que hace justo un año andaba metida en un sitio Web “de encuentros” (el del carnicerito amable, del profesor chiflado besucón de la lengua profunda, del guatón grandulón y bien llorón)? Bueno, pues reincidí. Pequé. Temí estar al borde del abismo y dar un paso al frente. Así que me reinscribí. Oh sí. Madre mía de mi vida. Secreto a voces (no se lo cuenten a Rami, porfa, que se le va a caer el poco pelo que le va quedando). En fin. Como era de esperarse, me contactaron varios muchachos. De la mayoría no vale la pena ni hablar, porque da mucha mamera (hubo un gigoló que me mandó tres fotos, y a medida que las iba abriendo, el hombre iba apareciendo con menos y menos ropa… no lo vi empeloto, pero porque eso no debe estar permitido en el sitio, que es supuestamente serio… y un par de tipos taaaaaan aburridos que de sólo mirarlos ya me daba pereza contestarles) pero hay otros que están de antología.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El primero, muy simpático… buena onda, tal y cual, le gustaba América Latina, qué sé yo. Pero a mí, mmmmhhh no había caso, no me gustaba. Vincent, se llama. Ese queda en stand by porque entre medio aparece Eric. Me contacta diciéndome que por mi “profesión: traductora” yo debo haber vivido en otro país. Le respondo que vivo en otro país, porque La France no es el mío. Ya. Todo ok. El man me pregunta si tengo el pelo largo. Sí, bueno, algo. Todo ok. Él me dice que vive en otro país. Le pregunto en cuál. “Uno que tiene frontera con Francia pero que no es ni España ni Brasil”. Mmmmh todo mal. Pa’ qué tanto misterio. Me propone tomar algo y vernos “sólo una hora, porque no es conveniente verse más durante una primera cita”. Mi mamá me pide que me encomiende al Divino Niño porque ese man parece estar medio chifladito. Ok, acepto. El man se describe como “buena pinta”. Yo creo que el man necesita gafas. Porque era de feo… uy madre de Dios. Me da la mano para saludarme y me trata de “usted” (demencia total, porque en francés el “usted” es absurdamente formal). Le pregunto si trajo el cronómetro porque eso de una hora no más de cita vamos a tener que controlarlo. Empezamos a hablar. El mancito tiene un tic que me desespera, habla vainas totalmente incongruentes e insiste en sacarme frases en alemán. Yo le digo que si quiere hablarme en otro idioma desconocido, pues que me hable en italiano, porque en alemán mí no entender ni un carajo. Bueno. Le pregunto que dónde vive y me dice que en Frankfurt. “¡Ah! Deutschland”, digo yo, mej, tanto misterio del tipo pa’ tan poca cosa. Por fin se cumple la hora y media de cita (el mancito había propuesto alargarla mientras yo lo que quería era largarme) y me dice “le voy a dejar mi teléfono”. Yo empiezo a anotar 00, 49 (Alemania) y me dice “No. 41”. Y yo, ingenua, “¿41? Si 41 es Suiza”. El man me pone cara de “yo no fui” y me da una explicación que ni recuerdo de que su celular es suizo pero que él vive en Alemania, y que Frühstück im Café. “Ah”, respondo yo, escéptica. Salgo de ahí corriendo pa’ la casa, y diciéndome que ojalá Eric no aparezca más nunca. Tres días después tengo un mensaje en mi contestador. “Bonjour Princesa Primavera. Habla Vincent. Usted me conoce como Eric pero me llamo Vincent. Quisiera verla blablabla”… Yo no seguí escuchando el resto. Volví a poner diez veces el inicio del mensaje porque mis ojos no creían lo que oían mis oídos (ni que fueran a oler, los pobres, pero es que es necesaria la redundancia). Demencia senil demente, peor que la de Pinochet. Obviamente hice “Delete” y luego grité “Neeeeeeext!!!”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre medio hubo casi dos semanas de huelga de transportes que yo aproveché para reflexionar sobre la inmortalidad del cangrejo, la importancia de llamarse Ernesto, perdón Eric, digo Vincent, los porotos con rienda (plato chilensis muy popular) y los porotos de las pechugas. De la U, pues nada. Yo dejé eso en stand by junto a Vincent I. Pero Vincent I rondaba por ahí y rondaba, pero a mí no me gustaba. Y Vincent I ahí, firme junto al pueblo. Y yo, ay que no quiero. Pero terminó pelando el cobre, el pobrecito Vincent I, era cuestión de esperar. Hace un par de semanas, el muy bestia tuvo el desatino de decirme que yo andaba muy desguarambilada y que era muy poco femenina. Estuve tentada de hacer delete pero él se deletió solo. Y justo a tiempo. En efecto, desde que me inscribí en el sitio hubo un segundo muchacho. Muy raro el man, pero me intrigaba. Yo le mandé un par de mensajes incisivos que le dolieron bastante pero el man no me deletió y yo no lo deletié a él, a pesar de que la última vez demoró un mes en aparecer. Y apareció justo cuando Vincent desapareció. Todo muy raro, y muy de conjunción astral. Stéphane, se llama. El joven Stéphane despertó de su largo letargo y me propuso que nos viéramos. Yo le había mostrado mi foto desde el primer intercambio de mensajes pero él a mí la suya no. Como a eso no le doy importancia, pues seguí igual escribiéndole y esperando una improbable respuesta suya, que sin embargo, siempre terminaba llegando. Llegó el día de la cita y yo sin saber qué cara tenía el dichoso Stéphane (¿de circunstancia?). Sólo sabía que mide 1,91 y que tiene ojos azules, porque él lo indica en su perfil del sitio Web. Digamos que como soy muy mala fisonomista y que pa’ peor veo pésimo de lejos, iba a ser realmente difícil reconocerlo. El mancito decidió mandarme tres fotos, y yo casi muero de infarto delante del computador. El varón que apareció en pantalla era un verdadero Adonis. Yo exclamé “Jesus Christ of Nazareth!” y si no me caí de la cama es porque la mía está en el suelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cita fue un verdadero caos. El hombre llegó tan acelerado que no me dejó siquiera interrumpirlo con un “ajá” un “nooo” o un “mhhh”. Y ustedes que me conocen, imagínenme una hora CALLADA. Sorbía mi té y me decía a mí misma “Mí misma, ¿por qué me pasa esto a mí? ¿Por qué justo un man que se veía por fin sensible y medianamente normal, y que además es guapo, termina siendo el más demente de todos?”. Yo me hablaba en voz baja mientras él hablaba a cincuenta mil doscientos treinta y tres kilómetros por segundo en voz alta. Y yo, de vez en cuando, trataba de decir “¿einh?” porque no entendía un carajo de lo que me estaba diciendo, pero no podía hacerlo... Y él interrumpía el monólogo pa’ preguntarle al vecino de mesa que qué libro estaba leyendo y si estaba interesante, y volvía enseguida a revolucionarme la oreja. En un momento me preguntó si quería otro té y yo solté un rotundo “NOOOOOOO” que salió de lo más profundo de mi ser. Yo sólo quería irme y putear a la pobre almohada. Pero él sí quería otra copita de vino. Y el mesero tuvo la brillante idea de traerle maní. Entonces, tuvo lugar ante mis ojos el mayor acto de prestidigitación comestible que he presenciado jamás: el mancito era capaz de engullir un maní tras otro a cien kilómetros por hora, y de hablar a la velocidad de la luz, sin que salpicara un trocito de maní sobre la mesa ni que se me proyectara uno en un ojo dejándome tuerta. Yo observaba la escena con horror y rogaba a los ángeles que me sacaran de allí. Se terminó el maní y el vino y yo pensé que la velada había acabado. Pero no. El mancito me dijo que tenía hambre y que si comíamos algo. Yo, que estaba aniquilada con tanto bombardeo de palabras, sólo atiné a decir “bueno”. Él pidió pescado y yo sopa. Nos trajeron nuestros platos y la sopa estaba fría. Pero fue providencial que lo estuviera, porque yo le dije que empezara a comer que de otro modo se le iba a enfriar el pescadito, y que eso era mucho pecao. Antes de empezar a comer, el hombre le preguntó muy cortésmente al mesero si la sopa era un plato frío, eventualidad que significaría que nos habíamos equivocado de pedido, dado que yo quería algo caliente. Eso me dio mucha risa, el mesero se llevó la sopa y el “Adonis de las mil revolucionis” empezó a comerse el pescadito. Y mientras el hombre comía, yo pude hablar (es educado y por tanto no habla con la boca llena). Y cuando empecé a hablar el hombre me empezó a mirar y a escuchar. Y al final el hombre se tranquilizó y la hora siguiente fue un diálogo tan agradable que a mí me cambiaron la cara, el sabor y el calor de la sopa, y las ganas de irme. Y para terminar la velada de manera fantástica, el hombre me llevó a ver las luces de Navidad de los Campos Elíseos que son una belleza total. Mi corazón daba brincos en mitad de l’Étoile.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A partir de ahí, Stéphane empezó a mandarme mensajitos varios por teléfono, correos electrónicos y otros. Fue un momento mágico. Yo estaba muerta de angustia, porque esa semana eran los exámenes en la U (obviamente no había estudiado nada) y la semana siguiente (o sea, la que acaba de pasar) me operaban del poroto, y sentir que le estaba gustando por primera vez a un hombre guapo y divertido fue una inyección de energía como nunca antes había tenido. El fin de semana pasado, pasados los exámenes, nos vimos, luego mientras me operaban me llamó todos los días, y anoche nos volvimos a ver antes de nuestras partidas a festejar las fiestas de fin de año. Hasta el momento no ha pasado NADA, pero bueno, yo no pierdo la esperanza… Ya les contaré con más detalles, si los hay (y roguemos que los haya… me atragantaré de uvas el 31, eso es seguro).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para que se tranquilicen, el poroto me lo sacaron el martes. La experiencia en el hospital es de antología, con enfermeras salidas directamente de una película de Hitchcock y un encuentro surrealista que merece una historia aparte (la escribiré en otra ocasión, ahora se me ha hecho muy tarde y como estoy con la pechuga-alcancía adolorida y con una bronquitis severa, sería más que prudente que me fuera a acostar).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por el momento, les deseo a todos una Navidad Feliz y un año 2008 lleno de amor, felicidad, bienestar, armonía, salud y tranquilidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Os amo, os adoro (como diría Julito Iglesias)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/fr/"&gt;&lt;img alt="Creative Commons License" style="border-width: 0pt;" src="http://i.creativecommons.org/l/by-nc-nd/2.0/fr/88x31.png" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Cette création est mise à disposition sous un &lt;a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/fr/"&gt;contrat Creative Commons&lt;/a&gt;.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9214594309460146506-5264750223029013192?l=laprincesaprimavera.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laprincesaprimavera.blogspot.com/feeds/5264750223029013192/comments/default' title='Publier les commentaires'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9214594309460146506&amp;postID=5264750223029013192&amp;isPopup=true' title='1 commentaires'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9214594309460146506/posts/default/5264750223029013192'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9214594309460146506/posts/default/5264750223029013192'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laprincesaprimavera.blogspot.com/2007/12/muy-estimados-mios-mis-ultimas.html' title='Feliz Navidad'/><author><name>Princesa Primavera</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17760674291649504926</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/S_U8Mqp80JI/AAAAAAAAKW0/K72w8bDXIKk/S220/DSC_0008.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/ShKBU_CIbLI/AAAAAAAAIsc/7f38RdPgZlw/s72-c/DSC00499.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9214594309460146506.post-6906288359429074156</id><published>2007-07-09T00:35:00.002+02:00</published><updated>2010-10-26T09:11:35.295+02:00</updated><title type='text'>Clochardos</title><content type='html'>Esta mañana desperté por la tarde, porque lo hice después de mediodía. Anoche fui de parranda con unos colegas de trabajo (sí, estoy trabajando, pero haciendo una práctica, por lo que no se emocionen tanto):  era donde uno de ellos y llegué a casa a eso de las cuatro de la mañana. Yo que todavía me creo de 15, bailé durante horas y ahora apenas puedo con mis piernas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de alimentarme un poco, fui a comprar fruta. Nunca había pagado tanto por unas cerezas y unos duraznos (o melocotones, as you wish), y además están horribles. Llegué a casa deprimida, porque además tenía que ir a lavar ropa a la lavandería del barrio, pues en mis 15 metros cuadrados, una lavadora y yo no cabemos. Ajá. Así como lo leen. Mi sobrino, que estuvo aquí unos días, se mostró preocupadísimo cuando hizo el tour (corto, por cierto) de mi apartamento y se dio cuenta de que no había lavadora. Me preguntó con cara de espanto si yo no lavaba la ropa. Le dije que sí, pero que no aquí, y no sé si me creyó. En fin. Así que semanalmente agarro las camisetas, los pantalones, las sábanas, los calcetines y los calzones (o bragas, o churrines, o como quieran llamar a la ropita interior), además de las pastillas de detergente, y me dirijo a la lavandería más cercana, que está situada en un boulevard muy chic que se llama Arago, con edificios al más puro estilo haussmaniano, de esos que tanto hacen delirar a los turistas. Me había jurado hace tres semanas que nunca más lavaría en domingo, porque el gentío con ansias “lavanderísticas” es impresionante. En vez de ir a misa y dejar a los demás cristianos lavar tranquilos, los parisinos deciden todos hacerlo el domingo, y por la tarde, pa’ más remate. Eso de que el viejo hábito de la siesta se pierda es realmente dramático. Claro que peor es el hábito franchute de que el domingo hay que andar limpios (pues es verídica la historia de que una buena parte de estos franchutes no se baña todos los días. A mí y mi fino olfato nos consta).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En fin, en esas estaba yo, secando los pantalones y los calcetines y viendo cómo sábanas, toallas y calzones danzaban en el tambor de la lavadora a 60 grados centígrados, cuando escuché un alboroto que venía de la calle. Un trío de “clochardos” se acercaba a toda velocidad, empujando un carrito de supermercado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquí hago un pequeño paréntesis. Dentro de mis aventuras parisinas, existen personajes exquisitos… exquisitos por su maravillosa presencia. Basta con que cierre los ojos y su rostro aparece… me gusta rememorar los momentos en que esos seres vinieron a compartir un instante de mi vida, marcándola para siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De esos seres extraordinarios, siento un afecto especial por los “clochardos”… es mi palabra hispanizada del francés “clochard”, y que significa mendigo, pordiosero, vagabundo, indigente… Los “míos” han aparecido en momentos inesperados, con actitudes, palabras o simplemente miradas o sonrisas, que me han marcado para siempre. Cierro paréntesis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En fin, los tres clochardos, dos hombres y una dama, abrieron la puerta de la lavandería y como no pudieron entrar con los carritos, los estacionaron a la entrada. Entraron y se sentaron en un banquito. El olor que despedían, y que no era muy agradable, se confundió con el de los detergentes de todos aquellos que en ese momento estábamos lavando. El mayor de los hombres venía descalzo, sucio, y se rascaba con brío la cabellera abundante (¿piojos?), mientras nos preguntaba si queríamos un pedacito de durazno, pues andaba con uno en la mano. Ante nuestra negativa, nos preguntó si teníamos fuego para encender su cigarrillo. Ante nuestra nueva negativa, decidió sentarse y chupar el cigarrillo apagado. El segundo hombre se levantó entonces y empezó a recorrer la lavandería. Era lisiado y se detuvo justo frente a la máquina donde danzaba mi ropa, y se quedó viéndola maravillado. La señora empezó ella también a recorrer el lugar, inspeccionando cada máquina y calculando el tiempo que le quedaba a cada una. La danza terminó al fin, saqué la ropa para ponerla a secar y la clocharda se dirigió con presteza a su carrito, sacó tres bolsitas y un abrigo y volvió a entrar. Pagó el importe y metió su ropa en la lavadora, le puso una dosis de detergente y a mí me dio un ataque de risa nerviosa que contagió a todos los demás clientes, sobre todo cuando la clocharda le comentó a sus amigos que la semana pasada había venido y que no había nadie, pero que ahora ¡vaya gentío, no se puede lavar tranquila!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tengo la leve impresión de que varios de los que estábamos allí no volverán (¿volveremos?) nunca a lavar la ropa en ese sitio… y ahora que lo recuerdo, yo ya había visto a los clochardos ahí dentro, pero pensé que venían buscando el calor que despiden las secadoras…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta nueva historia me hace pensar pues en estos personajes de la fauna parisina… Los clochardos están por todas partes, invisibles para todos aquellos que se rehúsan a ver la miseria, pero están muy presentes y muy vivos. Tan vivos, que muchos no sólo mendigan, sino que han llegado a transformarse en desequilibrados mentales, hablando solos por las calles. Como escribí más arriba, tengo los “míos”, que han marcado de una forma o de otra mi vida en esta ciudad, y como creo que no he hablado nunca de ellos, ha llegado el momento (ignoro si lo hice en mis primeras “Historias de París”, dado que no tengo copia de ninguna de ellas).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los mendigos…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El primero de ellos apareció en mi mundo a los pocos días de mi desembarco en la Ciudad Luz… En esa época (¿remota?) yo tenía que atravesar cada mañana y cada tarde el jardín del Luxemburgo para ir a la Sorbona (muy chic todo). Era otoño, y ese paseo diario era simplemente extraordinario, los árboles vestían sus mejores trajes, cubiertos de oro y rubíes… Las primeras hojas que caían hacían “crac” bajo mis pies y el sol pasaba tímidamente por entre las ramas... Una mañana vi a un señor mayor, con una barba blanca y unos ojos bellísimos, grises como el cielo de París. Era como el abuelito de Heidi… Iba con un abrigo negro y sus manos escarbaban entre las basuras en busca de un trozo de pan. El corazón se me encogió de angustia. Recordé que años antes, un antiguo colega de Rami (mi papá, por si se les olvidó) nos había contado que en Francia, al llegar el verano, algunos ancianos eran abandonados por sus familias en las carreteras, al momento de irse de vacaciones. Tal vez era una fantasía, pero ésta tomó vida justo en ese instante, y me pregunté dónde estaría la familia de este hombre, un hombre bello y de mirada profunda. No supe qué hacer y seguí mi camino… A menudo aparecía de entre los árboles, mirando tímidamente de un lado a otro, y volvía una y otra vez a buscar algo para llevarse a la boca. Una tarde, un joven de esos que ya no quedan, y que llevaba un sándwich en la mano, se lo ofreció al verlo con las manos en la basura. El señor, con una dignidad impresionante, le dio a entender con un gesto elegante que “no, muchas gracias”. El joven llegó al siguiente basurero, depositó con cuidado el bocadillo y siguió su camino. El abuelito de Heidi se dirigió entonces allí mismo, tomó el pan entre sus mano y se lo comió con gusto. Me sentí mal por no haber tenido una idea tan genial, y confieso que nunca la he puesto en práctica porque mi clochardo aparece de vez en cuando, y cuando menos lo espero… invierno y verano sigue allí, con su abrigo negro, y es como si el tiempo pasara por su lado sin tocarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El segundo apareció en la estación del metro, y se reía solo. Era una risa tan contagiosa que con mi mamá no pudimos evitar reírnos. Estuvimos pues riendo los tres mientras esperábamos el metro y él siguió riéndose solo ahí en su banco. Mucho tiempo después, un domingo de esos en los que no hay nada que hacer, fui al cine en el que era mi antiguo barrio. Un cine de barrio, justamente, sin estéreo ni ninguna de esas modernidades… de esos donde se escucha el tacatacatá de la cinta rodando, y donde el que se levanta en medio de la película hace que la imagen desaparezca de la pantalla y se proyecte en su espalda. Iba pues para allá absorta en mis pensamientos, cuando de repente escuché una risa conocida, me di la vuelta y ahí estaba, el clochardo risueño, sentado y conversando animadamente con un amigo imaginario, al que no le creía una palabra de lo que le estaba contando. No volví a verlo, pero ese rostro iluminado por la risa es una imagen que de sólo pensar en ella, me hace sonreír sin que pueda evitarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el metro también estaba (¿estará aún?) el príncipe clochardo, un señor maravilloso, algo mayor, de barba y ojos negros y profundos. Es un príncipe absoluto, de maneras exquisitas. Habla con una voz de galán de telenovelas y en un francés pulido… A cada persona que le da una moneda le responde con una sonrisa y un dulce “se lo agradezco. Le deseo un buen día”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La clocharda cantante me tocó una vez, una sola, pero me marcó para siempre, porque desde entonces no puedo escuchar el muy romántico “Bésame mucho” sin partirme de la risa… Es que ella, con una voz de armas tomar, me reventó los tímpanos cantando “Bésameeeee… Bésameeee muuuuuuuchoooo. Como si fuera esta noche la úuuuultima vez… Béeeeesame… Bésame muuuuuchooo. Une petite pièce monsieur, dame, s’il vous plaît sil vous plaît (“una monedita, señor, señora, por favor, por favor”)”. Tan tan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El clochardo más sabio de París me tocó también en el metro hace algunos meses. Estaba sentado en esos puestos que son para cuatro personas. El ocupaba uno y en los otros tres había entronizado sus bolsitas. Llegamos a una estación donde había un mendigo de esos que han perdido completamente la razón, y que gritaba como descocado palabras de alto calibre, agitándose en medio del andén. El sabio lo miró con sus ojos hermosos, límpidos, de un azul más bello que el más hermoso de los cielos… Esbozó una sonrisa, nos miró a los pasajeros que compartíamos el vagón con él, y dijo “Uf. Hay algunos que realmente tienen problemas”. Extraordinario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya, no los aburro más…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/fr/"&gt;&lt;img alt="Creative Commons License" style="border-width: 0pt;" src="http://i.creativecommons.org/l/by-nc-nd/2.0/fr/88x31.png" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Cette création est mise à disposition sous un &lt;a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/fr/"&gt;contrat Creative Commons&lt;/a&gt;.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9214594309460146506-6906288359429074156?l=laprincesaprimavera.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laprincesaprimavera.blogspot.com/feeds/6906288359429074156/comments/default' title='Publier les commentaires'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9214594309460146506&amp;postID=6906288359429074156&amp;isPopup=true' title='1 commentaires'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9214594309460146506/posts/default/6906288359429074156'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9214594309460146506/posts/default/6906288359429074156'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laprincesaprimavera.blogspot.com/2007/07/clochardos.html' title='Clochardos'/><author><name>Princesa Primavera</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17760674291649504926</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/S_U8Mqp80JI/AAAAAAAAKW0/K72w8bDXIKk/S220/DSC_0008.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9214594309460146506.post-6409184870948158397</id><published>2007-06-30T00:24:00.009+02:00</published><updated>2010-10-25T23:45:16.919+02:00</updated><title type='text'>Primer semestre de 2007</title><content type='html'>Buenas y santas,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde el año pasado que no me reporto… Mis últimas aventuras se remontan a noviembre de 2006, cuando les conté aquello del sitio Web y la etapa previa al suicidio. Como podrán darse cuenta, no pasé a la etapa siguiente y sigo vivita y coleando en este planeta, y hasta nueva orden.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como es el último día del mes de junio (es medianoche), y como por tanto el año llega justo a su media vida, procedo pues a hacerles un recuento de mis aventuras y desventuras de estos meses transcurridos y escurridos, porque con todo lo que ha llovido no hay verbo que se preste mejor para describir la irrealidad parisina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el sitio aquel del carnicerito amable que quería contribuir a la paga en el mundo, conocí a un par de muchachos. El primero era un profesor de primaria y por esas coincidencias de la vida, éramos vecinos. Decidimos vernos para ir a tomar algo un día de luna llena en que llovía a cántaros (pa' variar). Al salir del café, el hombre, en una maniobra que debe haber practicado muchas veces en la soledad de su habitación, logró, mientras abría el paraguas, agarrarme por la cintura, hacerme una llave inglesa (porque la ingle ¡zas! me la dio vuelta de un tacazo) y me metió la lengua hasta más allá de las cuerdas vocales. ¡Chucha! exclamó la princesa (en su cabeza, porque la lengua estaba inmovilizada en aquel momento). Cuando logré zafarme, salí despepitada y del hombre, obviamente, no volví a tener noticias. Pensé en mi hermano Lucho y en su preocupación de que me tocara un psicópata. Pues me tocó. Segundo man que me besaba en la vida, ¿pueden creerlo? Y beso robado, pa’ más remate.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El segundo era un ser bastante particular. Tan particular resultó ser el susodicho, que no sólo me dio la hora, sino que me dio un beso (y más), pero de una manera mucho más cortés y decente que el psicópata demente, porque el pobrecito era anticuadísimo. Aunque yo no estaba ni estaré nunca a su altura (porque el mansote mide casi uno noventa) y pese a que espero que nunca llegue a darle el peso (porque el susodicho pesa como 100 kilos), el hombre me embrujó, me sedujó… y me dejó. Snif. Todo muy triste y muy de pañuelo de tela. Pero como dicen por ahí “fue bonito mientras duró”. Y me permitió darme cuenta de que no me mintieron aquellos que me aseguraron durante meses que sí es posible querer a alguien más que el “primer amor”...  Porque como bien saben, a mí me costó un huevo y la mitad del otro (metafóricamente hablando) sacarme del corazón al gran capullo de Florian.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Guatón, como se apoda el individuo, resultó ser una buena medicina, pese al trágico final de nuestro breve y fugaz encuentro. O sea, el final no fue taaaan trágico, no hubo sangre derramada, pero como fue final, igual fue trágico, y a falta de sangre hubo lágrimas (sobre todo suyas, porque a pesar de lo grande, era bien llorón).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En fin, “La historia con fin del Guatón y la Princesa” se desarrolló durante tres meses, y como yo soy tan internacional, tuvo lugar en “Talca, París y Londres”* (bueno, en vez de Talca fue Santiago, pero a escala del universo e incluso planetaria, ambas ciudades quedan al ladito). Yo en Santiago, él en París. Correos electrónicos. Promesas de amor. Besos trasatlánticos y transcordilleranos. Regreso a París. Breve encuentro. Yo en París, él en Londres. Besos viajeros a través del túnel de la Mancha. Él en Londres, yo en París. Visitas a Londres. Problemas de aduana. "Miss: como es possible que you vaya a London y que live en Paris y que say en your passport que you are chilena but que nació en Locombia. Very suspicious.”. Y yo con cara de circunstancia, dando explicaciones y blablabla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la escuela, mientras tanto, las idas a London me sirven para practicar el English. Sobre todo porque tengo una profesora que supuestamente me hace traducción de inglés a español pero que de inglés no tiene idea. Very, pero very good, pues.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre medio, como mi suscripción al sitio Web continúa, me contactan un par de mancitos. Yo les digo "sorry mis darlings, pero estoy ocupada. Bye bye (tut, tut, tut)". No tardaría yo en arrepentirme, porque la historia con el Guatón no duraría (lo ignoraba yo entonces) y uno de los mancitos era un hermoso arquitecto (con unos ojos verdes que te quiero verde y.. joé madre mía, me sorprendo a mí misma pensando pensamientos impuros). Según el test de compatibilidad del sitio (porque hay que pasar un test que dura como media hora y todo, muy serio el lugar aquel), con el bello teníamos 83% de afinidad... y con el Guatón sólo 51% (sin comentarios). Pero bueno, eso nos pasa a quienes tenemos al perro como animal totémico: somos fieles, y a veces bien pendejos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En fin.  Sigo. La historia con el Guatón termina.Esa semana, snif, una que otra lagrimita… y el día en que empieza nuevamente el reinado de las flores, es decir, el 21 de marzo, último día de Nicolas Sarkozy en el ministerio del Interior, salgo de clase y me voy caminando con una amiga hacia el metro para ir a almorzar. Nos reímos a las carcajadas y hablamos en español. Una mujer de aspecto extraño nos observa. Nos subimos al vagón y seguimos riendo. Cuando de pronto ¡zas! ¿El lobo? ¡No! La vieja rara, que en realidad no era ella sino él. Nos pega un tremendo grito sin llamarnos por nuestros nombres, como habría hecho cualquier ciudadano decente, sino con palabras que por pudor no transmito aquí. Nos damos vuelta y ¡paf! Cachetadas van y cachetadas vienen. En resumidas cuentas, la loca me da en la jeta (el ángel de la guarda de mi amiga es más guardián que el mío, porque ella salió ilesa). A mí, en cambio, la vieja me da como bombo en fiesta. Me dice que estoy celosa de su belleza, que ella es más bella que yo pero que tiene huevos (así de claro es su problema) y que soy mala amiga porque no la comprendo. En fin, tan divina ella. El resultado: como veinte cachetadas, varios moretones y un rasguño con uña de plástico de 20 centímetros que me dejará una cicatriz de guerra en medio de la frente, justo en el tercer ojo... Durante semanas tuve problemas para dormir, anduve con la cabeza gacha… y ahora me gasto toda la mesada en comprarme productos exfoliantes pero la cicatriz sigue ahí, entronizada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bueno, no los aburro más. Me voy a dormir arrullada por el sonido de la lluvia que cae, y cae, y cae…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;* Talca es una ciudad del centro-sur de Chile y "Talca, París y Londres" es un dicho popular. Dicen los que saben que el origen de dicho dicho fue el siguiente: un inglés paseando por Talca dijo un día "Talca parece Londres". Con el acento del mancito y el oído poco fino de sus interlocutores la cosa quedó en "Talca, París y Londres"... ahora, para que Talca se parezca a Londres, basta con tener imaginación.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/fr/"&gt;&lt;img alt="Creative Commons License" style="border-width: 0pt;" src="http://i.creativecommons.org/l/by-nc-nd/2.0/fr/88x31.png" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Cette création est mise à disposition sous un &lt;a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/fr/"&gt;contrat Creative Commons&lt;/a&gt;.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9214594309460146506-6409184870948158397?l=laprincesaprimavera.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laprincesaprimavera.blogspot.com/feeds/6409184870948158397/comments/default' title='Publier les commentaires'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9214594309460146506&amp;postID=6409184870948158397&amp;isPopup=true' title='2 commentaires'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9214594309460146506/posts/default/6409184870948158397'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9214594309460146506/posts/default/6409184870948158397'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laprincesaprimavera.blogspot.com/2007/06/primer-semestre-de-2007_30.html' title='Primer semestre de 2007'/><author><name>Princesa Primavera</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17760674291649504926</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/S_U8Mqp80JI/AAAAAAAAKW0/K72w8bDXIKk/S220/DSC_0008.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9214594309460146506.post-3989449477079377273</id><published>2006-11-30T00:06:00.010+01:00</published><updated>2009-08-09T13:50:10.211+02:00</updated><title type='text'>Fines de noviembre</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: left;"&gt;Hace mucho que no escribo contando mis aventuras, porque la verdad es que no he tenido mucho que contar… hasta ahora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Digamos que desde San Huevoncín me sucedieron algunas cosillas, pero nada extraordinario… No se emocionen, que de momento tampoco es que haya ocurrido nada especial, pero bueno, igual tengo cosas que contar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de un invierno interminable, que duró hasta mediados de junio, vino una ola de calor insoportable. En los 15 metros cuadrados que tiene mi hogar creí morir… de hecho, imaginé que los vecinos me encontrarían muerta en mi cama, empelota (porque me era imposible ponerme siquiera calzones), hedionda, fétida y putrefacta frente al ventilador en marcha (una escena espeluznante, ahora que lo pienso)… Pero sobreviví. Una maravilla. Ustedes se preguntarán qué hacía yo en París, en verano, y sufriendo de esa manera. La respuesta es simple: estaba esperando los resultados de la escuela, y no me los dieron sino hasta mediados de julio. Pasé de curso (¡cómo suena de bonito eso, como en el cole!), lo que fue motivo de júbilo, sobre todo porque aquello era sinónimo de papeles por un par de años más y la obtención de un diploma más que decente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me fui a Madrid a chupar calor, pero por suerte donde Rami hay aire acondicionado. Y me pasé el resto del verano en la casa, mirando series gringas que dizque pa’ practicar mi inglés. Me vi “Sexo en N.Y.” y me di cuenta de que, al menos en la tele, se puede ser treintañera y soltera sin que por ello la situación sea deprimente… Claro que las viejas esas se la pasan fornicando, cosa que yo desafortunadamente no hago. El vicio y el fornicio, amenizados por unos traguitos (a los que tampoco les hago) seguro que ayudan a sobrellevar más fácilmente la soltería. También aprendí mucho acerca de qué hacer en caso de matar a alguien, gracias a C.S.I.: si descuartizo al vecino, tengo que limpiar la escena del crimen con cloro. ¡Facilísimo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volví a París en septiembre creyendo que había encontrado por fin un trabajo digno… era en el Consulado de Chile, con el cónsul, en fin, todo de mucha categoría. Al principio la cosa era trabajar gratis porque existía la promesa de que me contrataría después. ¿Después? ¡Y una mierda! El tipo ese resultó ser un roto tirado a gente, como dicen por allá en el sur del mundo, un guache como dicen en Locombia, y un gilipollas como dicen en Madrid (yo siempre tan internacional).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En octubre empezaron las clases, todo muy difícil, todo muy complicado. Ojeras, poco dormir, en fin… horroroso. Hoy en día manejo mejor la cosa, aunque vuelvo a tener profesores absolutamente terroríficos (especialmente tres que conforman “el trío del horror”).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera profesora se presentó como la más top del mundo. Una vieja horrible (parece salida de un cuento de esos donde los malvados tienen narices con verrugas y mocos verdes), con una cara de gremlin horripilante que no se la quita ni Dios. La tipa nos hace traducción económica del español al francés. Ustedes pensarán que traducir economía es hablar de tipos de interés, crecimiento, PIB, países en desarrollo y todas esas cosas tan del FMI. ¡PUES NO! Traducción económica, según esta energúmena, es saber que Fulanito de Tal, Pepito Pérez, Zutanito Gómez y Pepita Mendieta pasaron a mejor vida desde la última asamblea general, y que el banco de Chuchunco City lamenta su pérdida porque se trataba de personalidades excelentísimas (a todo esto, los susodichos murieron hace 30 años porque los textos datan de esa fecha, así que ni los expertos de C.S.I. serían capaces de reconocer quién era quién). Para terminar de rematarla, y a pesar de que ha tenido 30 años para enterarse de lo que dicen los textos, pues la tipeja esa no entiende el español. Y como a mí eso me revienta las pelotas (metafóricamente hablando, of course) pues se lo he hecho saber. Y como la vieja es de armas tomar, me odia. Así de simple. Pero bueno, así es la vida. Además, el odio es mutuo. Así que no se preocupen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La segunda es una peruana que yo no sé dónde aprendió modales, pero pa’ mí que nunca le mostraron siquiera un Manual de Carreño. El primer día ni nos saludó, cada vez que nos manda un mail es como si nos quisiera insultar, y en clase no nos pega porque sabe que la denunciaríamos. Así que todo muy agradable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La que cierra este trío de atrocidades es una viejita absolutamente miedosa. Parece que también salió de un cuento de brujas, porque aparte de ser horriblemente fea (pobre), la vieja tiene un culo descomunal. Tanto, que ya todas estamos traumatizadas, diciéndonos que el culo se nos va a volver así de tanto estar sentadas traduciendo manuales de instalación de lavadoras automáticas. Eso en vez de un trasero es como una especie de gelatina de tres pisos (uno que va de las rodillas a debajo del traste, el segundo, que es la mitad del trasero pa’ abajo y el tercero, la otra mitad pa’ arriba), cada piso con vida propia, moviéndose de un lado para otro, en tres tiempos distintos. Como un vals, pero un vals espantoso, “el vals del culo”. Parece título para una canción de reggaetón. Lo más dramático es que el curso parece introducción a una secta, pues se trata de la “teoría de la Escuela”, y es una especie de lavado de cerebro donde nos dicen que somos los mejores. Es como tener una coach de Programación Neurolingüística todos los viernes a las 15:30, sólo que el resultado es como pa' tirarse al Sena, sin flotador. Y pa' empeorar las cosas, la susodicha babea, y mucho. Para evitar que su saliva (y por tanto su ADN, como lo aprendí en C.S.I.) se desparrame por doquier, saca un pañuelo usado y se limpia la boca cada dos por tres. El problema es que igual salpica, por lo que la susodicha también usa el usado pañuelo para limpiar el escritorio. Horripilante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gracias a la visión semanal de ese culo, he tomado la decisión de hacer deporte, porque más vale prevenir que curar. Así que cuatro veces por semana voy a rebajar los michelines que todavía no me salen, por si acaso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Obviamente tengo también profes buenos, pero bueno, de lo bueno como pa’ qué vamos a hablar, ¿no? Muy aburrido. Hay una colombiana cachaca a morir, que cada vez que voy a clase me muero de la risa, porque una vieja que te dice “ay, vea pues tan interesante” con acento bogotano del de verdad, pues es demasiado cómico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y San Expedito sigue sin hacerme el milagrito y yo ya empiezo a desesperarme, sobre todo porque llega el invierno y ya no quiero tener que andar con la bolsita de agua (guatero chilensis) pa’ arriba y pa’ abajo como el año pasado, porque la cosa es demasiado deprimente. Así que he tomado cartas en el asunto. Me he inscrito en un sitio Web para encontrar a la media naranja, o al medio limón, o al cítrico que sea. Mi hermano Lucho está con pánico de que me vaya a tocar un psicópata y cada vez que me lo cruzo en Internet me ruega que por favor me salga de ahí. Rami todavía no sabe nada, pero cuando se entere yo creo que le va a dar un yeyo. Es la etapa previa al suicidio, me dirán ustedes, pero bueno, a esos niveles de desesperación he llegado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cosa es que me han contactado muchachos de lo más particulares. El mejor fue un carnicero que se presentó a sí mismo como viril y corpulento (claro, pa’ andar descuartizando vaquitas seguro que se necesita músculo). Ante la pregunta "¿si tuviera el poder para cambiar algo, qué sería?" dio como respuesta algo intraducible (pero pa’ los que entienden francés, aquí les va): “J’aimerais pouvoir contribuer à la paie dans le monde”. ¡Virgen del Agarradero! Traducción explicada: el tipo quisiera poder contribuir a la paz en el mundo (muy loable de su parte), sólo que en francés, paz es paix y no paie (paie es pago)… las dos palabras son homófonas. Pobre mancito. Obviamente al leer eso hice “delete”. Hay otro al que llamo Heidi porque viene por allá de Saboya y dice que le hacen falta las vaquitas (¡otro más que añora los rumiantes!). Pero bueno, me contactó un profesor que parece interesante y un astrofísico como guapo y aparentemente inteligente, cosa que me tiene medio emocionada. El problema es que desde que le mandé mi foto, no me volvió a contactar. Jajajaja ¡joé, qué mal estoy!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya, no los aburro más…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/fr/"&gt;&lt;img alt="Creative Commons License" style="border-width: 0pt;" src="http://i.creativecommons.org/l/by-nc-nd/2.0/fr/88x31.png" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Cette création est mise à disposition sous un &lt;a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/fr/"&gt;contrat Creative Commons&lt;/a&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9214594309460146506-3989449477079377273?l=laprincesaprimavera.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laprincesaprimavera.blogspot.com/feeds/3989449477079377273/comments/default' title='Publier les commentaires'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9214594309460146506&amp;postID=3989449477079377273&amp;isPopup=true' title='1 commentaires'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9214594309460146506/posts/default/3989449477079377273'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9214594309460146506/posts/default/3989449477079377273'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laprincesaprimavera.blogspot.com/2006/11/fines-de-noviembre.html' title='Fines de noviembre'/><author><name>Princesa Primavera</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17760674291649504926</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/S_U8Mqp80JI/AAAAAAAAKW0/K72w8bDXIKk/S220/DSC_0008.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9214594309460146506.post-3836623502692093156</id><published>2006-04-02T00:02:00.000+02:00</published><updated>2009-06-07T18:42:53.384+02:00</updated><title type='text'>A las dos, el dos</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: left;"&gt;Son las dos de la mañana de este domingo dos de abril… ¿y me pueden creer que está cantando feliz un pajarito? Increíbles y maravillosas sorpresas que nos da la vida, sobre todo cuando parece que la susodicha es una mierda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me explico: desde hace dos semanas ando con el ánimo por los suelos. Me dio una bronquitis-faringitis-otitis-mamoncitis ni la verraca, al punto de haberme quedado afónica. O sea, no podía ni quejarme. Fatal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/ShPMUEIQi-I/AAAAAAAAIv0/oNXh6N1gIFE/s1600-h/DSC03408.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 240px; height: 320px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/ShPMUEIQi-I/AAAAAAAAIv0/oNXh6N1gIFE/s320/DSC03408.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5337834628442000354" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Por otro lado, la escuela me tiene hasta más arriba de la coronilla (por algo soy Princesa) y el hastío empieza a invadirme. No me lo creo, hay concierto de pajaritos: parece que el que había empezado terminó despertando a los cuates y les dio a todos por darme una hermosa serenata nocturna… En fin. Sigo. La mediocridad, plaga maldita, se ha apoderado de profesores y alumnos… si pudieran Ustedes verle la cara al huevón que supuestamente me enseña derecho, pues me darían la razón. Y es que no es sólo la cara, porque mal que mal el pobre qué culpa tiene de tener semejante jeta, pero es lo que dice y cómo lo dice… Además de lo anterior, las huelgas generalizadas tienen a todo el mundo en un estado de agresividad contagiosa…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y para peor, San Expedito nada que me hace el milagrito, y yo sigo aquí soltera y sin compromiso, cavilando acerca de mi 31 cumpleaños que ya pronto llega, y que no tengo ni mancito, ni casa, ni carro, ni perro que me ladre, y que quizás mejor y vuelvo a pensar en hacerme monja. Al menos ahí me casaría –y ni más ni menos que con el mismísimo Dios-, y mi alma estaría salva. Pero es que eso de tener que renunciar por fe al sexo pues me parece demasiado. Por el momento he tenido que renunciar a los placeres de la carne, pero obligada por las circunstancias. Por decisión propia, ¡ni de vainas!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primavera ha llegado, ojalá que para quedarse… pero en París nunca se sabe. Yo de momento espero que venga a florecer mi corazón. Ya les contaré… Ha terminado la serenata y se me están cayendo los ojos del sueño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No los aburro más…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/fr/"&gt;&lt;img alt="Creative Commons License" style="border-width: 0pt;" src="http://i.creativecommons.org/l/by-nc-nd/2.0/fr/88x31.png" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Cette création est mise à disposition sous un &lt;a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/fr/"&gt;contrat Creative Commons&lt;/a&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9214594309460146506-3836623502692093156?l=laprincesaprimavera.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laprincesaprimavera.blogspot.com/feeds/3836623502692093156/comments/default' title='Publier les commentaires'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9214594309460146506&amp;postID=3836623502692093156&amp;isPopup=true' title='0 commentaires'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9214594309460146506/posts/default/3836623502692093156'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9214594309460146506/posts/default/3836623502692093156'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laprincesaprimavera.blogspot.com/2006/04/las-dos-el-dos.html' title='A las dos, el dos'/><author><name>Princesa Primavera</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17760674291649504926</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/S_U8Mqp80JI/AAAAAAAAKW0/K72w8bDXIKk/S220/DSC_0008.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/ShPMUEIQi-I/AAAAAAAAIv0/oNXh6N1gIFE/s72-c/DSC03408.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9214594309460146506.post-4051332524407281917</id><published>2006-03-06T23:54:00.011+01:00</published><updated>2010-10-25T23:41:20.059+02:00</updated><title type='text'>El número de la Bestia</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/ShFi2E7JnKI/AAAAAAAAIqo/ISanNFQNj-s/s1600-h/DSC02156.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 240px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/ShFi2E7JnKI/AAAAAAAAIqo/ISanNFQNj-s/s320/DSC02156.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5337155714585042082" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Buenas buenas… estamos a 6 de marzo de 2006 y son las 6 de la mañana… y no crean que ando levantada a horas tan matinales por aquello de que “al que madruga Dios le ayuda”, qué va. Es culpa de los 6 tés a la bergamota que me tomé ayer después de las 6 de la tarde… claro, quién me manda, pero en fin. Me acosté hace escasas 4 horas y 3 de ellas me las he pasado meando. Estoy como esa propaganda de pañales rusa donde sale un bebé –ruso-  diciendo -en ruso- (que no sé cómo se dirá, pero es que a mí el cuento me lo echaron traducido al español): “yo bebo, y hago pis”. Delicious darling, francamente. Sobre todo porque en unas cuantas horas he de ir a clase con la gringa a la que no le entiendo ni una palabra, y no sé en qué estado voy a estar (después me toca con la mexicana Bruta de Brutus esa que tiene cero cultura general) así que mi semana comienza más que estupendamente. ¿Por qué tendrán que existir los días lunes?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vez pasada les escribí durante la semana de San Huevoncín, ese que hace que los comerciantes nos atiborren de corazoncitos y nos depriman más de la cuenta, y aunque mi vida sentimental sigue siendo igual -léase inexistente- el ánimo anda algo mejor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estas últimas semanas he descubierto lo que hasta entonces era para mí un misterio, esto es, la vida de oficina. Estuve trabajando once días en una traducción en Madrid donde “el cliente”, y la cosa no tiene nada de fácil, sobre todo cuando una se ha acostumbrado a acostarse, levantarse, comer, ver amigos, y otras funciones orgánicas básicas, a cualquier hora del día y de la noche. Aquí hay horarios. Y no sólo eso. Se trabaja rodeado de gente. Y he descubierto también los efectos del trabajo (aquello de “el sudor de la frente”) esto es, llegar agotada a la casa –pero agotada no es palabra, muerta queda mejor- y no hacer otra cosa en la vida que lo que los franchutes llaman “métro, boulot, dodo” (traducido es algo así como “metro, pega/curro/laburo/trabajo, y a dormir”). Impresionante. Como además tuve que traducir directamente el texto desde la pantalla del computador, los ojos me quedaron como si me hubiera fumado cincuenta cachos de marihuana (nunca me he fumado ni uno, dicho sea de paso) y parece que los efectos me duran hasta ahora, dado que el sábado, una semana después de haber terminado el trabajo, dos amigos me preguntaron que en qué vainas raras andaba por aquello de mis ojos enrojecidos. Es decir, trabajar es malo pa’ la salud, pero bueno pal bolsillo. Vaya dilema, “to work or to have a life: that is the question”. El último efecto de mis días de trabajadora proletaria me llevaron a sentir un remordimiento bien tardío, al darme cuenta de que cuando el capullo de Florian me decía que estaba cansado después de una ardua jornada laboral, no me mentía y yo, haciendo oídos sordos –la ignorancia es atrevida- lo atosigaba con nuestros problemas conyugales. Pero en todo caso, hasta merecido se lo tiene, el muy cabrón. A todo esto, ¿me pueden creer que el susodicho me escribió el 5 de febrero, a eso de la medianoche, para desearme dizque “feliz año nuevo”? La cosa no pasaría de lo anecdóticamente ridículo, si no fuera porque minutos después, es decir, a medianoche, comenzaba el 6 de febrero, día de su vigésimo noveno cumpleaños. Yo creo en las coincidencias pero no soy pendeja. Patético personajillo. Obviamente lo deletié sin más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde San Huevoncín ando preguntándome si debo darle un empujoncito al destino y por tanto he estado cavilando acerca de la posibilidad remota de meterme a algún sitio Web de esos de “encuentros”, que por lo demás abundan, y por tanto vender mi alma al diablo mandando el romanticismo al carajo, pero no me atrevo. Es que no sólo la sola idea me deprime, sino que me da pánico (con esta suerte tan mía, capaz que me salga algún loco demente).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, y pese a que es invierno no sólo al otro lado de mi ventana sino en mi habitación de 15 metros cuadrados –y de paso, “en mi corazón”, como cantaba por ahí una falsa rubia platinada- ayer desperté luego de un sueño erótico con tintes pornográficos absolutamente increíble… y aunque las sensaciones fueron lo máximo, la despertada no lo fue, porque me trajo directamente a la realidad y mi realidad desde ese punto de vista es funesta. Pero bueno, aunque mi vida sexual fue tardía y corta, al menos permitió que de cuando en vez mis sueños sean algo más que meramente interesantes. Sólo falta que los sueños se vuelvan realidad, y para eso ahí sigo rogándole a San Expedito, pero en vano. Parece que el mancito anda muy ocupado resolviendo asuntos que él considera más urgentes desde el punto de vista de la santidad, y no sé cómo hacerle entender que eso de la vida orgásmico-pecaminosa-romanticona igual tiene su urgencia…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bueno, no los aburro más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/fr/"&gt;&lt;img alt="Creative Commons License" style="border-width: 0pt;" src="http://i.creativecommons.org/l/by-nc-nd/2.0/fr/88x31.png" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Cette création est mise à disposition sous un &lt;a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/fr/"&gt;contrat Creative Commons&lt;/a&gt;.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9214594309460146506-4051332524407281917?l=laprincesaprimavera.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laprincesaprimavera.blogspot.com/feeds/4051332524407281917/comments/default' title='Publier les commentaires'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9214594309460146506&amp;postID=4051332524407281917&amp;isPopup=true' title='2 commentaires'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9214594309460146506/posts/default/4051332524407281917'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9214594309460146506/posts/default/4051332524407281917'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laprincesaprimavera.blogspot.com/2006/03/6-de-marzo.html' title='El número de la Bestia'/><author><name>Princesa Primavera</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17760674291649504926</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/S_U8Mqp80JI/AAAAAAAAKW0/K72w8bDXIKk/S220/DSC_0008.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/ShFi2E7JnKI/AAAAAAAAIqo/ISanNFQNj-s/s72-c/DSC02156.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9214594309460146506.post-1703668358697206571</id><published>2006-02-15T23:49:00.002+01:00</published><updated>2009-05-21T23:04:08.069+02:00</updated><title type='text'>San Huevoncín</title><content type='html'>Hace tiempo que no me sentaba a escribir acerca de mis aventuras y desventuras parisinas… Y no es porque mi vida sea plana como lo era la tierra para nuestros antepasados, o que no tenga nada para contar… siempre tengo algo para contar, no por nada fue que nací cotorra… no sé, será que ando medio desganada…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las últimas líneas fueron aquellas en las que daba cuenta de mis primeras semanas por esta ciudad… varias semanas han pasado desde entonces… mi regreso es ya cosa vieja, cinco meses se pasan volando…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La escuela sigue siendo de dulce y de agraz, un poco como la vida misma. Hay profesores que me encantan aunque a más de uno no le entienda un comino, otros que en alguna vida tienen que haber sido o serán somníferos, y otros que hacen que mis instintos asesinos se despierten alborotados. Afortunadamente tengo compañeros que hacen que con sus risas la vida se torne nuevamente luminosa y alegre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La navidad estuvo helada, gélida, no tanto como en Moscú, pero igual tuve que ir a comprar una de esas bolsas para llenar de agua caliente que en Chile llaman guatero… es que eso de no tener quién te caliente los pies –y de pasada el corazón- no sólo es deprimente sino también costoso. Pero bueno, “no hay mal que por bien no venga” y la bolsita sigue cumpliendo su función fielmente, y lo seguirá haciendo hasta que el Comandante Invierno sea derrotado por la Princesa Primavera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las fiestas las pasé con los miembros de la ALSF (la Latin connexion de la que ya les hablé) y lo pasamos fenomenal… ajiaco santafereño para Navidad, buffet de maravilla en Año Nuevo, amenizado por el chucuchucu de rigor y las carajadas de ídem.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y pues de resto estudiar, traducir… me he sacado buenas notas, salvo en lingüística, cosa que me preocupa dado que me he enterado de que a algunos profes no les interesa que sus alumnos entiendan, sino que repitan como loros… el problema es que yo soy cotorra y no lora, y pues si la ornitología nos considera aves diferentes es porque lo somos. Yo echo cháchara como descocada pero no repito. El loro repite. Yo, cotorra, invento. Divago. “Cogito” como diría Descartes (“un tipo del siglo XVII” como diría mi profe mexicana, la pendeja esa de la que ya les hablé en una ocasión pasada. En realidad ella hablaba de Brutus, “un tipo de Roma” pero yo creo que pa’ ella todos los personajes de la Historia son unos tipos por ahí de alguna parte).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cuanto al resto de noticias, pues nada especial. Ayer fue el maldito día del amor y claro, eso de los corazoncitos por todos lados es una provocación pa’ todos aquellos que nos hemos convertido en miembros beneméritos y vitalicios del “club de corazones solitarios del Sargento Pimienta” como cantaban los Beatles. Espantoso. Yo la verdad es que no sé qué mierda les pasa a los hombres. O son todos huevones, o son todos maricas. Porque estoy en una escuela en la que habemos como 130 viejas, muchas de las cuales estamos más que potables (eso sí pa’ qué), y la mayoría somos solteras. Yo si fuera hombre andaría como chulo/buitre/jote buscando presas allí mismo, pero no pasa nada. Increíble. Ahí sigo rezándole a San Expedito, “el santo que le hace a uno los milagros rapidito”, pero se ve que anda ocupado resolviendo asuntos que él considerará más urgentes, pero yo no estoy de acuerdo… ¿y el mancito de mi vida qué? No me importa que sea “un tipo de París”, o uno de donde el Diablo perdió el poncho, pero que haya alguno, joder, que ya soy una “mujer de las tres décadas” y aparte de la bolsa de agua voy a tener que empezar a gastar en cremas antiarrugas…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En fin, perdonen semejantes reflexiones pero es que son mi preocupación del momento (momento pasado, momento presente y que Dios me libre que sea también momento futuro).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bueno, y como mi vida madrileña sigue siendo parte de mi presente, pues todavía soy incapaz de acostarme antes de las dos de la mañana. Además de las cremas antiarrugas me tocará empezar a usar correctores de ojeras… ¿Existen? En fin, los dejo por ahora, trataré la próxima vez de ser un poco más dicharachera (cómo me gusta esa palabra, joé)… Buenas noches…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/fr/"&gt;&lt;img alt="Creative Commons License" style="border-width: 0pt;" src="http://i.creativecommons.org/l/by-nc-nd/2.0/fr/88x31.png" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Cette création est mise à disposition sous un &lt;a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/fr/"&gt;contrat Creative Commons&lt;/a&gt;.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9214594309460146506-1703668358697206571?l=laprincesaprimavera.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laprincesaprimavera.blogspot.com/feeds/1703668358697206571/comments/default' title='Publier les commentaires'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9214594309460146506&amp;postID=1703668358697206571&amp;isPopup=true' title='1 commentaires'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9214594309460146506/posts/default/1703668358697206571'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9214594309460146506/posts/default/1703668358697206571'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laprincesaprimavera.blogspot.com/2006/02/san-valentin.html' title='San Huevoncín'/><author><name>Princesa Primavera</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17760674291649504926</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/S_U8Mqp80JI/AAAAAAAAKW0/K72w8bDXIKk/S220/DSC_0008.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9214594309460146506.post-7969643003421940188</id><published>2005-10-21T23:41:00.009+02:00</published><updated>2010-11-03T14:07:05.791+01:00</updated><title type='text'>Historias de París, semanas III y IV</title><content type='html'>Acaba ya la segunda semana en la Escuela, y las cosas van bien, pero muy bien. Y con mucho trabajo. Esta frase me hace recordar un comercial televisivo chileno en que dos niños jugaban al papá y a la mamá y ella le decía: “Hola mi amor, ¿mucho trabajo?” y él respondía: “sí, demasiado”… aunque mi papel debería ser el del “marido” y que no hay nadie, por el momento, que me diga “hola mi amor” -ya vendrá, se lo estoy pidiendo a San Expedito, “el que hace los milagros rapidito”, esperando que no me falle-, al final de cada día me digo: “mucho trabajo, demasiado”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me toca una profe que no sabemos de dónde es, la de “perfeccionamiento del inglés”. Tenemos una apuesta entre los hispano-hablantes, que somos cuatro, una sevillana (¡y olé!) y tres latinoamericanos (una venezolana, un mexicano, y yo), a ver quién logra adivinar de dónde es la "ticher". Es larga como un fideo, colorina o pelirroja, según el país donde se diga, flaca como un espárrago y de acento raro. Londinense no es y pa’ mí que muy british tampoco, porque no habla así como los de la BBC. El otro día hablaba de “rol” y yo le entendí “raw”, así que entre un papel a desempeñar y algo crudo, pues vaya que hay diferencia, así que pa’ mi que mi inglés en vez de mejorar va a empeorar, porque me doy cuenta de que si no me habla un mancito de la BBC, “mi no entender un carajo de inglich”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego tengo traducción de inglés a español con una mexicana fresa a morir. Fresa queridos lectores amigos, en lenguaje mexicano es sinónimo de pija, gomela, cuica, o como se quiera definir a aquella gente que habla con un papa -o patata- en la boca. La susodicha es joven, muy emperifollada y parece que no le bastaron los tres meses de vacaciones que tuvo porque nos anunció desde la primera clase que ella se iba en noviembre quizás a dónde, pero que se iba, y que por tanto nos tocaba quedarnos media hora más en clase para remplazar los días en que ella no vendrá. Todo sería medianamente justo, de no ser porque la clase es de las siete a las nueve de la noche, y que los horarios son así porque la muy linda no tiene tiempo antes. Yo siento como que en alguna parte la mujer esta está disponiendo de mi tiempo –y del de todos-, y me viene inmediatamente a la mente la frase de mi madre esa que dice: “de mi tiempo dispongo yo”. Pero mejor me callo la boca porque la profesorcita me da como mala espina y no quiero tragarme espina alguna primero, porque no como pescado y segundo, porque es peligroso para la integridad física.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A dos cursos no pude ir la primera semana a causa de la administración franchuta. Me tocó ir a la visita médica obligatoria (obligatoria pa’ todos los que venimos de países tercermundistas). Aquí hago un paréntesis, porque mis compañeros latinoamericanos, que son tan tercermundistas como yo, no tuvieron que pasarla. ¿Por qué yo sí y ellos no? Pues porque ellos, a pesar de haber vivido la mayor parte del tiempo por allá por el tercer mundo, pues tienen nacionalidad europea. ¡Ajá! Eso quiere decir que si tus abuelos, tus papás, o tus tatarabuelos, eran o son de este lado del charco ENTONCES la tuberculosis te hace el quite porque huele tu sangre “primermundista”. Y lo mismo hacen los mosquitos que transmiten la fiebre amarilla, el paludismo y otras enfermedades de países raros. Inteligentes los bichos esos. Saben que eres diferente. Y ni qué decir del bacilo tuberculoso, que ese sí que es un verraco. El bicharraco ese, que es minúsculo pero no por eso huevón, evita contaminarte justo a ti. Increíbles paradojas de la ciencia médica. Ahora resulta que no somos nosotros los homo sapiens sapiens, los únicos dotados de un cerebro espectacular, sino que infinitamente minúsculas criaturas de este, nuestro planeta, nos hacen una competencia ni la macha. Yo, que desde que me enteré de que en caso de desastre nuclear las únicas que van a sobrevivir son las cucarachas ya estaba preocupada, ahora sí que quedé pior. Tenaz la vaina, tenaz. Cierro paréntesis. Entonces como decía, me tocó la visita médica obligatoria. Y eso que hace seis años ya había tenido que pasarla. Y en ese entonces, además de la radiografía de los pulmones (que supuestamente muestra si tuviste al bacilo vacilando por tu cuerpo) y de que te pesen, te midan y te hagan leer el abecedario en un tablero para ver si necesitas gafas, pues te hacían hacer pipí en un frasco y te decían si estabas malito. Pero ahora ni pipí hay que hacer. Pero eso sí, pagas 55 € por la gracia. Gracias. Y yo tuve que repetirla porque los 5 años que viví aquí pues desaparecieron del mapa, dado que me fui uno, y a España, o sea aquí a la vuelta de la esquina. Nuevamente paradojas de la ciencia, pero esta vez se trata de la ciencia matemática. Según el sistema cartesiano de la administración pública franchuta 5+1 = 0.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En fin. Luego tengo clase de perfeccionamiento de francés. El primer día que abrí la boca veintiún pares de ojos, los de mis veinte compañeros de curso más los de la profe, se dieron vuelta a mirarme. Algunos llevaban en sus rostros multiculturales (porque somos todos todo menos galos) una evidente expresión de espanto, otros de angustia, y otros –los menos- de curiosidad. Dentro de estos últimos estaba la profe, que estaba tan sorprendida con mi acento que pensó que yo era de este lado del charco. Pero como yo andaba ese día con la radiografía de mis pulmones bajo el brazo, pues creo que se dio cuenta de que yo no soy de por aquí, sino de por allá. La profe supuso que yo era técnicamente bilingüe, y para tranquilizar a los demás dijo algo que casi me hizo alebrestarme: “su dominio del francés es increíble, y realmente estoy impresionada. Pero eso sí, que el resto se tranquilice, porque los bilingües no son forzosamente los mejores traductores”. Yo abrí mis castaños ojos y mi enorme bocaza y le dije: “ah, pues eso sí que es tranquilizador. Muchas gracias por el piropo, se le agradece sumercé”. Juepucha. Desde ya me están diciendo que en una de esas estoy destinada al fracaso… Que no se enteren ni mi papá Rami ni el resto de sus amigos porque les da soponcio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero bueno, muy interesante todo, a pesar del sufrimiento que provoca el tener tres materias en las que estoy más perdida que una aguja en un pajar, dado que se trata de “Economía” (y como la mía es paupérrima debiera por tanto llamarla “Econovuestra”), “Finanzas y Negocios”, y “la Empresa y su entorno”. Joder macho, como dicen en Hispania. Espero que el curso me sirva al menos pa’ ponerme más pilla con la vaina de la platica, porque pa’ eso yo soy un desastre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cambiando de tema, les cuento que la semana pasada el clima estuvo espectacular. Cálido, soleado, hermoso. El otoño parisino en todo su esplendor. Pero claro, no se pudo evitar el contagio, y el buen humor característico de los habitantes de la ciudad se hizo con el clima: ahora hace un frío que no se lo aguanta ni el putas. Y como es natural, los bacilos no tuberculosos (espero) y los virus de toda clase que pululan en el metro, el autobús, los salones de clase y demás lugares frecuentados por homos sapiens -que tosen, escupen y demás actos salivales-, los bichos estos, digo, andan dándose un festín. Y claro, yo hago parte de dicho festín. Así que estoy con una gripa insoportable, tosiendo, sonándome y expandiendo los bicharracos en cuestión, urbi et orbi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo mejor de estas dos semanas ha sido evidentemente la fauna humana que he tenido la dicha de conocer… gentes de todas partes, ante las cuales me encuentro gesticulando en italiano, agradeciendo en ruso, haciendo movimientos ceremoniosos en japonés y mandarín, y carcajeándome en español o castellano, como quieran llamarlo. En francés la cosa es más seria y se mantiene en el ámbito puramente escolar, o cuando he de ir a comprar la baguette cotidiana o saludar al chofer del bus.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por último, y para tranquilizar a todos aquellos que sufrieron mi calidad de indocumentada ilegal y clandestina del año pasado, esta semana obtuve mi visado de estudiante. La cosa, como es habitual, fue un martirio digno de novela de terror. En la prefectura, primero no encontraban mi carpeta, o sea que era NN. Luego, cuando la encontraron –es decir, dos horas después- se fue la luz durante media hora, y para finalizar, y cuando todo estaba listo para que me pegaran la salvadora visa en el pasaporte, la única que se ocupa de dicho procedimiento (imprimir la visa y pegarla) decidió irse a tomar un café, que probablemente fue a plantar, cosechar, tostar, moler y preparar con agua hirviendo, porque la susodicha se demoró como una hora. Pero bueno. Salí famélica y con dolor de cabeza, pero diciéndome que por lo menos no tengo que volver a pisar ese lugar sino hasta dentro de un año.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya, no los aburro más…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/fr/"&gt;&lt;img alt="Creative Commons License" style="border-width: 0pt;" src="http://i.creativecommons.org/l/by-nc-nd/2.0/fr/88x31.png" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Cette création est mise à disposition sous un &lt;a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/fr/"&gt;contrat Creative Commons&lt;/a&gt;.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9214594309460146506-7969643003421940188?l=laprincesaprimavera.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laprincesaprimavera.blogspot.com/feeds/7969643003421940188/comments/default' title='Publier les commentaires'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9214594309460146506&amp;postID=7969643003421940188&amp;isPopup=true' title='0 commentaires'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9214594309460146506/posts/default/7969643003421940188'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9214594309460146506/posts/default/7969643003421940188'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laprincesaprimavera.blogspot.com/2005/10/historias-de-paris-semanas-iii-y-iv.html' title='Historias de París, semanas III y IV'/><author><name>Princesa Primavera</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17760674291649504926</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/S_U8Mqp80JI/AAAAAAAAKW0/K72w8bDXIKk/S220/DSC_0008.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9214594309460146506.post-6707954047572548605</id><published>2005-10-09T04:00:00.000+02:00</published><updated>2009-06-07T18:52:50.333+02:00</updated><title type='text'>Historias de París, semanas I y II</title><content type='html'>Heme en París desde hace justo dos semanas y mis aventuras en esta ciudad que adoro no han tardado en suceder. He de precisar que son las seis de la mañana de este domingo 9 de octubre, y que llevo una hora desvelada, vaya uno a saber por qué. Así que si el relato no tiene ni pies ni cabeza, no es sólo debido a mi locura de siempre, sino también a la falta de sueño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sábado de mi llegada, el miedito ese de mierda que me da siempre el avión, la trasnochada por la despedida de rigor, y la levantada a las cinco de la madrugada, me jugaron la bella pasada de darme una “migrañita”. Llegué pues a un París cubierto (como para variar), almorcé y cené con amigos de mi padre, y la jornada terminó con el mismo dolorcito de cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El domingo tuve un gran almuerzo con los miembros beneméritos de la ALSF (Asociación de Latinos sin Familia), un grupo de amigos latinos que despedíamos a dos de nuestros miembros que partían hacia las lejanas y heladas tierras de Nancy. Nombrados “Secretario General” y “Tesorera Adjunta”, Alex y Rosario prepararon su partida, junto a los demás, llenándose la panza con guacamolito, patacón pisao (o tostadas, como al parecer les llaman en sus tierras del Valle del Cauca), papas a la huancaína (que me perdonen José y Tania si esa delicia de “patatas peruanas” no se llama así), yuca frita y demases, todo esto en casa de los Señores Presidentes Vitalicios de la Asociación, Edgar y Maripol, que como siempre fueron los perfectos y generosos anfitriones. Se celebraba, además, la próxima aparición pública del primer miembro latino-galo de pura cepa de la ASLF, don Julián, ya que su mamá Camila exhibe una panza descomunal y maravillosa… Como buenos latinos que se respeten, nuestro almuerzo duró hasta las once de la noche…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El resto de la semana la pasé de visita en visita, de tecito en tecito, de paseo en paseo, nuevamente dejándome enamorar por el otoño parisino, tan Don Juan como siempre, y que me tenía subyugada. Eso sí, y literalmente, la Ciudad Luz estaba a mis pies. El dolorcito de cabeza aquel me seguía fantasmagóricamente a todas partes, y yo le daba permiso de hacerse de mi radiante persona de cuando en vez, así como quien no quiere la cosa, pero que la acepta de mala gana. A la migraña como que no le gustó el que tratara de controlarla con paracetamol y juntó sus fuerzas, la muy traicionera, dándome un verdadero “golpe de estado” en la mera cabeza güera (no huera, eso sí que no), al cual sucumbí sin oponer resistencia, yo que soy tan legalista y democrática. Al borde de mis fuerzas llegué al hospital, donde me tuvieron seis días inyectada a una bolsa cargada de morfina. Ahora, y con toda propiedad puedo entender por qué existen tantos que sucumben a los placeres de dicha droga, no exenta de peligros, eso sí…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi temporada hospitalaria fue todo un espectáculo: en efecto, fui testigo de lo tercermundista que puede ser el primer mundo, pues hasta en este lado del charco un hospital público es la misma vaina que por allá donde nosotros… eso sí, pude admirar boquiabierta la calidad humana de quienes han decidido hacer de su vida el salvar vidas (y aquí abro paréntesis para sacarme el sombrero por mi hermanito “el jetón”, que hace lo mismo por allá por tierras aztecas. Cierro paréntesis). Apenas llevaba una hora haciendo la cola cuando aterrizó en Urgencias una pareja, gritando como chancho al que están haciendo pebre (chilenismo para expresar que gritaba como desaforada), insultando a todos los que tratábamos de sobrevivir a nuestros males, y exigiendo “atención inmediata” porque su caso era una “verdadera urgencia”. Yo, legalista y democrática como siempre, saqué fuerzas de flaqueza para soltarles un “por favor, señores, hagan la cola como todo el mundo”. Si no me trataron de hija de la gran meretriz de Babilonia, es porque me lo dijeron pero con otras palabras menos elaboradas. Según nos hicieron saber los gritones, los que estábamos ahí era poco menos y porque era para nosotros placentero pasar nuestra velada del sábado en las Urgencias de un hospital público. Nuevamente según la parejita, la mujer gritona era la única enferma “de verdad verdad”. Yo no los dejé entrar cuando fue mi turno, pero mi pobre vecina parece que prefirió que no la trataran de puta, así que dejó pasar a la “gritona enferma terminal”. Tuve pues el agrado de asistir como testigo presencial a la “dada de alta más rápida del oeste”, pues la gritona duró en las urgencias menos que un suspiro. Puedo determinar, gracias a la facultad que me otorga el ser “psicólogo amateur”, que su dramática enfermedad es que está loca de atar, y que su boquita debiera ser atada también, porque si con esa boca come, es que la pobre come mierda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También fui testigo del mendigo que entra hediondito al baño de las Urgencias el día domingo en la mañana y que sale una hora después “limpiecito y olorosito a jaboncito”. Gran personaje: Monsieur Méditerranée, llamado así por su acento un poco de quién sabe qué rincón del sur del Continente Europeo, que llegó gritando a las Urgencias, tirándose al suelo, retorciéndose de dolor, pegándose contra cuanta pared encontró, todo para ser curado milagrosamente por dos cápsulas de paracetamol a las cuales los enfermeros les habían vaciado el contenido. Cinco minutos después, Monsieur Méditerranée era un fiel imitador de “Lázaro, levántate y anda”, aunque hasta este momento, he de confesarlo, la mejor interpretación de dicho papel sigue siendo palabra y obra de don Augusto Pinochet Ugarte, alias Pinocho (hasta le crece la nariz al compadre).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez ya internada en el área de Neurología, y con mi camita super moderna (de esas que le levantan a uno la zona lumbar, las piernas, sólo la cabeza, sólo los pies, en fin, la maravilla), tuve el gozo de conocer a mi vecina, Madame Louise, venida directamente de las Antillas y que me alegró los días con el concierto de sus pedos, a los que les seguía un maravilloso: “Uy perdone, es que no sé qué será lo que me pasa hoy” (hoy, era todos los días). Yo estaba a punto de decirle que mi condición de “gastroenterólogo amateur” así como de “nutricionista” también “amateur”, me llevaba a creer con una gran dosis de certeza, que la causa de sus gases se hallaba en el hecho de que a diario recibía la visita de numerosos familiares que le traían, a escondidas, pollito con papas, chocolates, pasteles, y otras delicias, que Madame Louise camuflaba entre las sábanas y que olían algunas veces a las mil y una especias, lo que puede conllevar el que en realidad huelan a los mil y un demonios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El día en que Madame Louise se fue del hospital, tuve el ya no tan agradable concierto de una pobre anciana que me hizo curarme de espanto, pues la señora tenía pie y medio en el otro lado, y parece que estaba regalándole al mundo (yo, como única testigo) sus últimas palabras. Gracias a que la morfina -gran aliada de las fuerzas democráticas y legalistas de mis células- vino a dar un golpe casi definitivo a la migraña, me dieron de alta al día siguiente, esto es, el jueves. No dudo, sin embargo, que la gran traidora seguirá dándome sorpresas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viernes me inscribí en la Universidad y empiezo las clases mañana (ay qué nervios). Ayer pasé el día con Irene, mi amiga madrileña, que se tomó unos días para venir a verme. El día estuvo hermoso, tibio, los árboles vestidos con sus trajes dorados del otoño que les quedan tan estupendamente bien… caminamos y reímos como dos deschavetadas… Cuando ya nos disponíamos a volver a casa, nos dimos un baño de música brasilera que animaba la Place de la Bastille y yo, claro, no pude evitar chapurrear unos pasos de samba. Salió a nuestro encuentro un jovencito, que recogía firmas para una ONG, pues la fiesta era para eso (cualquier motivo es bueno para la pachanga, en todo caso)… después de que Irene y yo firmáramos (porque eso de las minas antipersonales está muy pero muy mal), y de una breve conversación (porque después de habernos oídos hablar español, él confesó que soñaba con ir a América Latina), el hombre me pidió no sólo permiso para tutearme, sino que al haberle yo hablado del caramel au beurre salé, típico de sus tierras bretonas, me pidió que me casara con él. Tuve que rechazar su oferta pues ni siquiera sabía su nombre (se apuró en decirme que se llama Sébastien) y de que no lo conocía. Dejé, no obstante, abierta la posibilidad de que ello ocurra algún día, diciéndole que si nos volvemos a ver, será que hay algo en nuestro destino. Al menos ya puedo jactarme de que no sólo me han pedido matrimonio, sino que además ha sido en París, en la mismísima plaza de la Bastille, y con Irene y el ángel como testigos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el bus de regreso a casa nos tocó el típico parisino, que hacía sonar sus suspiros para que nos enteráramos de que la conversación que manteníamos le estaba perturbando la lectura. Yo, siempre tan discreta y diplomática, me di la vuelta, y en mi perfecto y educadísimo francés le dije: “Oh, lo siento mucho señor, es que hablamos un poco fuerte”. Cinco minutos después le dije “Estimado señor, ya podrá Usted leer tranquilo porque aquí nos bajamos”. Estuve tentada de preguntarle si en realidad sabía leer, dado que en esos cinco minutos no había pasado de la primera página. Obviamente no me di vuelta para mirarle la cara, porque siempre es mejor imaginársela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estos días, tengo que ponerme a buscar frenéticamente un lugar definitivo donde vivir (por el momento ando de SDF –sin domicilio fijo), además de reencontrarme con la siempre tan agradable burocracia franchuta. Ya les contaré.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Besitos muchos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Princesa Primavera SDF (Sábado, Domingo y Feriados)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/fr/"&gt;&lt;img alt="Creative Commons License" style="border-width: 0pt;" src="http://i.creativecommons.org/l/by-nc-nd/2.0/fr/88x31.png" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Cette création est mise à disposition sous un &lt;a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/fr/"&gt;contrat Creative Commons&lt;/a&gt;.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9214594309460146506-6707954047572548605?l=laprincesaprimavera.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laprincesaprimavera.blogspot.com/feeds/6707954047572548605/comments/default' title='Publier les commentaires'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9214594309460146506&amp;postID=6707954047572548605&amp;isPopup=true' title='0 commentaires'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9214594309460146506/posts/default/6707954047572548605'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9214594309460146506/posts/default/6707954047572548605'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laprincesaprimavera.blogspot.com/2005/10/historias-de-paris-semanas-i-y-ii.html' title='Historias de París, semanas I y II'/><author><name>Princesa Primavera</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17760674291649504926</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/S_U8Mqp80JI/AAAAAAAAKW0/K72w8bDXIKk/S220/DSC_0008.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9214594309460146506.post-6806306979173746536</id><published>2005-09-30T04:00:00.002+02:00</published><updated>2010-10-25T23:50:19.173+02:00</updated><title type='text'>Un año madrileño</title><content type='html'>I. Desembarcando&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La partida y llegada a Madrid las hice sin pensar: las cosas no iban nada bien, el verano había sido una seguidilla de penas y desengaños, de pérdidas de apetitos (ni ganas de comer, ni ganas de amar, ni ganas de nada, ni siquiera de vivir). Incluso un casi encuentro con “sa Majesté la Mort” , como canta Brassens , me había dejado indiferente, aunque con algunas cicatrices más y bastantes moretones, pero la verdad es que me daba igual. IGUAL. La vida sin amor no tenía sentido, o al menos así lo creía, y no sólo lo creía sino que lo aplicaba con una devoción casi religiosa, dramática y hasta patética. Pero bueno, dicen por ahí que las penas de amor son de las peores, y hoy en día puedo atestiguar que ello es más que cierto.&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/ShFK5o45DMI/AAAAAAAAIog/_UOjSjb8tT0/s1600-h/DSC00125.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 240px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/ShFK5o45DMI/AAAAAAAAIog/_UOjSjb8tT0/s320/DSC00125.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5337129387499785410" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;Llegué pues a Madrid, a deshidratarme llorando, como si el calor de la ciudad no bastase para quedarse seco, como si los brazos de mamá no fueran lo suficientemente acogedores para contener tanto dolor. Y así pasaban los días, y yo, desesperando… y quizás, quizás, quizás nada, porque no había nada más que el vacío; ni lágrimas quedaban… de tanto llorar los ojos se me habían secado.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;Pero la vida sigue aunque uno se empeñe en no dejarla avanzar: el intento por detenerla nos acobarda, y las excusas para que no llegue el fin se multiplican. Si me tiro del quinto piso, pobrecitos los que tengan que encontrarse con el espectáculo de mi ser desparramado sobre el pavimento. Incluso la muerte hay que vivirla con dignidad. Entonces ese salto al vacío mejor evitémoslo. Mmmh, ¿y las pastillas? Una muerte “a lo Marilyn” puede ser más onerosa, y hasta glamorosa, pero finalmente si me muero, hasta yo me echaría de menos… echaría de menos incluso a la Princesa Primavera que soy en este momento, que más parece el estropajo con que se limpia el piso del baño, pero que en alguna parte mantiene escondidilla a esa jovenzuela de edad incierta, de sonrisa de comercial televisivo y risa de manicomio (esto de  la tecnología me supera con creces: el diccionario automático del computador me marca como error ortográfico la palabra “manicomio”, y me propone como corrección “maní comió”… ¡Exijo una explicación!).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sigo… Y mamá que había sido mi muleta madrileña tenía que irse, porque nuestra condición de sudacas complica muchas cosas, y mamá ida, Princesa Primavera jodida, porque ni el Chapulín Colorado estaría ahí para poder defenderme de la incertidumbre y la falta de esperanza. Mamá ida, y se volvió imperativo el buscar pues una nueva muleta, porque papá, es decir Rami, vive ocupado… y aunque rondando la locura, me doy cuenta de que el estado depresivo en el cual vivo es totalmente narcisista, egoísta y perverso. Y aunque depresiva, sigo teniendo un cierto grado de cordura, y hasta de inteligencia, y me siento mal de ver cuán manipuladora me he vuelto al hacer de mi tristeza mi única razón para seguir viviendo. Y aunque pido perdón de corazón a mi madre que necesita huir de palabras tales como “mama, ayúdame a morirme”, me cuesta no complacerme en el dolor y hacer de él mi bandera de lucha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rami, que tiene mucho de cuerdo aunque también de loco a sus horas, llega con la idea realmente brillante de que pase unas semanas en París, con el fin de que me decida finalmente qué haré con mi vida, si me voy, si me quedo, si desaparezco… como escribió Alphonse Allais “partir c’est mourir un peu. Mais mourir, c’est partir beaucoup”&lt;span style="font-size:85%;"&gt;2&lt;/span&gt; … y yo me digo que es mejor ne pas partir beaucoup porque beaucoup es demasiado. Y el otoño parisino me recibe como cinco años antes, esplendoroso, soleado, maravilloso. Me deleito caminando por las calles transformadas en mares de hojas doradas, mirando a los paseantes, las vitrinas, las librerías, caminando por los parques vestidos de metales cobrizos, tomando tecito humeante y riendo a carcajadas de una risa sincera, con aquellos que estuvieron ahí cuando mi vida no tenía sentido y que se convirtieron en amigos del alma… ellos también ríen y la vida vuelve a ser dulce, y el agraz va quedando atrás, las lágrimas se secan, y como es otoño “les feuilles mortes se ramassent à la pelle, les souvenirs et les regrets aussi”&lt;span style="font-size:85%;"&gt;3&lt;/span&gt;…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y regreso a Madrid contenta, con ganas de quedarme de este lado del charco, aunque no tenga papeles, seré la Princesa Clandestina, pero eso no importa, ya se verá, “caminante no hay camino, se hace camino al andar”&lt;span style="font-size:85%;"&gt;4&lt;/span&gt;… y la idea que rondaba mi cabeza desde hace un tiempo, y que mamá tenía desde hacía mucho, de que debería estudiar traducción, se concreta…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una nueva imagen de Madrid se presenta ante mis ojos. He de confesar que los madrileños me eran bastante descorteces y los encontraba hasta maleducados. Y en efecto, creo que no soy la única en verlos y sentirlos de esa manera, pues es en cierto modo su forma de ser, de tratarse, de relacionarse. Pero finalmente las apariencias engañan, y detrás de su aparente rudeza resultan generosos y amigables.&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/ShCa8vHiYwI/AAAAAAAAIkY/k5PlYKsVWjk/s1600-h/DSC00052.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 240px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/ShCa8vHiYwI/AAAAAAAAIkY/k5PlYKsVWjk/s320/DSC00052.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5336935926664946434" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;La Escuela de Traducción es para mí un oasis de risas y aprendizaje, de convivencia y de amistad, que me ayuda a sentir que en Madrid también tengo mi casa, mis raíces y mi gente. El reencuentro con amigos del pasado que por esas cosas de la vida viven también en Madrid, genera nuevos encuentros... Soy la “pija sin papeles”, y las señoras envueltas en sus abrigos de piel y que “parecen ardillas”, como dice mi sobrino, me miran de reojo cuando paso con mi pinta salida directamente de “La pequeña vendedora de fósforos” frente a las boutiques de Chanel, Valentino, y Versace… voy camino al Parque del Retiro, mi retiro diario, donde la naturaleza (vegetal, animal y humana) me revitaliza y me llena de fuerza. Es como el “fluidum vitale” del Marquis de la Taillade-Espinasse, el personaje loco de “El Perfume”  que termina desapareciendo empeloto en los Pirineos. El Parque es mi Fluido Vital Personal. Los negritos vendedores de sustancias dudosas me saludan cada vez que paso, desde el día en que les pedí que por favor no me ofrecieran nada porque yo soy más sana que un yogurt, a pesar de que las apariencias puedan llevar a pensar lo contrario. Y así transcurre la vida, esta nueva vida que he elegido vivir, para darme la oportunidad de renacer…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y en Madrid, tal y como me ha ocurrido siempre, me pasan cosas que parecen sacadas de un relato surrealista… y es que afortunadamente no elegí de partir beaucoup, porque me habría perdido tales locuras…&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II. El día de San Valentín&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;14 de febrero, día de San Valentín, día de los enamorados, corazoncitos en todas las esquinas, se respira romance, les amoureux se bécotent sur les bancs publics… y yo, desesperando… Decido entonces despejarme la cabeza yendo al cine con Gaël, una compañera de la escuela. Película repetida, ya sé a lo que voy, una historia de amor pero de amor filial, perfecta película para la ocasión: ni besitos, ni besotes, ni miraditas furtivas, ni cochinadas varias, nada de eso en la pantalla. “Les choristes”&lt;span style="font-size:85%;"&gt;5&lt;/span&gt;  me endulzan el oído, con melodías infantiles y olvido que las flechas de Cupido hace tiempo que no me alcanzan…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salimos del cine; fuera hace “un frío que te cagas” como dicen por Castilla – La Mancha, es de noche, y acompaño a Gaël al bus. Larga espera, el frío intruso se mete por las capas y capas de ropa. Y eso que me esmero en salir envuelta como cebollita (sin el olor) para evitar que se me congelen los pies, las manos y las ideas. Mientras esperamos el dichoso bus, Gaël me cuenta que estuvo en Brasil y que el último día un par de jovencitos motorizados la asaltaron. Me digo: “¡Juepucha!”. Le digo: “¡Hostias, tía!”. Nos digo: “y pensar que yo viví 24 años en América Latina, en países más que chungos (peligrosos) y nunca me robaron ni un beso”. En fin, lo que es la vida. El frío empieza realmente a congelarnos y después de un buen rato nos damos cuenta de que el bus no pasa por donde estamos. Caminamos un poco y encontramos la parada por donde sí pasa. Gaël se despide “Ta’ logo”, y se va. Como Cenicienta después del baile, me voy a casa a medianoche. Claro que a pie y no en carroza, pero para esta historia, al cabo y eso ni importa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La historia del asalto me ha dejado algo inquieta, y decido hacer uso de la tecnología del milenio: he heredado un teléfono móvil, que apenas sé encender, dinosaurio entre los celulares de hoy en día porque es viejito el pobre, y me pongo a escribirle un mensaje (sms, texto, etc.) a Gaël para que me avise cuando llegue a su casa, sana y salva. En esas estoy, rodeando la puerta de Alcalá, cuando un negrito se me acerca y me dice algo. Yo lo tomo por uno de los vendedores de sustancias alucinógenas del parque del Retiro y le digo: “no gracias, no fumo” (frase digna de comercial televisivo). Él se queda perplejo y me dice: “No. El teléfono. Dámelo”. Yo en efecto, llevo el teléfono en la mano. Le digo: “¿tiene una urgencia? ¿Necesita llamar a alguien o algo?”. Él se queda aún más perplejo y me repite, un poco más fuerte, que le dé el dichoso teléfono. Yo sigo preguntándome: “mama, ¿qué será lo que quiere el neegroooo?”… Ante la impaciencia del caballero, me pongo a pensar en el “qué será que quiere”, y ¡chin! caigo en cuenta de que en realidad lo que el Negrito quiere decirme es: “esto es un asalto”. Ay caray, me asaltan en el Primer Mundo. Debo decir que los asaltantes de este mundo civilizado pa’ qué pero por lo visto son civilizados ellos también, porque poco le faltó al mancito para decirme: “por favor guapa dame tu bello aunque anticuado teléfono”, en vez de rapármelo como haría un nacional de esos que tenemos, que son tan subdesarrollados. Dicho sea de paso, lo de guapa se los agradeceré toda la vida a los españoles, porque sea cierto o no que soy guapa (“orgullecida estoy, de ser divina” como canta Compay ), las maneras que tienen de dirigirse a una son como si la estuvieran piropeando. Lo máximo para el ego. En fin, ya empiezo a divagar, así que sigo con la historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miro detrás de mí y no hay nadie. Miro hacia la puerta de Alcalá y veo dos automóviles que se acercan. Me armo de no sé qué tipo de valor (¿el que da la locura?) y le digo: “Mmmm, no se lo voy dar”. Y salgo despepitada y veloz hacia la calle, hago parar un vehículo, y a los dos muchachos que van dentro les digo: “¡Auxilio! ¡Socorro! ¡¡¡Me asaltan!!! Por favor, ayúdenme”. Los “tíos” bajan el vidrio y me dicen: “súbete al coche que te llevamos a casa”. Yo ahí me digo: “¡Hostias! Estoy saliendo de la boca de un lobo, pa’ meterme en la de dos”. Pero el angelito que siempre llevo en el hombro derecho me dice: “Ala guapa, que no puedes desconfiar de todo mundo” (se ha españolizado el angelito). Encuentro que el angelito tiene razón y me subo al coche. Ahí el copiloto me pregunta que quién me estaba asaltando. Yo le digo que el señor de ahí, y señalo al negrito. El copiloto decide por voluntad propia sacarse el cinturón y salir persiguiendo al asaltante. Apenas tengo tiempo de asombrarme de sus actos cuando empiezo ya a decirle al conductor que no hace falta, que vivo ahí al lado, que no me robó nada, cuando éste me responde: “Tranquila hija (no me dice guapa, ¡mej!), somos policías”. ¿Tranquila dijo? ¿Tranquila? ¡Ay Dios de mi vida, Virgen del Agarradero y Jesús del Gran Poder! ¿En qué mierdero me estoy metiendo? Yo no tengo tiempo ni de darme cuenta del lío, cuando ya estoy agarrada al asiento mientras el “poli número 1” llama por su especie de micrófono ese de las películas, a todas las unidades disponibles para que vengan a perseguir a un individuo de raza negra, de un metro setenta y cinco de estatura, vestido de jeans y cazadora negra. Y “biu biu biu”, suenan las sirenas y aparecen cuatro patrullas, y el negrito está en el suelo, esposado. Y yo dentro de la patrulla, diciéndome que mejor aprovecho la situación pa’ salir cascando. Estoy en mi calle, a dos pasos de mi casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los polis número 1 (el conductor) y el número 2 (el corredor de los mil metros planos) se suben al carro y yo les digo que muchas gracias, que muy gentiles, y que, qué coincidencia, justo vivo aquí al lado, así que aquí me bajo, que hasta otro día, en circunstancias menos complicadas. Pero los polis no me dejan bajarme. Que no, que tengo que ir a la Comisaría y hacer la denuncia, y yo no sé qué más. Joder tía. Y pues yo ando con las llaves de la casa y el dinosaurio en la mano (el pobre no tiene batería, así que no puedo llamar a Rami que está en Barcelona), y por tanto, estoy sola y desamparada, snif. No llevo ningún documento que dé fe de mi identidad. Así que en la declaración aparece “quien dice ser la Princesa Primavera…” y yo inventando que estoy en Madrid de vacaciones, porque vivo en París, y que de paso estoy pasando las penas de amor. Y entonces el poli número 2 (el atleta) salta sobre la ocasión y me dice: “Una chica tan guapa como tú no debería estar con el corazón roto. Tú deberías estar rompiendo corazones. Anda. Pero igual, a que es romántica esta historia. Hoy es San Valentín (“joder tío, no me lo recuerdes, ¿vale?”) y pues muy romántico guapa, mira, que te asalten y que te salven un par de policías. Ala, a que es una bonita historia para que le cuentes a tus nietos (¡ayayayyy! No sólo el hombre me recuerda que es San Valentín, sino que además me pone el dedito en la llaguita recordándome que no tengo con quién tener hijos que me den posteriormente nietos)”. La historia terminaría aquí de no ser porque me citaron al Tribunal dos días después.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III La Justicia&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me presento arregladita y bien vestida el día y a la hora señalados en la declaración. Y la espera es casi tan horrenda como la del dentista. Durante casi 30 años de mi vida, no había para mí espera más desesperante y horrorosa que la del “asesino de muelas”. Sobre todo cuando se tiene la desgracia, primero, de tener una dentadura como las pelotas, y segundo, cuando es posible escuchar los terribles gritos y quejidos de los pobres propietarios de muelas que están siendo trituradas y asesinadas. Pero esta espera también fue espantosa. Imagínense tener que aguantar durante un par de horas el desfile de gran número de personajes maniatados, algunos con caras de locos, otros con caras de malos, otros llevados por el putas, y otros llevados por la droga. Desde la jovenzuela de clase alta vestida de moda, que ha robado la billetera a un viejo degenerado que la invitó a una copa en un bar (a esa la aplaudo, ¡viejo cochino!), pasando por la heroinómana que te mira con cara de desvirolada del coco, pero que tiene el tino de no pedirte unos euritos para ir a comprar de qué pasar el bajón, hasta el par de manes salidos directamente de una película de chicos malos, con cicatrices hasta detrás de las orejas y que te miran con cara de: “si te pillo a la salida, te corto la cara, con una cuchilla, de esas de afeitar”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y yo ahí esperando. Y desesperando (as usual). Llegan el poli nº 1, el conductor, y el poli nº 2, el atleta, y me dicen que tenga mucho cuidado porque la abogada que defiende al negrito, que dicho sea de paso, es portugués (“me biiiiip en la leche ¡europeo el muy bicho!”), es una verdadera sinvergüenza. Yo entro, dejo mi pasaporte rogándoles a todos los santos que no se den cuenta (los del Tribunal) de que estoy ilegal, y me paro frente a la jueza. “Vivo en París y estoy aquí de vacaciones”. Cuento mi versión, digo que al principio no comprendí lo que el negrito quería, que reacciono mal en situaciones de riesgo, y el resto de la historia. La fiscal dice: “no hay preguntas, Señoría”. Y le toca el turno a la sinvergüenza, que me dice: “Usted ha dicho que tiene un carácter fuerte. ¿No será que por su carácter fuerte Usted no entendió que mi cliente le estaba pidiendo la hora, y pensó que estaba intentando robarle?”. Yo la miro con mis grandes ojos castaños y le digo: “A ver, señorita. Yo nunca he dicho que tengo un carácter fuerte. He dicho que reacciono mal en situaciones de riesgo, que no es en absoluto lo mismo. De hecho, si Usted me conociera, se daría cuenta de que yo soy muy tranquila y dócil (¡ja!). Y le digo más, no sé cuál es la costumbre por estos lados, pero lo usual allá de dónde yo vengo, es que cuando uno le pide la hora a alguien, le diga: ‘disculpe, ¿me podría decir la hora por favor?’ y no: ‘el teléfono. Dámelo’. Por lo demás, es curioso que su cliente me estuviera pidiendo la hora, dado que justo donde me asaltó hay varios parquímetros, que siempre muestran qué hora es. Además, desde la puerta de Alcalá se tiene una perfecta visión del Palacio de Correos y del reloj que se halla en la más alta torre. Y si esto no fuera suficiente, he de decirle que justo en el lugar del asalto, hay una parada de autobús, que no sólo da la hora, sino además, la temperatura”. La abogada me fulmina con la mirada y dice: “no hay más preguntas, Señoría”. Me hacen salir y volver a entrar para decirme que como la sinvergüenza no ha aceptado el trato de la fiscal, me citan la semana siguiente al Tribunal de Apelación. Salgo de ahí imaginándome que si esta vez me he salvado, la siguiente ni de vainas. Afuera están los polis. Nos vamos los tres a tomar un café (yo una leche, para que vean que soy una buena chica) y de ahí "como dijo Mickey Mouse, cada uno pa' su house".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dos días después le digo a Rami que vuelvo enseguida, porque se ha acabado el pan y el pan, pues es sagrado. Así que me voy a comprar pancito, y a mi regreso, ya está oscuro. Me falta sólo la capita roja para parecerme a Caperucita con su cestita. Voy por la calle y de repente oigo: “¡atrápenlo, que es un ladrón! (el lobo del cuento)”. El supuesto ladrón viene derechito hacia mí así que me pongo a perseguirlo. Ahí me faltaba la capita roja para ser como Superchica. Cuando ya casi le alcanzo, le tiro la cestita (es decir, la bolsa del pan). El tipo se da la vuelta y me dice: “no me hagas nada, que llevo una pistola”. Lo miro, y la cara de originario del otro lado del charco, es decir de algún país sudaca de esos nuestros, no se la quita ni el más verraco, o sea, ni Dios. Yo le digo: “qué vas a llevar pistola, si la llevaras la tendrías en la mano”. Sin darle tiempo para responderme, sigo con mi discurso moralista: “más encima desgraciado, eres latino como yo. Es por culpa de sinvergüenzas como tú que los demás latinos tenemos problemas en este país”. El pobre cholito sólo atina a decirme que me vaya porque no quiere hacerle daño a una mujer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llego a la escena del robo, y hay una mujerona grandota, muy bien vestida, tomada de los brazos por dos tipos. Yo me imagino que se trata de la víctima, y le digo que me disculpe porque no he podido dar con el malhechor. De repente se me acerca un petiso calvo que me dice: “si esta cabrona es la cómplice, la víctima es mi novia”. La novia del pelao es una mujercita a la que él llama “chispita” (igual que el personajito de la compañía de electricidad en Chile) y le han robado más de dos mil euros. Yo me digo, pa' callao, que hay que ser bien biiiip para andar con dos mil euros en el bolsillo. Al lado hay una pareja que está también metida en el lío: ella está aterrada mirando a su pobre novio, un transeúnte buena gente que había corrido detrás del caco. Pero como no contaba con la malicia latina, no sabía que se había topado con un cholo bien alimentado a pesar de su baja estatura, y que el cholito iba a  desfigurarlo contra la puerta de un automóvil, rompiéndole la nariz en mil pedazos (es que eso de dárselas de Superman pues tiene sus desventajas). Yo me digo que el mancito era como peligroso, y que afortunadamente resultó ser un latino machista. De haber sido yo varón, me habría dado en la jeta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estamos en medio de la discusión (aparecen vecinos gritando cosas feas contra los latinos y yo les replico que yo también soy latina, entonces que por favor, habemos también gentes decentes en ese lado del charco, y tal y cual), cuando “biu biu biu”, llega la policía. Y ¡chas! Vuelta a la Comisaría. Y vuelta a tomarme declaración. Y ¡chachán! el poli nº 1, el conductor, aparece en la escena y me dice “ala guapa, ¿tú otra vez? Joé, que te vamos a contratar en el servicio”. Y vuelta al Tribunal. Y vuelta a edulcorar mi estadía madrileña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El pobre Rami ya no sabe qué hacer, preocupado por el hecho de que yo ando sin papeles. Veo así de reojo que se le caen unos cuantos pelos, y los que le van quedando, van tornándose blancos. Entre medio me ha contactado el poli nº 2, el atleta, para decirme que si vamos a tomar un café. Mis compañeras del curso me dicen que por qué no, que si está guapo que no pierdo nada, que es mi héroe salvador y demás vainas que decimos las viejas. Mis amigos colombianos me dicen que un poli del primer mundo, no es lo mismo que un tombo de por allá de donde nosotros. Le cuento a mi hermano Lucho, y éste me mete un regaño de proporciones, diciéndome que si salgo con un “paco” (policía en jerga chilensis, nada que ver con Francico), no sólo me va a acusar con mamá y Rami, sino que además no volverá a dirigirme la palabra, porque seré una deshonra para la familia. Yo sopeso todos los argumentos, tomando además en cuenta los del angelito de mi hombro derecho y los del diablito del izquierdo. El uno –el angelito- me dice que no es bueno tener prejuicios, y el otro –el diablito- me insiste en que el hombre es un poli. Al final, decido ir a tomar el café, porque es cierto que “el tombo atleta” está guapo, que no debo ser prejuiciosa, y que nada se pierde con conocer a la gente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llueve sobre Madrid, oh milagro. Llego al punto de encuentro y “mi salvador” sonríe al verme, con un tremendo pedazo de perejil entre los incisivos. Mortal para la seducción el perejil, diga lo que diga Arguiñano. Nos vamos a un café y “el atleta” empieza la conversación hablándome sobre la salud del Papa. Yo abro los ojos, y oigo que el diablito ríe y ríe en mi oreja izquierda. Que pobrecito el Papa, que tan enfermo que está, que tal y Pascual. Yo le digo que sí, que en realidad pobre hombre, y me abstengo de decirle que lo más terrible es verlo ahí moribundo, babeando, y ver cómo los demás obispos giran alrededor suyo como chulos (o jotes, o buitres) esperando a que fenezca. El poli sigue hablándome de “la Iglesia y su poder” y de repente dice: “hay un libro buenísimo sobre la Iglesia. Se llama ‘El nombre de la rosa’”. Yo apenas puedo creer lo que oigo. ¡“El nombre de la rosa”! ¡Uno de mis libros preferidos! El angelito sonriendo me dice: “viste guapa, no hay que tener prejuicios”. Yo le digo que justamente es un libro que me encanta, que lo he leído varias veces, y ahí el hombre me dice: “escrito por Victor Hugo, ¿no?”. Yo nuevamente no puedo creer lo que oigo. El diablito se larga a reír a carcajadas. Yo me derrumbo. Victor Hugo, Madre mía, pero ¡qué blasfemia! Le digo: “esteeeee, no, la verdad es que el autor es Umberto Eco”. Y el poli dice, como pa’ rematarla: “Ah sí, cierto. Alemán, ¿no?”. “Mmmh, no. Italiano”. Yo quedo en un estado tal que me tienen que recoger con cucharita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La romántica historia del 14 de febrero pudo haber terminado ahí. Yo no volví a ver al tombo atlético y seguí ilegal. Mas un día de primavera, voy caminando por la calle de Goya, muy feliz y muy tranquila, cuando de repente oigo que alguien me llama: “¡Princesa Primavera! ¡Guapa! ¿Tú todavía por aquí?”. Me doy la vuelta y veo que es el poli nº 1, el conductor. Yo balbuceo un “pues aquí estoy, pasando una semanita donde mis padres, fíjate qué coincidencia. Pero me voy el domingo. Ala, ta’ logo”. Le cuento a Rami y veo que se le caen dos pelos más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero San Expedito me hace el milagrito que le pido, de tener papeles rapidito. Me llega la convocación para pasar los exámenes en París. Me tengo que ir a Chile, para conseguir la visa. Pero aún he enfrentarme a dos obstáculos: la salida de España y el regreso. La salida, porque si el poli de la aduana se da cuenta de que he estado ilegal, puede impedirme regresar. Y la vuelta, por lo mismo (en ese caso, lo que harían sería llevarme volando hasta el otro lado del charco). Primera etapa: la salida. Llego al aeropuerto y Rami me llama diez veces al dinosaurio, para saber si ya he pasado el control. “No pá. Estoy haciendo el check-in... No pá, estoy en la cola”. Llego frente al policía y con mi mejor sonrisa Pepsodent le digo: “Buenas tardes señor”. El “señor” abre mi pasaporte en cualquier lado, me desea “buen viaje, guapa” y ya. Yo respiro aliviada y sé que a Rami no se le caerán los pelos por esta vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Paso diez días en Chile, me reencuentro con gente a la que adoro, me digo que en realidad no es mi lugar para vivir por el momento, y me embarco en el avión de regreso. Llego al aeropuerto madrileño en la madrugada, después de casi catorce horas de vuelo. Me doy cuenta de que acaba de llegar un avión repleto de negritos del confín de Africa (Finis Africae, como escribió Victor Hugo, ¡perdón! Umberto Eco) y que la policía parece echarles más el ojo a ellos que a nosotros los sudacas. Presento mi pasaporte al tiempo que digo: “Buenos días, señor”, nuevamente con mi sonrisa a todo diente. El policía me pregunta: “¿De dónde vienes, bonita?”. Le respondo: “de Santiago de Chile”. “Ah vale vale. Pasa guapa”. ¡UF! Por fin tengo papeles, joder, qué descanso. Y por lo visto sigo siendo guapa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IV El final&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante todo este tiempo he seguido mi curso de traducción, feliz como siempre, descubriendo la vida madrileña en todo su esplendor, haciendo amigos para la vida y aprovechando la calidez del clima y de la gente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Voy a París y regreso a Madrid, después de los exámenes, a esperar el resultado. En clase hemos armado una revuelta porque la profe de traducción del francés al español es de una ineptitud escalofriante. Se llama Auxiliadora, y su nombre se refiere sin duda al hecho de que cuando te toca clase con ella, has de pedir auxilio a la Fuerza para que esté contigo. Porque hay que tener mucha voluntad para soportar sus “ajá” y su cara sin arrugas (importantísimo), todos los martes. Pero Auxi se las trae. Y la cosa se transforma en “Auxi returns” y consecuentemente en “La venganza de Auxi”. Y Auxi se venga de nosotros. Nos pone notas horrendas. Hórridas. Mariano, bendito entre todas las mujeres del curso, y yo, somos los peores de la clase. Increíble pero cierto. Y me vienen a la mente las sabias palabras de “El Chavo del ocho”, que dicen así: “La venganza nunca es buena, mata el alma y la envenena”. He pensado en enviarle a Auxi un frasquito del perfume “Poison” de Dior, pero imagino que no lo necesita pues en vez de sudor, la mujer sin arrugas debe transpirar veneno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El verano es portador de buenas nuevas. Vienen mi mamá, mis hermanos y mi sobrino de vacaciones y me han aceptado en la Escuela en París. Y me digo que he tenido razón en ne pas partir beaucoup, porque la vida, a pesar de los pesares, es bella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;1. "Su Majestad la Muerte".&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;2. "Partir es morir un poco. Pero morir es partir demasiado". Alphonse Allais, poeta y escritor francés (1854-1905) juega con el poema de Edmond Haraucourt (1856-1941) que empieza con "Partir es morir un poco".&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;3. Las hojas muertas se recogen con pala. Los recuerdos y los remordimientos también".  Jacques Prévert (1900-1977), poeta y guionista francés.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;4. Poema de Antonio Machado (1875-1939)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;5. "Los chicos del coro", película francesa de 2004&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/fr/"&gt;&lt;img alt="Creative Commons License" style="border-width: 0pt;" src="http://i.creativecommons.org/l/by-nc-nd/2.0/fr/88x31.png" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Cette création est mise à disposition sous un &lt;a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/fr/"&gt;contrat Creative Commons&lt;/a&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9214594309460146506-6806306979173746536?l=laprincesaprimavera.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laprincesaprimavera.blogspot.com/feeds/6806306979173746536/comments/default' title='Publier les commentaires'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9214594309460146506&amp;postID=6806306979173746536&amp;isPopup=true' title='0 commentaires'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9214594309460146506/posts/default/6806306979173746536'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9214594309460146506/posts/default/6806306979173746536'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laprincesaprimavera.blogspot.com/2005/10/un-ano-madrileno.html' title='Un año madrileño'/><author><name>Princesa Primavera</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17760674291649504926</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/S_U8Mqp80JI/AAAAAAAAKW0/K72w8bDXIKk/S220/DSC_0008.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/ShFK5o45DMI/AAAAAAAAIog/_UOjSjb8tT0/s72-c/DSC00125.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9214594309460146506.post-6629948988872202472</id><published>2005-02-09T10:30:00.016+01:00</published><updated>2009-08-11T08:50:36.547+02:00</updated><title type='text'>Feliz año del Gallo</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Es la una y media de la mañana de este miércoles 9 de febrero de 2005... me levanto de la cama pues esto de llevar una vida madrileña conlleva el que me sea imposible acostarme a horas más apropiadas para una joven latinoamericana respetable, pero en fin, así son las cosas cuando se llega a una nueva tierra. Como dice el dicho: “donde fueres, haz lo que vieres” y yo he decidido aplicarlo al pie de la letra, como si fuese el mismo Dios de los cristianos quien lo hubiera dictado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las razones por las que escribo son múltiples, el insomnio es sin duda la más “terrenal”, pero tal vez la más “festiva” es desearles un maravilloso año del Gallo, que celebran hoy los chinos, así como otros pueblos del lejano oriente. Para mí, al igual que para muchos, el año que se aleja, el del Mono, fue nefasto desde muchos puntos de vista, pero en fin, todo lo malo tiene su lado bueno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y la razón principal, por muy loca que parezca, por la cual escribo, tiene que ver con las fotos que les envié ayer a varios y que tenía como protagonista al Parque del Buen Retiro. Me explico: el sábado pasé por la oficina de Correos... ¿para qué? Pues la razón, obviamente, es que fui a enviar una carta. Cuando salía, vi en una mesa un folleto de la Empresa de Correos y Western Union que decía “Primer Concurso Fotográfico (...) esta es mi gente en España”, un concurso de fotografías destinado a los inmigrantes, para que dieran a conocer a su gente aquí en la Madre Patria. Esta mañana recibí varios correos electrónicos de algunos de ustedes, donde me decían que había fotos muy bellas... Bien. Pues regresando a casa después de clases –y de las tapas de rigor al finalizar-, caí sobre el mencionado folleto y me pregunté quién es mi gente aquí en España. Y me di cuenta de que para abarcarlos a todos necesitaría más de una foto...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/ShCdFSdFGvI/AAAAAAAAIk4/2ArGRyd74ig/s1600-h/DSC01272.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 320px; height: 240px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/ShCdFSdFGvI/AAAAAAAAIk4/2ArGRyd74ig/s320/DSC01272.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5336938272612752114" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;El Parque del Retiro, el lugar donde ricos, pobres, negros, blancos, latinos, españoles, europeos, africanos, asiáticos, jóvenes, viejos, solteros, casados, melancólicos, risueños, turistas, locales, madrileños por adopción, Hombres araña, Mickey Mouses y hasta un clon de Silvio Rodríguez que canta, vendedores de semillas de girasol, y de otras sustancias... en fin, donde todos se mezclan, se juntan, ríen, cantan, aman, se divierten, pasean, charlan, lloran, se pelean, comen, celebran, festejan, juegan, leen el futuro en las líneas de la mano... “anda guapa, toma una ramita de romero, para la suerte”...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Palacio de Cristal... me cuesta un poco poner lo que siento en palabras... esa fotografía de un monumento bajo la nieve, &lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/ShFEGnzMrbI/AAAAAAAAInw/oXCfpq2Mooc/s1600-h/P1010004.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 320px; height: 240px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/ShFEGnzMrbI/AAAAAAAAInw/oXCfpq2Mooc/s320/P1010004.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5337121913964375474" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;con los patos y cisnes nadando en el estanque, es el reflejo de un momento mágico. Y me hizo pensar que al fin de cuentas todas las experiencias son hermosas, por muy dolorosas que sean. ¿Quién es mi gente aquí en España? Son tantas personas, que el Palacio de Cristal es la imagen de todos ellos. ¿Cabría toda “mi gente” dentro del Palacio? Quién sabe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Veo en el Palacio la imagen de mis padres que siempre están conmigo y sin los cuales estaría probablemente perdida. Veo a aquel trovador que tocaba la gaita una tarde de fines de verano junto a su perro, justamente frente al estanque de los cisnes, y de cuyo nombre no logro acordarme. Está también la imagen de aquel fiel amigo del hombre que, intuyendo mi tristeza, se me acercó moviendo el rabito y me lamió las manos, como saludándome, como haciéndome ver que el amor está por todos lados, que es sólo cuestión de abrir los ojos, siempre en el Parque. Como el “toc toc” de los pájaros carpinteros, el aleteo de los murciélagos al caer la noche, el canto de los innumerables pájaros y su danza alrededor de un pedazo de pan... el reflejo de la luna llena en el estanque de la estatua de Alfonso XIII, el “tam tam” de los tambores africanos... Willy, aquel maravilloso ser que hacía Reiki y sanaba con sus manos al caer la tarde. La doctora Grauvogel, un ángel de curación en mi camino...&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/ShMd0UhetgI/AAAAAAAAItc/V_0ilzb1irw/s1600-h/P1010011.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 240px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/ShMd0UhetgI/AAAAAAAAItc/V_0ilzb1irw/s320/P1010011.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5337642768063706626" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Mi gente en España...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Don Paco, don Antonio y don Miguel con sus sonrisas cada día al abrirme la puerta para entrar a casa y sus consejos acerca de cómo, cuándo y dónde rezarle a San Antonio para que me traiga un novio. Las canciones de Lavinia, la boliviana que cuidaba a esa bebé regordeta y alegre llamada Gabriela, allá en el otro apartamento. La vendedora de pan que siempre nos daba la baguette que acababa de salir del horno, Miguel el de las frutas, que nos elegía las mejores y le preguntaba a mi mamá “seño, ¿cómo está su nieto?”. La señora de las aceitunas del mercado de Ayala, que me hace probar de todas porque así debe ser. Los meseros de tantos bares con su generosidad desbordante, “anda, que te pongo un poco más de vino que te he puesto muy poco”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mis amigos de infancia, Clara y Camilo, que la vida ha vuelto a poner en mi camino. Hoy estamos más altos, más viejos, pero los recuerdos ahí siguen, intactos. Los amigos de Clara, Connie con su alegría mexicana y su Jesús bien seriote, Gladys y Hernán que le suben el ánimo hasta al más deprimido, Ceci y sus metidas de pata maravillosas, su Nacho Molacho y sus chinos de la China. Y los amigos de mis amigos, Julia y Sofía, la astrología y los sabios consejos, Erika y Fer, que me hacen reír a carcajadas y comer delicias absolutamente exquisitas, Juanchomiel y su paciencia infinita, sus consejos y su seriedad divertida, Olga y sus aires de zarina, su sonrisa enigmática y su elegancia rusa. Edgar y Mary, con su rumba colombiana y libanesa, su alegría, su ton y son, y el tecito humeante con olor a miel y rosa, siempre en la taza. Ruth y sus ojos hermosos, su temple de Carmen de Bizet y sus consejos bien españoletes, tía…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi gente en España...&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/ShFGgPv39qI/AAAAAAAAIoU/3SlEi3rexeQ/s1600-h/los+gatos+5.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px 0px 10px 10px; clear: both; float: right;" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/ShFGgPv39qI/AAAAAAAAIoU/3SlEi3rexeQ/s320/los+gatos+5.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gaël y sus carcajadas en mitad de clase, Puri y su dulzura, Marina y su sonrisa de oreja a oreja, Irene y sus ojazos azules, las mellizas, la una zurda y la otra diestra, y yo que todavía no sé quién es Cristina y quién María. Alicia y sus “ricitos de oro”, Sergio con su “living la vida loca”, Mariano y sus asociaciones de palabras (nunca he visto cosa igual), Céline y sus “coups de foudre contre lesquels ont n’est pas assuré” (que Dios la oiga y que el Diablo se haga el sordo, por favor)... y las salidas de tapas cuando termina la clase: “entremos rápido que hace un frío, chavales... Tres cañas, una clara, una cerveza sin alcohol y un zumo de piña, por favor. Y no se olvide de las aceitunas, que la verdad, están buenísimas”. ¡La leche tíos!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vaca impresa en el felpudo de mi vecino, que me saluda toda colorida cada vez que salgo de casa. El sol que entra a diario por la ventana e ilumina los rincones y los corazones... &lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/SoEUcjPzjqI/AAAAAAAAJI8/j_slXr_xKa0/s1600-h/los+gatos+5.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 150px; height: 200px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/SoEUcjPzjqI/AAAAAAAAJI8/j_slXr_xKa0/s200/los+gatos+5.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5368594711532768930" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;La Sierra Nevada que me recuerda a Santiago, el acento de mis tierras por Gran Vía y la Plaza Mayor, que me llena de ganas de tomarme un buen jugo de lulo, y comerme una granadilla, una arepa con queso, una humita bien tierna, unas cerezas del jardín, unas dobladitas de flor de calabaza y huitlacoche, bien picositas güera... Pienso en los lengüetazos de la Mati, mi perrucha fiel que me hace tanta falta...“¡paseo Mati!”... Y las nubes grises que han mostrado su rostro cargado de lluvia estos últimos días y que me recuerdan París...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como decía, todas las experiencias son maravillosas... y soy una afortunada al tener la oportunidad de decir que también aquí en España tengo a “mi gente”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Queridos todos, feliz año del Gallo, que les traiga amor, felicidad, bienestar, alegría, salud y prosperidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Besos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Princesa desvelada... ¡jodé masho!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;----------------------&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;La última fotografía fue tomada por Felipe Ávila Reyes en el bar de tapas "Los gatos madrileños".&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/fr/"&gt;&lt;img alt="Creative Commons License" style="border-width: 0pt;" src="http://i.creativecommons.org/l/by-nc-nd/2.0/fr/88x31.png" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Cette création est mise à disposition sous un &lt;a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/fr/"&gt;contrat Creative Commons&lt;/a&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9214594309460146506-6629948988872202472?l=laprincesaprimavera.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laprincesaprimavera.blogspot.com/feeds/6629948988872202472/comments/default' title='Publier les commentaires'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9214594309460146506&amp;postID=6629948988872202472&amp;isPopup=true' title='2 commentaires'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9214594309460146506/posts/default/6629948988872202472'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9214594309460146506/posts/default/6629948988872202472'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laprincesaprimavera.blogspot.com/2009/05/feliz-ano-del-gallo.html' title='Feliz año del Gallo'/><author><name>Princesa Primavera</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17760674291649504926</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/S_U8Mqp80JI/AAAAAAAAKW0/K72w8bDXIKk/S220/DSC_0008.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_7umMKBlWE2c/ShCdFSdFGvI/AAAAAAAAIk4/2ArGRyd74ig/s72-c/DSC01272.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry></feed>
